PEREZ17102022

Debate sobre lo global
Víctor Vela

¿Por qué tenemos esta crisis moral,
política, social, psicológica, económica
y ecológica…[que] nos afecta a todos…
empujándonos hacia un futuro oscuro?

Aurelio Peccei, 1969

Monterrey.- A lo largo de sus primeras seis décadas del siglo XX se configuró un crecimiento económico global desproporcionado y surgieron dos guerras mundiales, como expresiones más evidentes de una crisis generalizada, situación que sirvió de experiencia para formar la visión de un futuro preocupante en cuanto al bienestar de la población a nivel mundial.

Fue notable la contribución del italiano Aurelio Peccei (1908-1984), a través de sus libros: El abismo a la vista (The Chasm Ahead, 1969) y La calidad humana (The Human Quality, 1976). El primero indicaría la visión y las ideas fundamentales que originaron El Club de Roma (CoR), creado en 1968, como la primera agrupación capaz de detectar las amenazas del futuro plasmadas en su primer informe, a través del libro Los límites del crecimiento (1972). En el segundo analiza la problemática global y plantea la posiblidad de establecer un orden distinto para la interacción prudente en la sociedad humana.

El Club de Roma es una asociación sin fines de lucro, que reúne a científicos, economistas, hombres de negocios, personalidades distinguidas por la opinión pública de los cinco continentes, con el propósito de contribuir a mejorar la sociedad, mediante la identificación y el debate activo acerca de problemas de índole global y con el convencimiento de que cada individuo puede contribuir a esta mejora. Fue creado por Peccei, quien afianzó las ideas fundamentales gracias al encuentro con Alexander King, director general de Asuntos Científicos Internacionales de la OCED, en 1967, y se sustentaría con aportaciones particulares y fundaciones debidamente acreditadas.

La tesis con la cual Peccei fortaleció al CoR –institución que presidió hasta 1984– puntualiza que: “La humanidad y el medio ambiente global son partes del mismo macrosistema integrado, [donde] muchos de sus componentes corren el riesgo de romperse o ser totalmente destruidos”; y convoca a todos los grupos de interés del mundo a “desarrollar un plan global… y aplicarlo [como] obligación colectiva”. A partir de modelos complejos considera a la holística como principio rector del análisis, es decir, deduce que las partes de un todo interactúan y su efecto en conjunto es superior a la suma de resultados parciales.

Por su parte, el Foro Económico Mundial (WEF) es una institución internacional con carácter público-privado, creada en Ginebra, Suiza en 1971, por un grupo de grandes empresas trasnacionales, con el proposito de mejorar la situación mundial. A diferencia del CoR, que funciona bajo los principios de un grupo interdisciplinario de científicos, el WEF ha venido operando, desde su fundación, por empresarios políticos, académicos, y otros líderes sociales asociados con agendas y orientación industrial global y regional. Su metodología se orienta al acopio de “datos duros” o de estadísticas globales, y el análisis se funda en la opinión de una muestra representativa de líderes prestigiados distribuidos mundialmente.

Recientemente, el WEF publicó su informe sobre Percepción de riesgos globales (The Global Risks Perceptions Survey, GRPS), donde se corroboran los principios establecidos por el CoR hace más de medio siglo; y concluyen que: “el progreso ocurre al reunir a personas de todos los ámbitos de la vida capaces de impulsar un cambio positivo”. El GRPS agrega al análisis de la multi crisis del ámbito productivo, aspectos como la migración involuntaria y la criminalidad cibernética, no así los temas de gobernabilidad y la propuesta de un orden social solidario a nivel mundial.

Su director vitalicio, Klaus Schwab, junto a Thierry Malleret, ya habían publicado El gran reinicio, un libro escrito en plena crisis del COVID 19, donde analizaron al fenómeno de la pandemia desde la perspectiva capaz de indicar cómo debería ser el mundo del futuro. La conclusión más relevante es que la causa de las crisis está en el mecanismo de mercado, cuyo desbordamiento formalizó al modelo neoliberal del sistema capitalista de producción.

En sí, tanto el CoR como el WEF, han sido criticados: uno por aquellos que desconocen o no creen en la presencia de un proceso de deterioro en la calidad de vida actual; y el otro por el espíritu empresarial, que ante la crisis ve una ventana de oportunidades; que si bien en lo particular resulta benéfico, como solución llega a formar parte del problema, y hasta lo agranda.

El CoR finca su esperanza en la integración de una conciencia colectiva, por medio de la sociedad del conocimiento, impulsado por una cada vez más eficaz tecnología de la información. El WEF apuesta, posiblemente, a un modelo productivo más igualitario, que a su vez lleve a las empresas a desarrollarse, junto a la sociedad, en armonía con la naturaleza.