PEREZ280920201

ANÁLISIS A FONDO
¿Periodista o propagandista?
Francisco Gómez Maza

Ciudad de México.- El rol del periodista es informar de la realidad, de los hechos y los dichos, de la vida pública; cuestionar, analizar y ejercer la crítica. Divulgar lo que molesta a las clases dominantes.

     Pero hay periodistas convertidos en propagandistas; que “informan, cuestionan, analizan y critican”, por encargo. Hablemos entonces del periodista que informa, cuestiona, analiza y ejerce la crítica.

     No es enemigo de nadie, aunque se inclina a dar voz a quienes no la tienen; a quienes el sistema económico y social, sea del signo que sea, de economía liberal o neoliberal, o de economía centralmente planificada, les niega la libertad de expresión y les viola sus derechos humanos.

     Sin embargo, hay que insistir que este periodista no es enemigo de nadie. Es el vocero, simplemente, de la información y la opinión que busca el desarrollo de los valores fundamentales del ser humano.

     Los periodistas propagandistas, defensores de un estado de cosas, sea por convicción o por dinero, no pueden ser considerados verdaderos periodistas. No hacen uso de la libertad de expresión. Están dedicados a defender intereses de grupos hegemónicos, intereses de las clases dominantes en la política, en la economía, en todos los sectores de la vida pública.

     Esta reflexión no hace excepción de personas. Hay propagandistas en uno y otro lado. Hay quienes hacen propaganda a las clases dominantes. Hay quienes les hacen propaganda a los contrarios.

     El desafío de los periodistas profesionales es tener instrumentos para investigar, analizar, jerarquizar, plasmar la realidad, divulgarla.

     De acuerdo con la Fundación Gabriel García Márquez, instituida en memoria de un reportero (y excelso creador), a quien este escribidor admira desde aquellos buenos tiempos del periodismo mexicano que emanaba de Reforma 18, el propósito es proporcionar información pública sobre los hechos que conciernen a todos.

     Esta información, a su vez, convoca a participar en las tareas de bien común; previene sobre amenazas o peligros para el bien de todos; concentra la atención en el ejemplo de los buenos ciudadanos; pone en común los problemas y proyectos de la comunidad; hace conocer las realizaciones de la comunidad y denuncia lo que está mal. En último término, da un conocimiento de la realidad, suficiente para que cada ciudadano y la comunidad puedan decidir en libertad.

     Es ajeno al propósito del periodismo hacer propaganda de cualquier clase: política, gubernamental, comercial, religiosa, o procurar entretenimiento o diversión.

     Ni propaganda de nada, ni diversión, sólo información, procesada para convertirla en conocimiento. Ese es el propósito de la profesión.

     Y, finalmente, hablando de libertad de expresión y de prensa, el periodista no necesita que nadie le garantice la libertad de expresión y de prensa. La libertad de expresión se ejerce y punto. Es un derecho humano connatural que todos los individuos humanos tienen desde el momento en que son concebidos. Nadie tiene la autoridad para fiscalizarla. Simplemente se ejerce o no.