GOMEZ12102020

ANÁLISIS A FONDO
Derechos Humanos
Francisco Gómez Maza

Ciudad de México.- Dos noticias que, como marros de herrería, no dejan de martillarme en las orejas, porque son informaciones que no hubiera querido escuchar, ni leer, ni comentar.

     Ambas informaciones lesionan gravemente los derechos humanos. Revelan mi impotencia para actuar directamente y sólo me dejan el camino de la denuncia periodística contra nadie, porque quienes pueden cambiar el estado de cosas ni siquiera tienen intenciones de cambiarse a sí mismos.

     La primera noticia tiene qué ver con la situación dramática de los migrantes hispanos que llegan, como Dios les da a entender, a territorio estadounidense y ahí son aprehendidos y encarcelados sin miramientos y en ese momento pierden el control personal de su destino porque la Patrulla Fronteriza les conculca, les expropia, la libertad inclusive hasta de pensar y querer.

     La segunda nota se refiere al futuro inmediato, “pospandémico”, de muchísimas mujeres, que se quedaron sin empleo, en medio del arroyo, con el estallido sanitario que obligó al mundo a parar las actividades económicas, por lo que se destruyeron miles de empresas y, obligadamente, a dejar en el abandono total a sus trabajadores; en este caso, trabajadoras.

     Respecto de los migrantes, de acuerdo con reportes recabados por agencias de prensa como la Associated Press, el número de detenidos es más del doble que al final de febrero: casi 27,000 personas para el 22 de julio, según los datos más recientes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE). Tal cantidad supera los 22,000 detenidos el julio del año pasado, bajo el mandato del entonces presidente Donald Trump, aunque sigue muy por debajo del récord de agosto de 2019, cuando había más de 55,000 detenidos, según datos del ICE.

     El aumento de las detenciones es doloroso para los aliados proinmigración del presidente, Joe Biden, que esperaban que cambiara la dura estrategia de su predecesor. Biden prometió, en campaña, poner fin a la detención “prolongada” y el internamiento de inmigrantes en prisiones privadas, que alojan a la mayoría de las personas retenidas por el ICE, de acuerdo con el corresponsal de AP.

     El secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, dijo en una comparecencia reciente, ante el Congreso, que estaba “preocupado por el uso excesivo de la detención” y prometió seguir revisando los centros problemáticos.

     El creciente número de solicitantes de asilo, detenidos durante largos periodos, es uno de los datos más preocupantes, de acuerdo con Heidi Altman, directora de política en el Centro Nacional de Justicia para Inmigrantes. El número de detenidos que han superado su primer filtro en el proceso de asilo ha pasado de unos 1,700 en abril a 3,400 a finales de julio, lo que les convierte en aproximadamente el 13% de todos los detenidos, según los últimos datos del ICE.

     “Según la propia política del ICE, es gente que ya no debería estar detenida”, dijo Altman, en referencia al proceso del ICE de dar libertad condicional a los solicitantes de asilo hasta que un juez decide su caso.