Monterrey.- Lo que debes saber: La crisis de COVID-19 ha restado atención a la amenaza del cambio climático, ya que las instituciones se dedicaron a proteger vidas y evitar la propagación del virus.
▪ La situación económica se ha visto profundamente mermada. A nivel global los países han destinado alrededor de 10 billones de dólares para responder a la contingencia.
▪ Por importante que sea reparar el daño económico, un retorno rápido a los negocios como de costumbre podría ser perjudicial para el medio ambiente, como sucedió después de la crisis financiera de 2007-08.
▪ Una recuperación baja en carbono no solo podría iniciar las reducciones significativas de emisiones necesarias para detener el cambio climático, sino también crear más empleos y crecimiento económico de lo que lo haría una recuperación alta en carbono.
▪ De acuerdo a un análisis de McKinsey, de las opciones de estímulo para un país europeo sugiere que movilizar entre 75 mil y 150 mil millones de euros de capital podría generar de 180 mil a 350 mil millones de valor agregado bruto, creando hasta tres millones de nuevos empleos y permitiendo una reducción de las emisiones de carbono del 15 al 30 por ciento para 2030.
▪ Una encuesta reciente de los principales economistas muestra que las medidas de estímulo dirigidas a buenos resultados ambientales pueden producir tanto crecimiento y crear tantos empleos como medidas ambientalmente neutrales o perjudiciales.
▪ Cerca de dos tercios de los encuestados por McKinsey en los países del G-20 señalan que los esfuerzos para la recuperación económica después del Covid-19 deben priorizar el cambio climático.
▪ Un estudio econométrico del gasto gubernamental en tecnologías energéticas mostró que el gasto en energías renovables crea cinco empleos más por millón de dólares invertidos que el gasto en combustibles fósiles.
Análisis Altius
▪ La pandemia está acelerando tendencias. Lo que se pensaba ocurriría dentro de una década, ahora podría suceder en el transcurso de un año o dos.
▪ El cambio climático ya era reconocido como una de las principales amenazas no solo a la humanidad, sino a la biodiversidad del planeta. Dada la sacudida global que ha significado el COVID-19 una de las propuestas que toma más fuerza es convertir esta crisis en una oportunidad avanzando hacia una economía verde.
▪ En este sentido, avanzar hacia una suerte de Green New Deal puede resultar no solo lo conveniente para nuestra propia supervivencia como especie -además de un imperativo ético-, sino convertirse en una palanca de cambio capaz no solo de reactivar la economía, sino comenzar a crear los trabajos del futuro.
▪ Al evaluar las medidas de estímulo con enfoque en el cambio climático, los formuladores de políticas públicas pueden equilibrar varios factores, como los beneficios socioeconómicos, los beneficios climáticos y la viabilidad de la propuesta.
▪ McKinsey señala que los gobiernos pueden dar empuje directo e indirecto para incentivar el desarrollo económico con enfoque en el cambio climático. Por un lado están las presiones regulatorias directas y las presiones financieras, pero también beneficios fiscales e incentivos que premien a quienes tengan este enfoque.
▪ Para el caso mexicano, se hará más evidente la tensión en la insistencia del gobierno federal en realizar sus principales inversiones energéticas en hidrocarburos, sobre todo sin que estas tengan un enfoque hacia una eventual transición energética.
* Reporte19 # 11 / Consultor: Gilberto Miranda / gilberto@altiusconsultores.com