Monterrey.- En este 2024 se están celebrando procesos electorales en buena parte del Mundo. En Rusia se acaba de reelegir el Presidente Putin. En la India las elecciones se iniciaron a principios de mayo y concluirán a fines de mes. En Inglaterra ya se enfilan a una próxima elección. Sólo para dar un ejemplo de lo que está en curso, para el 2 de junio que se celebran las elecciones en México ya se habrán realizado, a partir del mes de enero, alrededor de 20 elecciones presidenciales. Y todavía falta el segundo semestre.
La cobertura de lo que está sucediendo en el Mundo, en lo electoral y en general, es muy limitada en los medios de comunicación mexicanos. Lo que sucede en los Estados Unidos se reporta a diario, lo cual se explica por la relación tan cercana y el entrelazamiento social y económico: lo que dicen Biden o Trump se reproduce de inmediato. Ya lo que sucede en Canadá, como que queda un poco lejos. Ahora, con lo del “nearshoring”, medio se empieza a poner atención de lo que pasa en el conflicto entre China y los Estados Unidos.
La forma en que, hoy en día, se realiza la comunicación a través de las llamadas “redes sociales”, que son los medios digitales, es casi instantánea. Desde la elección de 2016, en los Estados Unidos se llamó la atención sobre cómo las redes sociales pueden influir en las intenciones o en el ejercicio del voto, sin ningún control por parte de las instancias oficiales. También se reconoce que, como no hay control de sus contenidos, mucho de lo que circula son mentiras o falsedades: las “fakenews”y los mecanismos para diseminar esos contenidos son de tipo digital: robots que replican de manera automática los mensajes.
Los medios de comunicación “tradicionales”, como los periódicos impresos o la televisión han dejado de tener la predominancia de épocas anteriores. Algunos de ellos acaban haciendo eco de lo que circula en las redes. Un dato interesante es el que dio a conocer El País (mayo 6 de 2024): en 2023, en los Estados Unidos, fueron cerrados más de 130 periódicos y despedidos unos 3 mil periodistas en una ola de recortes que sigue en 2024. No se ha dicho que esté sucediendo algo similar en México, pero lo que sí se aprecia son periódicos impresos con muchas menos páginas.
Los medios de comunicación participan e intervienen en los procesos electorales, no sólo a través de las “páginas editoriales”, sino de manera directa con la cobertura que brindan a los eventos electorales y sobre todo a la forma en que reproducen y comentan las declaraciones de los candidatos.
En una entrevista reciente, el Director del Instituto Reuters (Raimus Klein) destacaba la reducción del interés de una gran parte del público por las noticias y de que ahora la gente busca informarse por sus propios medios.
Esto lo explica porque, en buena medida, el periodismo ha perdido contacto con gran parte del público.
El periodismo está fomentando la desigualdad. Prefiere divulgar la información que le interesa a “la gente más rica”, la cual no es la misma que le interesa a la gente menos favorecida. La publicidad sobre servicios o eventos está orientada hacia los ricos.
“Buena parte de la opinión pública siente que las noticias sólo se enfocan en problemas y nunca en las soluciones y sólo atienden lo que va mal en el mundo”. Así, se provoca el pensamiento de que el mundo es mucho peor de lo que realmente es.
Para mucha gente, la imagen que se ha creado es la de que los periodistas son parte del espectro político. Por ello, no están al margen de las campañas político-electorales. No sólo toman partido como una preferencia electoral personal, sino que transmiten su posición y atacan a los contrarios. Utilizan el espacio en los medios para llevar agua para su molino.
Para no acudir a las fuentes oficiales, buena parte de la información que aparece en los noticieros y en los periódicos se “confirma” con fuentes anónimas o por “especialistas” que se oponen al gobierno.
Los reporteros son agresivos ante un determinado ámbito político y en cambio se muestran complacientes con otros sectores.
La opción que brindan los llamados “influencers” es utilizada ahora, como algo preferible, antes que comparecer con un periodista. Se ha dicho que los influencers tienen mayor credibilidad entre los jóvenes. Aunque el fenómeno es reciente, también se registra volatilidad entre los seguidores de los influencers.
Antes, los políticos tenían que lidiar con los periodistas. Ahora ya hay otras opciones de comunicación.
En México, la autodenominada “comentocracia” (compuesta por periodistas ya de edad) se ha convertido en un grupo que actúa bajo intereses políticos y comerciales. En los últimos años sus espacios públicos los han utilizado para criticar la actuación del Presidente de la República; sin darse oportunidad, ni una sola, de abordar otro tema.
En opinión de Raimus Klein, sobre todo en época de elecciones, el poder y los medios provocan distorsiones; se generan mensajes diferentes sobre el mismo evento. Esto contribuye a la pérdida de credibilidad y a que el público se interese cada vez menos en los temas que cubren.
Las nuevas generaciones están creciendo en un ambiente dominado por las redes sociales y los teléfonos móviles, y se considera que difícilmente serán consumidores de noticias y seguidores de los medios tradicionales, como lo fueron sus padres. Es el mundo de las fake news, de las mentiras o verdades sin verificación. Esto generará mayor incertidumbre sobre la realidad.
En México, los partidos políticos del siglo XX tienden a la desaparición, por fusión o falta de votos. La prensa y los medios de comunicación tradicionales también enfrentan la falta de interés y la pérdida de negocio.
Nos encaminamos hacia una nueva realidad política.