PEREZ17102022

El gobierno de Huacho
Filiberto Pinelo Sansores

Mérida.- En los primeros días de su mandato, Joaquín Díaz Mena, Huacho, gobernador de Yucatán, está demostrando que las palabras que expresó durante su campaña, de que como tal se pondría al servicio del pueblo yucateco, no fueron retórica vana para endulzar los oídos de sus audiencias, sino expresión sincera de su intención de actuar como un auténtico defensor de los intereses de aquel y un auxiliar atento en la preservación de su vida y su patrimonio, sobre todo, de su parte más desprotegida.

Mientras sus críticos se la pasan despotricando en contra suya sobre que haría un gobierno al estilo de Mauricio Vila, el panista que acostumbraba a parlar desenfrenadamente para hacer creer que gobernaba para las mayorías, cuando realmente lo hacía en favor de una minoría, a la que su partido ha representado siempre, Huacho, desde los primeros minutos ha demostrado con hechos, que gobierna para todos; pero, como reza el principio que rige la vida de su organización: “por el bien de todos, primero los pobres”.

En ese espíritu es que realizó una labor impecable con motivo del huracán Milton que, aunque de refilón, azotó con cierta dureza a nuestro estado. Desde supervisar personalmente todas las labores de prevención que tanto su gobierno, como el gobierno federal, dictaron para enfrentar los efectos del meteoro y que causaran el menor daño posible a la población, particularmente a las familias que habitan los puntos más vulnerables de la entidad, hasta visitar varias veces de manera Incansable los pueblos de la costa, antes e inmediatamente después de que el ciclón la golpeara.

Después, no ha parado en la consecuente labor de atender a los afectados, a la par que de evaluar los avances de las medidas aplicadas y planear nuevas tareas para restablecer y mejorar las condiciones de vida de los seres humanos que habitan en las zonas que fueron dañadas, con la participación de su gabinete legal y ampliado. Labores de fumigación, limpieza, retiro de basura y escombros, atención a la salud personal y prevención de enfermedades en la zona costera y en zonas de la capital yucateca, para evitar azotes de dengue, zika y chikungunya, no han dejado de realizarse.

Exigió a sus colaboradores redoblar esfuerzos para regularizar las actividades cotidianas en las zonas afectadas lo antes posible, pero también para iniciar a la brevedad acciones necesarias para hacer frente al problema de raíz, principalmente en las zonas inundables de los municipios costeros, para mejorar cualitativamente las condiciones de vida del importante sector social, abandonado por décadas, que ahí habita y ayudarlo a salir de su ancestral pobreza.

Ahora es cuando se verá si se actualizan los análisis de los críticos de su gabinete que no han parado en descalificaciones sobre las militancias o actividades anteriores de algunos de sus integrantes para, con base en ello, asumir que se trata de un gobierno que será igual o peor que los de sus antecesores o se demuestra lo contrario: que es un gobierno digno de ser considerado parte de la transformación que se está operando en el país.

Las actividades cotidianas del gobernador y sus colaboradores en estos primeros días han dado un rotundo mentís a los especuladores de la política que aseguran que el gobernador estará sujeto a los intereses de ciertos personajes que según dicen financiaron su campaña. Como las ideas prueban su valor en la práctica, la práctica nos dirá si la retórica descalificadora tiene razón o es vil calumnia.

Hasta hoy los hechos muestran que va por buen camino. Es de esperarse que siga así. Tiene la característica de estar encuadrado en el marco de un movimiento inédito en la historia nacional, el que tiene como norte desterrar de la vida de México no sólo la corrupción sino, fundamentalmente, el maridaje que ha habido entre el poder político y el económico.

Algunos que pontifican en redes o medios no entienden que independientemente de las difíciles condiciones en que recibieron los gobiernos de sus entidades -con las correspondientes herencias de pobreza, desigualdad, corrupción, inseguridad y empoderamiento de poderosos grupos económicos y financieros de cada una-, los gobiernos de la nueva corriente que los sustituyen, a la que se conoce como Cuarta Transformación, están comprometidos con principios y formas de gobernar que los obligan a actuar de un modo distinto de como procedían los que, por ser tan malos han estado siendo desalojados de los cargos por el pueblo.

El de Yucatán forma parte de esa cadena de nuevos gobiernos que independientemente del origen político de sus integrantes están obligados a actuar de acuerdo con las normas de moral pública que para el efecto se han creado. Todas las autoridades emanadas de Morena están firmando un decálogo que las compromete a actuar con apego a lo que la sociedad exige de ellas. Este decálogo dispone que:

1. Debe atenderse al pueblo en audiencias públicas semanales. 2. Contar con un Plan de Austeridad Republicana, que incluya erradicar privilegios de las y los funcionarios. Ninguno de estos debe ganar más que la Presidenta de México. 3. Cuando exista duda, conflicto o alguna decisión difícil, debe consultarse al pueblo. 4. Debe informase de manera periódica y con absoluta transparencia del destino de los recursos públicos. 5. No debe tolerarse la corrupción y debe contarse con mecanismos eficaces para evitarla y castigarla. No debe haber cabida al nepotismo, el amiguismo, el influyentismo, el sectarismo, ni a los aviadores.

6. En los equipos de gobierno debe haber el mismo número de hombres y mujeres y darse oportunidad a las juventudes. 7. Los recursos públicos, la inversión pública en infraestructura y programas, deberán estar siempre enfocados en las y los que menos tienen. 8. Los servicios públicos deberán fortalecerse y mejorarse, no privatizarse. Se respeta la naturaleza. Las reservas naturales estarán por encima de intereses privados.

9. En ningún caso la policía se utiliza para reprimir al pueblo; hay una línea divisoria con el crimen organizado; y por último, 10. El poder se ejerce con humildad. No hay espacio para banalidades.

Tienen una dura tarea Huacho y su equipo. Estamos seguros de que sabrán hacer honor a su compromiso de hacer un gobierno que de verdad haga historia. Caso contrario, el pueblo tendrá todo el derecho de demandarlo.