VALDEZ13072020

DISPARATES
Don Tremebundo
Armando Hugo Ortiz

Monterrey.- A finales de junio circuló el rumor de que Porfirio Muñoz Ledo renunciaba al partido Morena. Tenía lógica, luego de sus constantes declaraciones contra la política gubernamental. La Oposición no alcanzó a festinarla, el presunto salió de inmediato a desmentir.

     No es novedad; en 1987 Muñoz Ledo abandonó el PRI junto con Ifigenia Navarrete y Cuauhtémoc Cárdenas ¬–fundadores de la Corriente democrática– cuando llegaron al poder los tecnócratas neoliberales con Salinas de Gortari a la cabeza.

     Fuera del tricolor, la Corriente impulsó la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, y posteriormente la fundación del Partido de la Revolución Democrática.

     La brillante trayectoria de Muñoz Ledo como parlamentario no se pone en duda, fue el primer diputado que en 1988 rompió el protocolo del Informe, al interrumpir al presidente Miguel de la Madrid; en 1997 encabezó la mayoría opositora en la Cámara de Diputados y contestó el Informe de Ernesto Zedillo.

     Mas no ha tenido fortuna en las contiendas partidistas. Al interior del PRD fue superado por Cuauhtémoc Cárdenas al competir por la candidatura a Jefe de Gobierno del DF, en 1997. Dos años después buscó participar como candidato a la presidencia de la república; vencido nuevamente por Cárdenas, alegó discriminación y renunció al partido.

     Desde entonces anduvo de la ceca a la meca, hasta que la ola de Morena lo arropó en 2018, como diputado y presidente del Congreso.

     Su desavenencia surgió cuando quiso prolongar el liderazgo, pero solo fue electo para poner la banda presidencial a López Obrador, homenaje a su aporte a la democracia.

     Al continuar en Morena da muestra de lucidez, su elocuencia será indispensable en la dura contienda parlamentaría que se avecina con la Oposición en el 2021.

     A no ser que pretenda andar otra vez de la ceca a la meca.