Te solicito que bajen el costo de la luz, eso les daría un “plus”; y que ya no reduzcan el agua, que sin pudor se roban las empresas ingratas; y que bajen también el precio del gas, pues el susto de los recibos se le sale a uno por atrás; y que el hijo del cristiano maronita libanés también le baje un poquito al precio del internet; y que el transporte sea bueno, barato y efectivo… hace 50 años que pido lo mismo.
Te suplico que las dependencias ya no roben, y que ya no “joroben”, y que al SAT le dé un “tramafat” y se caiga para atrás. Te imploro que ya no haya más asaltos ni sobresaltos. Que ya no digan mentiras y ni hagan falsas promesas esos gobernantes fresas, y los bancos ya no sigan robándonos. Que se acabe también la corrupción, para ti no hay imposibles, haznos ese milagro por favor.
Te interpelo para que la gente pobre logre todos sus anhelos, que el aire contaminado sea evaporado y tapen los baches, aunque sea con parches. Que la riqueza se reparta con más justeza, que la gente que envenena se vuelva buena y que todos seamos felices como lombrices y comamos siempre deliciosas perdices. Amén, digo yo.