GOMEZ12102020

Entre Sancho y Zelensky
Asael Sepúlveda

Monterrey.- Uno de los mejores tratados sobre el arte de gobernar está en el segundo libro de Don Quijote de la Mancha, donde se da cuenta y razón de las decisiones que tomó Sancho Panza cuando fue Gobernador de la Ínsula Barataria.

El buen Sancho, que no sabía leer ni escribir y que era fiel escudero de Don Quijote, resultó Gobernador, porque les resultó simpático a los Duques que eran dueños de tierras y poblados. Más o menos igual que como se resuelven hoy algunas gubernaturas, por obra y gracia de los dueños del dinero.

Los consejos de Don Quijote a Sancho no tienen desperdicio, y bien harían nuestros gobernantes actuales y quienes aspiran a serlo, en darle una buena repasada, pues dentro de su locura, el Caballero de la Triste Figura tenía más sentido común que muchos iluminados de nuestro tiempo.
Los secuaces de los Duques llevaron la broma hasta el extremo y le presentaron al novato Gobernador Sancho Panza varios casos de notable dificultad que pondrían en duda a más de uno.

Aplicando los consejos de Don Quijote, Sancho resolvió con justicia y sabiduría los conflictos, con lo cual, se sabe que desde entonces fue tenido por un nuevo Salomón por cuantos tuvieron noticia de su desempeño al frente del Gobierno.

Así como en plan festivo los Duques nombraron gobernador a un ignorante que resultó más sabio que ellos, hoy podemos encontrar en Netflix un notable estudio de las reglas y características de las elecciones y del ejercicio de la función pública. Aunque se nos presenta como una comedia, de la misma podemos decir que hay que tomarla con gran seriedad.

Se trata de la serie Servidor del Pueblo, protagonizada por el notable comediante Volodimir Zelensky, que en la vida real se desempeña como Presidente de Ucrania,

Pues bien, en la serie, este comediante Presidente protagoniza a un profesor universitario que no goza de respeto ni en su propia familia y menos entre sus colegas y estudiantes. Un día, al terminar la clase, le dice a un colega suyo, en tono exasperado, lo que piensa del gobierno. Uno de sus estudiantes, por molestarlo, graba la escena y la sube a YouTube, donde rápidamente se viraliza.

Para dar adelante a la broma, sus estudiantes lo convencen de inscribirse como candidato presidencial y mediante una colecta, reúnen los fondos necesarios para llegar en redes hasta el día de las elecciones.

Como es de uso en nuestros días, un personaje sin plan de gobierno y sin ideas claras de cómo gobernar, pero muy popular en redes, resulta triunfador en las elecciones.

Por supuesto, los titiriteros, es decir, los que mueven los hilos del país, cuyos rostros nunca aparecen (como en la vida real) se las ingenian para seguir haciendo de las suyas, a lo largo de varios episodios que no narraremos aquí, pero que son de alta enseñanza para comprender la política de nuestros días.

En verdad, vale la pena verla, como diversión y como aprendizaje de la realidad que nos toca vivir.