CORONA29062020

AL BORDE
Encuentros estelares de paz (1/2)
Jorge Castillo

A José Antonio Martínez Sánchez

A las madres de desaparecid@s

Monterrey.- El fenómeno UFO es uno de los campos de realidad virtual más difundidos en la época contemporánea, y cuyo auge inicial se asoció con las ansiedades psicosociales de inminente amenaza de destrucción masiva que, desde finales de la década del 40 del siglo XX, inauguraron los avances tecno-científicos aplicados a la guerra, en particular el de la fisión atómica.

     Pero los énfasis temáticos de este fenómeno también han ido cambiando con el tiempo, pues sus clásicas narrativas equiparables a las leyendas de brujas y espantos ahora han girado hacia otra fuente de explicación, la cual, tal como antes, sigue rebasando el margen de revisión metódica propia del análisis científico.

     Esa fuente explicativa ahora se vincula muy insistentemente con referentes de contenidos y de imágenes que por milenios nos han brindado los corpus dogmáticos y doctrinales de las religiones organizadas. Referentes que ahora también son relacionados y entremezclados con temerarias hipótesis –difundidas por medios televisivos de gran audiencia y comercialización– de que las diversas civilizaciones humanas, sobre todo las de tecnología megalítica, tienen un origen extraterrestre.

     A través de esta visión peculiar sobre nuestros subsidiarios orígenes, historia y capacidades, a muchos les han convencido de que en los OVNIS viajan los verdaderos e históricos dioses, de diferentes razas, quienes hace milenios, cual ancestros primordiales, fueron ellos mismos quienes moldearon nuestra esencial biología y nos dieron el conocimiento básico para edificar nuestras civilizaciones.[1]

     Perspectiva que más bien reproduce nuestras muy anquilosadas nociones acerca de órdenes cosmogónicos y cosmopolíticos en los cuales concebimos al mundo y a las sociedades humanas con formas y estructuras característicamente verticales y piramidales, es decir, jerárquicas. Espacios ordinales donde los seres inferiores le debemos nuestra existencia, obediencia y pleitesía a entidades ultraterrenales de innegable superioridad tecnológica, moral y espiritual.

     Esto se debe a que algunas personas, las cuales han sido formadas con un profundo e imperceptible sesgo de superioridad etnorracial, les resulta muy claro que, por ejemplo, los mayas (prietos y chaparros) nunca hubieran sido capaces, por sí mismos, de confeccionar sistemas complejos de representación idiomática, gráfica, simbólica y de cálculo[2] que les ayudaran, de forma colectiva y orquestada, a desarrollar los complejos espacios urbanos, arquitectónicos y de observación astronómica que, al día de hoy, siguen sorprendiendo y maravillando tanto a científicos como a curiosos y diletantes.

     Pues para los pseudo especialistas que estudian estos “enigmas” del TERC3R MILENIO, el característico irracionalismo idólatra de esas ancestrales y pseudo avanzadas civilizaciones, de cuyo atraso “dieron fe” los primeros conquistadores europeos, les resulta bastante incompatible con su deslumbrante, pero supuesta, capacidad de haber logrado la medición precisa de los ciclos estacionales y estelares; nomás por poner otro ejemplo.

     Visión prejuiciada que, sin embargo, no considera la complejidad de los procesos históricos por los que, en buena parte, hoy podemos entender los factores, circunstancias y dinámicas que influyeron en su eventual decadencia, y sus actuales condiciones de marginalización; es decir, más por cuestiones estructurales que por falta de capacidades o cualidades como seres humanos.

     Es por ello que en esta columna de análisis (a veces s-ociológico, a veces político, a veces metódico, catódico, apoteósico y también) cultural a tono de acólito de la antropología, me gusta reflexionar sobre las cosas y los asuntos humanos en su justa (tercera) dimensión y contexto histórico pero a un nivel de coordenadas terrestres; siguiendo las huellas de aquellas evidencias verificables y constatables de lo que nos hace ser lo que hoy somos, seres humanos de ¿acá abajo?, de este planeta, definidos por procesos y dinámicas muy terrenales y mundanas.

     Muestra clara de nuestra capacidad de crear cosas y obras deslumbrantes sobre asuntos humanos, tanto terrestres como celestiales, la podemos atestiguar en esa invención que hoy día atrapa la imaginación de chicos y grandes: el Cine.
Su brillantez la podemos observar no sólo en el mismo proceso artístico, técnico y social de elaboración de una película, sino también en la riqueza que implican las diversas lecturas –a diferentes tiempos, espacios y con variantes inquietudes– que podemos hacer de ella, como objeto de representación y comunicación que combina elementos sonoros y visuales entretejidos en complejos códigos lingüísticos, iconográficos y simbólicos, a veces planteados y expuestos de forma consciente y también, muy probablemente, de forma subconsciente.

     Aunque del filme Encuentros cercanos del tercer tipo (1977), dirigido por Steven Spielberg (y quien realizó estudios universitarios de cinematografía), podemos estar seguros de que no fue elaborado de forma exclusivamente inspirada e intuitiva o como clarividente proyección de su subconsciente, sino también como una obra artística realizada de forma explícita, calculada y metódica, sin dejar mucho espacio en sus argumentos y escenas para la improvisación o para la casualidad; y mucho menos de manera ajena o abstraída de los asuntos humanos más amplios que coloreaban el aspecto sociopolítico de su historia personal y de su época.

     A 43 años de su estreno y en su versión de aniversario de 1998 (disponible en Netflix), Encuentros cercanos me resulta, aunque con un inevitable aire de soberbia, un indiscutible manifiesto humanista y pacifista. Me doy a entender.

     Con esta película Spielberg intentaba, primero, ofrecerle al público estadounidense una opción opuesta a las narrativas belicistas sobre el contacto extraterrestre que ya caracterizaban a una corriente de cine hollywoodense y en cuyas historias los seres humanos (americanos específicamente) siempre veían amenazada su existencia. Tópico del género de ciencia ficción que, al parecer, sigue muy vigente en el actual cine comercial norteamericano.

     Segundo. Después del escándalo Watergate, Spielberg quiso ponerle un bálsamo a la audiencia estadounidense, mostrándole que una conspiración gubernamental también podría tener un fin positivo y benéfico no solo para el interés particular y egoísta de algún partido político o de los americanos, sino también para toda la humanidad.

     Posicionamiento que también era contrario a los dudosos y cuestionables resultados del, en aquel entonces, muy conocido Proyecto Libro Azul, llevado a cabo por el gobierno estadounidense entre 1952 y 1969 como una investigación del fenómeno UFO. Y cuyas conclusiones y políticas gubernamentales derivadas del mismo, han recibido, hasta la fecha, cuestionamientos tanto de científicos como del público en general.

     Y qué mejor que en ese contexto los americanos, los buenos de las películas y de siempre, fueran los más idóneos embajadores de la verdad, la fraternidad y la paz a nivel cósmico; quienes, además, ansiaban por volver a ser la avanzada, pero en sentido primacista y no bélico, que sobresaliera de toda la humanidad, dando un pie hacia adelante para representar los buenos deseos de toda una generación que ya no veía en la guerra inmoral de Vietnam, ni en su gobierno encubridor y sus políticos mentirosos y tramposos, su principal aliciente de orgullo y prestigio como una de las naciones triunfadoras de la WWII ni como ejemplo de liderazgo a nivel planetario.

     Tercero. Como ya sugerí líneas atrás, ese mensaje de fraternidad, de paz y sanación también le urgía a una sociedad del primer mundo –urbana, industrializada, altamente tecnificada y avanzada– que, humillada, acababa de recibir un durísimo puntapié por parte de una nación asentada en una reducida geografía, considerada también como atrasada e inferior, de perfil campesino y de base agrícola.

     Un pequeño David (Ho Chi Min) que, con ayuda de un ingenioso y sencillo implemento técnico, le propinó un riscazo a Goliat (Tío Sam) en la meritita frente; debido, muy probablemente, a que la altiva confianza del gigante vestido de stars and stripes, no le permitió imaginar y siquiera anticipar por dónde le vendría esa certera y fatal pedrada.

     Cuarto. Sociedad americana ejemplar compuesta por un crisol etnorracial que, contrario a la Alemania eugenista del nacionalsocialismo, para los años 70 daba “ejemplo” de fraternidad y bondad a sus visitantes alienígenas (léase también en código migratorio); pues en Encuentros cercanos, contrario a los trenes de deportación del Tercer Reich, en la locación de Wyoming, y como parte del plan maestro de encubrimiento del contacto UFO, el gobierno americano y su ejército interracial organizaron la evacuación por ferrocarril de los residentes y hasta de su ganado de forma cordial, con trato humanitario y responsable, protegiendo sus vidas, sus bienes y propiedades. En esta secuencia se entreteje con más claridad la trama y subtramas del filme.

     Secuencia que transmite tal sensación de tersura americana que hasta podemos ver cómo un residente de cabello largo sube al techo de uno de los vagones con una guitarra colgada a sus espaldas, la cual es una clara referencia visual que invierte los valores (+ / –) de aquella imagen de los soldados nazis, con fusil al hombro, que custodiaban los trenes especiales compuestos de vagones para ganado que recorrían toda la Europa ocupada transportando prisioneros hacia los campos de trabajos forzados y de exterminio.

     Aquí me es inevitable afirmar que se trata de una exaltación ingenua o de una lectura abiertamente sesgada de las supuestas bondades del modelo de ciudadanía propia del american way of life y de la panfletaria ideología de escaparate comercial del melting pot, las cuales son expuestas aquí en la forma de: un mundo en paz y en armonía garantizado por las libertades políticas, económicas y de derechos civiles al más puro estilo americano, en donde los diferentes y los desiguales no coexisten ni conviven, solo cohabitan.

@alborde15diario
alborde15diario.tumblr.com

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1. Aquí un video de divulgación sobre los elementos iconográficos del supuesto “Astronauta de Palenque”: https://www.youtube.com/watch?v=Uc6efSNSook.
2. Le invito a ver esta sencilla exposición sobre la complejidad del sistema de escritura jeroglífica maya. Por ejemplo, los mayas escribían y leían de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo, en pares de columnas, y de en frente para atrás: https://www.youtube.com/watch?v=R8Q4hZJPu6E.