Monterrey.- Este miércoles, salvo cambio de última hora, será la segunda edición de “Quien es quién en las mentiras”. ¡Qué nervios! Dirá uno que otro periodista, con el Jesús en la boca, esperando no ser el ganador del Pinocho de Oro.
de tantas ocurrencias de López Obrador, provocó una feroz urticaria en los medios mexicanos de comunicación. Se hicieron víctimas de una persecución criminal, ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la OEA, la Sociedad Interamericana de Prensa. Si el Papa Francisco no estuviera convaleciendo de una cirugía, también le hubieran llevado sus plañideras.
En la Mañanera se menciona a uno o varios periodistas que publicaron “una” mentira, que se movilizó con rapidez en las redes sociales; no se le califica de mentiroso contumaz, pero tampoco se han apurado a confirmar la veracidad de sus dichos.
Nadie cuestiona la libertad de expresión. Brozo calificó al presidente de “pendejo”, sin recibir censura, al fin de cuentas es una opinión.
Una buena cantidad de periodistas exigen que a la brevedad se suspenda el “Quién es quién”. López Obrador seguirá divirtiéndose con este juguetito. La única forma que desaparezca será cuando no surjan falsedades tan burdas. A ver quién se cansa primero.
En todo caso, los ofendidos pueden recurrir a la Justicia. El ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, demandó al periodista Sergio Aguayo por daño moral, por un texto publicado por Reforma. En 2020 un juez federal dio la razón a Moreira y sentenció al periodista a una compensación de diez millones de pesos. Para evitar el embargo de sus bienes, Aguayo se amparó, previa fianza de medio millón. El veredicto se encuentra en análisis en la Suprema Corte de Justicia.
Atórenle, a lo mejor se les hace tener tras las rejas al Peje por hablador, junto con Aguayo.
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