CORONA29062020

El Sindicato de Albañiles y sus Protagonistas
Francisco Ramos Aguirre

Ciudad Victoria.- Iniciamos esta reseña del Sindicato de Albañiles en Victoria en homenaje a los protagonistas anónimos de la construcción, evocando los versos al ritmo de una polka suramericana: “¿Y tu padre qué hace?/ Mi padre es albañil,/es el más noble de los oficios, pues de el dependen los edificios,/de las industrias, los hospitales o los palacios residenciales,/mi padre dice que gracias a eso,/a todas partes llega el progreso,/cuando y sea hombre voy a ser como él...”

     Desde siempre, el trabajo de la construcción es uno de los más difíciles, pesados y riesgosos. Un oficio modestamente remunerado, ejercido por trabajadores de bajo índice de escolaridad. A fuerza de aprender, aplicar el sentido común y persistir en la vocación que eligieron, muchos de ellos se convierten en verdaderos contratistas y maestros expertos a la altura de los profesionistas del ramo.

     En la mayoría de las actividades donde interviene el ser humano, terminan por asociarse en gremios, sindicatos, uniones y corporaciones para defender sus derechos. Uno de ellos son los albañiles a quienes la historia de los movimientos obreros, incluye por su condición proletaria. En la primera década del siglo XX ejercían el oficio en Victoria: Antonio Lerma, Agustín Ramírez, Cecilio Silguero, Eulalio García, Juan Leos, Julián Aguilar, Félix Barrón, Nabor, Porfirio y Bernardino Hernández, Platón Jiménez, Juan Pérez y otros.

     Años después, surgió en Tampico y Ciudad Victoria la Unión de Albañiles y Aprendices, justamente cuando en numerosas haciendas henequeneras y agrícolas de Tamaulipas, se fundaron agrupaciones afiliados a la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos, por ejemplo los Sindicatos Campesinos Abelardo L. Rodríguez de Llera, Hacienda El Carmen en Güemes y Hacienda La Clementina.

     Las primeras asambleas de albañiles, liderados por Francisco Barrientos, fueron en un local del antiguo Teatro Juárez. Ahí asistió por primera ocasión el joven Guadalupe Puga García, invitado por maestros albañiles Francisco Castañón y Urbano Morín, constructores de las residencias del gobernador Rafael Villarreal –Matamoros 4– y el profesor Matías S. Canales –Morelos 12–. Otros de los maestros de obra en aquella época fueron Juan Vega, Pascual García y Agustín Delgado. Algunos alarifes llegaron de Tula, Jaumave y Cerritos, San Luis Potosí, quienes alternaban sus actividades como jornaleros en las haciendas cercanas a la capital tamaulipeca.

     En enero de 1935 estalló una huelga estudiantil en la Escuela Secundaria, Normal y Preparatoria de Tamaulipas, encabezada por Manuel Parreño Porras. Para solidarizarse con el movimiento, el Sindicato y Albañiles envió un oficio al Congreso del Estado, presidido por Alfredo Elías Calles. Una de las peticiones, era la expulsión de varios maestros y la federalización educativa. En 1936 el Sindicato de Albañiles empezó a cobrar mayor fuerza.

     Entre arena, cal, cimbras, varillas, tabiques y cemento, Puga ascendió en la escala de su gremio, desde oficial hasta maestro en construcción de residencias, iglesias, oficinas, escuelas y comercios, donde puso a prueba su habilidad y talento. Por ejemplo la casas de Refugio García, Enrique León de la Barra, Luis Felipe Pérez Collado, Sindicato de Maestros, Tienda El Compadre, Iglesia de San Juanita, Parque de Beisbol Praxedis Balboa, Cine Avenida y otras obras del arquitecto Enrique León de la Barra.

     Guadalupe Puga, incursionó en actividades sindicales y políticas. Fue Secretario General del Sindicato de Albañiles del Estado y Federación Regional de Trabajadores de Ciudad Victoria. Regidor del Ayuntamiento de Victoria (1961-1962), presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje Especial 3, Jefe del Departamento del Trabajo y Previsión Social (1979-1983) y diputado ante el Congreso de Tamaulipas.

Nicolás Medrano Flores
Otro líder recordado es Nicolás Medrano Flores (1939), hijo de Gerardo Medrano Villanueva nativo de Tula y María Caridad Flores. Estudió en la Escuela Redención del Proletariado de la Colonia Mainero. Muy joven trabajó en el taller mecánico de Jesús Hinojosa. A los 16 años por azares del destino, un amigo que laboraba en la construcción del edificio del sindicato de albañiles, lo animó a involucrarse de albañil desde peón, ayudante y jefe de obra hasta dominar el oficio.

     Su primer sueldo fue de siete pesos diarios. Con la “raya” de la semana, alcanzó para comprar ropa, zapatos y llevar comida a su casa. Las primeras obras donde laboró, estaba a cargo del ingeniero Francisco Benítez Garza y el arquitecto Hugo Fernández. Otra de las construcciones de 1958, es la Mueblería Villarreal del 15 Hidalgo, propiedad de José Villarreal Tello. Durante el gobierno de Horacio Terán, participó al lado de Guadalupe Puga en la construcción de las oficinas del DIF en Tamatán y acabados del actual Teatro Juárez.

     Al correr del tiempo la nomenclatura del gremio se transformó en Sindicato de Albañiles y Oficios de Ciudad Victoria y Sindicato Único de Albañiles Trabajadores Conexos y Ayudantes Entre 1973-1975, Medrano se convirtió en Secretario General de la Sección 20 Sindicato Estatal de Albañiles y formó parte del comité Ejecutivo Estatal, al integrarse las secciones de Madero, Matamoros, Río Bravo, Mante, Tampico y Reynosa. En 1973 se expandió a nivel estatal, y lo nombraron Secretario General del Comité Directivo Estatal en una asamblea celebrada en Valle Hermoso.

     Recuerda cuando Jesús Silva Herzog, visitó Ciudad Victoria y se reunieron en el Casino de Tamatán, para conocer y entablar proyectos con el primer delegado del INFONAVIT. En ese tiempo surgieron numerosos contratistas, porque en Victoria y otras ciudades se crearon módulos habitacionales para los trabajadores. Los primeros edificios se construyeron de ladrillo y block.

     Recuerda don Nicolás: “Nosotros los albañiles, sabemos hacer muchas cosas porque nuestro oficio es muy amplio. Con los militares, construimos casas de adobe para los oficiales. En el cuartel del 77 Batallón de Infantería, levantamos varios edificios de ladrillo. Luego pasamos a los multifamiliares del FOVISSTE y la clínica.”

     A don Lupe Puga lo recuerda como un hombre muy inteligente, quien siempre lo aconsejó en los quehaceres políticos: “...nunca batallamos por los contratos colectivos de trabajo. Con Fidel Velázquez convocamos a una huelga nacional y aumentaron el salario a 21%, incluso más con los ajustes. Nos reuníamos con Luis Quintero y Pedro Ettiene Fafón, representante de los empresarios.” Don Nicolás tiene presente en su memoria, parte de la historia correspondiente a los edificios de Ciudad Victoria, construidos en la segunda mitad del siglo XX. Entre 1973-1974 estuvo laborando en la obra del Hotel Everest de Antonio Carcur, quien encomendó el proyecto al arquitecto León de la Barra. Al mismo tiempo, dicho profesionista estaba por concluir el templo del Sagrado Corazón de Jesús.

     Los setenta y ochenta, fueron años de enormes inversiones federales en el ramo de la construcción pública y privada.

     Algunas de ellas la Torre de Gobierno, el Palacio de Justicia y otros edificios de la Unidad Gubernamental Revolución Verde a cargo del ingeniero Alfonso Esper. Lo mismo sucedió con el levantamiento de las oficinas administrativas del Seguro Social y en numerosas escuelas dentro del programa por sus siglas CAPFCE, entre ellas el Instituto Tecnológico y la Escuela Normal de San José de las Flores.

     Sus compañeros de trabajo, lo recuerdan con gratitud: “Siempre trabajé en la obra, nunca estuve de comisión por ser un directivo del sindicato. Al mismo tiempo atendía los problemas laborales. Había mucho trabajo, yo nunca supe que los patrones abusaran de mis agremiados, que llegamos a ser 500 miembros.”

     En 2013, don Nicolás se retiró de las actividades de la albañilería. A sus ochenta años, vive tranquilamente en la Colonia Mainero, a pocos metros del Río San Marcos. Un sector popular, que conoce desde la niñez como las palmas de sus manos, que tantos edificios construyeron.