Monterrey.- Era previsible que el PRI negaría al ex gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, licencia temporal para aceptar la invitación de ocupar el cargo de embajador en España. La expectativa era conocer cómo respondería a esta bola de humo, lanzada por López Obrador.
El boletín de prensa informó que el rechazo ¬–en decisión dividida– fue para evitar que el Gobierno divida la Alianza PRI-AN-PRD. El comunicado no parece dirigido al ex gobernador solicitante, sino a los partidos integrantes del Pacto Va por México, y sus patrocinadores. Ningún argumento de que se violen los estatutos del Partido al colaborar con el Gobierno. De hecho, los principios del Tricolor están más cercanos a los de Morena, que a los del blanquiazul.
Triste panorama para Quirino Ordaz; si acepta el envite, obtendría el beneplácito de la mayoría en el senado, pero con el golpeteo de los legisladores de su partido. Si por disciplina se somete al veredicto, tampoco hay perspectiva halagüeña. Desde que se perdió gubernatura de Sinaloa quedó devaluado; al solicitar la licencia se convirtió además en traidor. No habrá siquiera un cargo de consolación.
El mensaje implícito para la militancia, por parte del Consejo Político Nacional (CPN), es que lo prioritario será sostener la alianza Va por México, así se tengan que sacrificar intereses y aspiraciones de sus afiliados. El reparto de futuras candidaturas se hará no tanto por méritos, sino por decisión en la cúpula de la Triple Alianza.
Más de un militante valorará si vale la pena apoyar esa entelequia pegada con mocos; debilitada más por la filtración de los dichos de Marko Cortés, presidente del PAN, que da por perdidas cinco de las seis gubernaturas en juego el próximo año. Mejor escuchar ofertas del otro bando.
La jugada de AMLO exhibió la impericia del CPN, del otrora Invencible.
a_hugo16@hotmail.com