Monterrey.- No hubo tiempo para aplicarla, Santiago Nieto debía ser removido de la UIF, antes de que López Obrador viajara a Nueva York. Le encargó al secretario de Gobernación Augusto López, concluir la operación.
De otra forma, el Peje hubiera sido el payaso del circo mundial, exhortando a combatir la corrupción gubernamental, y aquí la prensa, dándose vuelo.
Hasta el momento funcionó cercenar el brazo, antes que el veneno se diseminara por todo el organismo. Los enemigos de la 4T ya no hablan tanto de la boda, menos del invitado culpable del escándalo: Juan Francisco Ealy Ortiz, propietario del periódico el Universal. Salvo las redes sociales, mudos los partidos políticos, las cúpulas empresariales. Significativo el silencio de los demás medios de comunicación; será que perro no come perro.
Es una patraña que los 35000 dólares en efectivo que transportaba -declarados o no- iban a Estados Unidos. ¿Un obsequio para los contrayentes o para rifa entre los asistentes? Al final, el “regalo caro” para el novio fue la destitución fulminante de su cargo.
Poca autoridad moral de este feroz crítico del gobierno mexicano, con su desplante de narcomillonario novicio, entrando a la boda con una empleada suya tras él, cargando fajos de billetes ¿atados con ligas, en sobres, maletín, portafolio o mochila deportiva? Sin duda lo descubrirán sus reporteros, expertos en crimen organizado. En algún momento, Carlos Loret de Mola filtra un video del festejo.
Sería complot en su contra o casualidad, pero Ortiz Ealy quedó en el ojo del huracán. Sus patrocinadores van a sopesar si conviene seguirle pagando, ante la pérdida de credibilidad. Su periódico El Universal El Gran Diario Independiente de México tal vez requiera de una amputación, ahora sí con anestesia.
Su director y propietario, Juan Francisco Ealy Ortiz, debe ser destituido, o presentar su renuncia.
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