Monterrey.- Muchos lectores recordarán que en la secundaria, concretamente en Literatura, algún maestro o maestra nos habló de Fray Luis de León (1527-1591) monje agustino, que era maestro en la Universidad de Salamanca cuando fue encarcelado por la Santa Inquisición del 27 de marzo de 1572 permaneciendo prisionero hasta el 7 de diciembre de 1576, acusado de traducir la Biblia a la lengua vulgar, concretamente, por su célebre versión del “Cantar de los cantares.”
Cuando fue liberado dejó escrita en las paredes de su celda una famosa décima que dice:
Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
¡Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y, con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso,
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado, ni envidioso!
Retomó su cátedra en la Universidad presentándose ante sus alumnos con la frase “Decíamos ayer”. Al morir, se empezó a hacer el proceso para su beatificación, pero cuando se abrió el féretro, que se encuentra en la capilla de la Universidad de Salamanca, la tapadera estaba arañada por dentro por lo que se supone que había sufrido un ataque de catalepsia y había sido enterrado vivo.
También es de Fray Luis de León la frase “Tienen derecho al pataleo”, que hoy se usa para decir a los alumnos que tienen derecho a la réplica, la defensa, a cuestionar, pero en su origen se refería a que siendo sumamente frías las aulas donde enseñaba el monje agustino, decía a sus alumnos antes de comenzar las clases para entrar en calor “Tienen derecho al pataleo”, mitigando así, un poco, el frío que les impedía estar atentos a la clase.