RODRIGUEZ29112024

Cese del fuego
Samuel Schmidt

Austin.- En un chat de WhatsApp donde con frecuencia aparecen posturas anti-israelíes y pro palestinas, apareció otro llamado a favor de la tragedia palestina justo después del anuncio del acuerdo del cese del fuego. El nuevo hecho político no cambió la protesta facciosa en contra de Israel.

Mi reacción fue preguntarles si habían mostrado solidaridad ante las víctimas sirias, yemenitas, sudanesas, Uigures, o de las mujeres israelíes violadas, torturadas y asesinadas, ante lo que guardaron silencio. Pero reaccionaron para culpar de todo a Netaniahu, quien obviamente no empezó la guerra, pero la enfrentó como jefe de Estado (el que no simpatice con este político cuya calidad moral está por los suelos, no implica reconocer su postura institucional).

Le aclaré a las mujeres del chat (son mayoría) que si solamente protestan contra el único estado judío en el mundo, mientras ignoran todas las tragedias en el mundo, sin duda caen en la categoría de judeofobia.

Pero más que nada, aclaré que primero pedían a gritos un cese del fuego, y cuando este llegó y con él la desaparición del motivo para seguir atacando a Israel, entonces cambiaban de tema, lo que hace obvio que no les preocupaba el fin de las hostilidades, sino alinearse políticamente en el conflicto.

El llamado al cese del fuego lo disparó Hamas cuando vio que estaba acorralado y que irremediablemente perdía su capacidad militar, entre otras cosas, desapareciendo su liderazgo militar y político; ante el hecho de que Israel llevaba la mano el cese del fuego, pensaban ellos, permitiría equilibrar posiciones; Israel no aceptaba el cese porque quería cumplir con su objetivo de eliminar a Hamas y sabía que un cese del fuego, dejaba abiertos los canales iraníes para permitirles rearmarse y continuar lanzando misiles en contra de los civiles israelíes.

La derrota acelerada de Hezbolah le quitó a Hamas un apoyo central y la respuesta ante los piratas terroristas de Yemen, los Huties, por parte de Estados Unidos e Inglaterra junto a Israel, mostró que sus misiles y drones eran una molestia que no desequilibraba la guerra. Los golpes dados por Israel a la infraestructura de los Huties ha sido mayor.

Hoy Israel controla los cielos del Medio Oriente y se da el lujo de bombardear a larga distancia, ya sea Teherán (1,600 km) y Sana’a (2,700 km).

Se reclama que la propuesta de cese del fuego de ahora fue presentado en mayo y rechazado; en estos nueve meses Israel logró descabezar a las organizaciones terroristas y reducir significativamente su capacidad de fuego, avergonzar en dos ocasiones a Irán, cuyo régimen se sostiene con un incremento de la represión interna, y que es vulnerable ante un nuevo ataque israelí o un aumento en las sanciones económicas, que posiblemente aumenten con Trump. Tal vez requieran a un socio iraní moderado para propiciar la caída del régimen de los imams.

Se quejaban contra Israel sobre la asimetría en la guerra, pero dejaban de lado el hecho que Israel actuaba en siete frentes y en todos venció.

Ahora no se quejan de la asimetría que implica intercambiar 1,904 terroristas con las manos manchadas de sangre por 33 de las personas secuestradas el 7 de octubre. La diferencia es notable: por un lado víctimas inocentes secuestradas, violadas, torturadas, que no pueden ser consideradas como rehenes de guerra, y por el otro, terroristas criminales que fueron detenidos y encarcelados por sus crímenes. Esta sutileza no cabe en la mente de las pseudo humanistas mexicanas (y de otros lados).

Hay varias paradojas en este conflicto. Qatar, que alimenta grupos terroristas, se volvió en intermediario para el acuerdo del cese del fuego y se apresura para participar en la reconstrucción de Gaza, con lo cual sería un gran ganador y tendría una posición inigualable para enfrentar a Israel en el futuro.

También mostraba que fuera del golpe simbólico y traumático de Israel el 7 de octubre, Irán con sus proxies (Hamas, Hezbolah, Huties, milicias iraquíes) no podría, en esta ronda, cumplir con su objetivo, que es eliminar a Israel y a los judíos.

En las guerras ganan los de la industria de la muerte y luego ganan los que llegan por los despojos, ambos parecen vampiros redivivos. Murieron muchos que no debieron haber muerto. Esa cuenta hay que pasársela a Irán y sus títeres.

Este conflicto también fue una prueba de las guerras por venir, cada vez con menos tropas y cada vez con más tecnología. No quiero sonar como agorero, pero ojalá esto no sea una réplica de los prolegómenos en España de la Segunda Guerra Mundial y que el 7 de octubre sea el Guernica del futuro (¿andará por ahí el Picasso del siglo XXI que inmortalice la tragedia?).