PEREZ20042020V

DISPARATES
A mitad del laberinto
Armando Hugo Ortiz Guerrero

Monterrey.- “Nadie tiene la verdad en esta enfermedad nueva. Aún no existen expertos sobre ella. Estamos aprendiendo”. Frase de Luciano Gattinoni, profesor de Medicina Crítica, válida para todas las esferas.

     Nadie estaba preparado: países de cualquier tipo de gobierno, sistemas de salud, gobernantes, familias o personas en particular.

     Se pueden tomar prevenciones contra fenómenos naturales como terremotos o huracanes, pero no contra emergencias inéditas, como la actual.

     Señalar a presuntos culpables por la falta de insumos o medicamentos es poco entendible.

     Imaginemos que hace seis meses, el presidente de un país, México por ejemplo, hubiera comprado 3000 ventiladores respiratorios y 200,000 mascarillas quirúrgicas; se le hubiera venido la Oposición encima. Hoy hasta el Coloso del capitalismo disputa por estos materiales.

     La Medicina lucha en dos frentes, en los laboratorios para descubrir el antídoto; en los hospitales, proporcionar auxilio a los pacientes para que superen su estado crítico.

     Los gobernantes en su inexperiencia entendible. Unos ruegan a los ciudadanos respetar las medidas de aislamiento, otros ponen retenes, amenazan con multas o prisión, algunos llegan al extremo de que la policía dispare contra los infractores, al menos no morirán por la epidemia.

     Se improvisan soluciones, según el mucho o poco tino de las autoridades; la buena o mala suerte también cuenta. Pero nadie puede presumir una actitud presuntuosa de éxito.

     En la primera fase del encierro pululaban miles de memes jocosos, sarcásticos; ya disminuyeron, hoy son bromas de mal gusto. Surgen miles de propuestas para realizar actividades: conciertos a distancia, libros, juegos. La realidad es que cada quien lo sobrelleva como puede.

     Eso no impide que surjan disputas enojosas por motivos baladíes como: apaga la luz, bájale al volumen.

     Ojalá que en Monterrey, como hasta ahora, todo quede en explosiones de claustrofobia, no en episodios terribles que se viven en otras latitudes.