Monterrey.- Buscando a Benedetti*, de Rosa Linda González, narra la búsqueda del primer amor de Eugenia Treviño Rivas, hija de una familia pudiente de San Pedro, con Santiago Ferreyra Olivera, un joven idealista uruguayo que se ha refugiado en nuestra ciudad para escapar de la represión de las autoridades de su país.
La diferencia de clase no impide este romance y Eugenia comenzará a entender una realidad social y política muy ajena a su entorno habitual en el Monterrey de principios de los años 70.
Esta relación dura muy poco (pues Santiago desaparece misteriosamente), pero la protagonista la conservará en su corazón por más de treinta años, y ahora desea reiniciarla una vez que enviuda.
Con escasa información a mano intenta armar el rompecabezas lo cual la llevará hasta Montevideo para entrevistarse con la hermana de Santiago (Valentina) sólo para enterarse de que ella tiene su propio rompecabezas y ninguna esperanza de armarlo.
De hecho, Eugenia se convierte en su único asidero para averiguar el paradero de su hermano. Con esta nueva encomienda, Eugenia regresa a México para vivir el calvario de todas las familias que buscan a sus parientes desaparecidos por el gobierno autoritario y represor.
Buscando a Benedetti no es una novela monotemática ya que abarca dos temas antagónicos: amor y política, y está laboriosamente trabajada por Rosa Linda (Monterrey, N.L., 1953), con una prosa práctica y una claridad que invita a la reflexión sobre un tema siempre vigente y que parece no terminar nunca: “Luego del movimiento estudiantil de 1968, y tras la masacre de Tlatelolco, y posteriormente, la de Corpus, en 1971, México se vistió de luto y el Palacio de Lecumberri y otras cárceles en el país se llenaron de presos políticos. Inmerso en la llamada guerra sucia, el gobierno persiguió implacable a los guerrilleros a los que encarceló y sometió a torturas terribles” (p. 163).
Todo indica que el dolor del pueblo no interesa a las autoridades, pues prefieren la comodidad de darle carpetazo a los asuntos pendientes y buscar el siguiente puesto político para seguir ejerciendo la impunidad oficial: “México es un país de fosas y tambos. Cada día encuentran fosas clandestinas y tambos con restos calcinados. (…) La gran lacra de este país es la impunidad” (p. 179).
A eso se enfrenta Eugenia cuando intenta romper ese muro inexpugnable y tiene que recorrer el interminable laberinto de las oficinas burocráticas y los rostros de piedra de sus encargados, hasta que llega con una líder moral (Gloria) que organiza las búsquedas de desaparecidos en la localidad.
Gloria la apoyará contactándola con gente que puede tener información de la época en que desapareció Santiago, pero será la propia Eugenia la que desentrañe la trama de la forma más casual, mediante la localización de un reloj que ella obsequió a Santiago y que ahora aparece en la caja de valores de su banco.
Este giro reorientará su investigación y su vida, pues ahora se consagrará apoyar a las familias que siguen tratando de encontrar a sus seres desaparecidos: “Quiero hacer los trámites para formalizar una fundación y construir un albergue donde ellos (los familiares de desaparecidos) puedan quedarse (…) cuando vienen de fuera de la ciudad. (…) podríamos tener laboratorios y optimizar los procesos de identificación, tal vez hasta podrían hacerse exámenes de ADN” (p. 224-225).
*Rosa Linda González. Buscando a Benedetti. Monterrey, N.L., Edit UANL, 2019. 227 pp.
(Colec. Narrativa).