Ciudad de México.- El presidente López Obrador ordena - ¡Vayan a vacunarse, todos! -. No tengan miedo. Y, por lo visto, muy pocos de sus colaboradores le hacen caso. Eso está pasando en el sector salud, comandado por el científico Jorge Alcocer.
El presidente ha convocado a quienes no asistieron a inyectarse la segunda dosis por razones diversas; ha llamado a la población que siente miedo de vacunarse. Sin embargo, los encargados de los centros de vacunación resultan ser totalmente arbitrarios:
Este jueves 15 de julio varias personas de las llamadas “rezagados” (porque no pudieron presentarse el día fijado para recibir la vacuna) intentaron ser vacunados en uno de centros de vacunación de la alcaldía de Miguel Hidalgo, exactamente en la biblioteca Vasconcelos de Buena Vista (desaparecida estación central de Ferrocarriles Nacionales de México). Los solicitantes de vacuna iban, unos, por la primera dosis y, otros, por la segunda.
Sin embargo, los solicitantes de la aplicación de la vacuna quedaron decepcionados, tristes, enojados, ante el despotismo de los encargados de los centros de vacunación. Mi amigo, que iba a ver que le aplicaran la segunda dosis de la Pfizer, se sintió burlado y si es furibundo opositor de López Obrador, imagine cuánto despotricó en contra del gobierno de la llamada 4T. Quien hubiera estado ahí – yo no puede acompañarlo – se hubiera llenado de rabia ante la impotencia, ante la prepotencia de los encargados de la vacuna.
La verdad es que todos creímos que las enfermeras y los enfermeros del sector salud serían solidarios, empáticos con la población con problemas. Pero no fue así, simplemente por sus pistolas.
Las personas rechazadas se retiraron del centro de vacunación, tristes, decepcionadas, enojadas, muy enojadas, pero no contra quien les negó la vacuna, sino en contra de López Obrador quien, en última instancia, es el responsable, ya que los funcionarios de salud reciben órdenes de su jefe inmediato y éste las recibe de su jefe inmediato, hasta llevar a Palacio Nacional.
Estas son las actitudes del gobierno que decepcionan a muchos mexicanos. Pequeñas incongruencias, pero que para la gente son muy importantes. Sobre todo, el trato. Todo puede decirse, pero con buenas maneras, con amabilidad, y hasta se les agradece, aunque se haya ido a perder el tiempo.
Ahora. Yo le pregunto a quien pueda responder, a Alcocer, a López-Gatell, a Robledo, al presidente de la república, por qué pasa esto si todos los días proclaman que el gobierno de la Cuarta Transformación no es igual a los del viejo régimen. A veces uno dice: no no son iguales. Son peores.