Monterrey.- No. No. No.
No Juan Carlos. No tienes razón. No Juan Carlos, la religión y la ciencia no están disgustadas.
No es correcto ser figura pública y ser intolerante. Mostrar la espada por encima de los argumentos.
No.
Tú persona me ofende. Agrede mi convicción de evangélico y bautista. Siento pena de verte cada vez al tomar la tribuna. Juegas sucio. Como lejos de mostrar tu amor cristiano te vuelves fariseo. Comparsa de los malhechores.
No Juan Carlos Leal.
No necesitas pertenecer a la doctrina de la fe. Tampoco al Santo Oficio. Ya has manchado con tus palabras y actos el testimonio del legislador.
Cada participación tuya no me representa. Tampoco lo hace con muchas familias cristianas. Juan Carlos eres sectario, grotesco e impostor.
En tu corazón solo habita el odio, la rencilla y la ceguera. Lo escribo como lo pudo hacer un ciudadano de la fe.
Juan Carlos te reprendo. Lo haré con cualquier opresor de conciencia. No eres ni lo serás un neolonés virtuoso.
Solo otro títere mezquino. Torpe y escaso de mente. Olvida la fantasía de servir a Dios y a los Hombres.
Lo tuyo está más cerca del extremismo consumidor. Por encima del amor verdadero. Eso solo lo conoces de oídas.