PEREZ17102022

¿Estamos con el río, o nos hacemos?
Carmen S. Carvayo

Monterrey.- Circula en internet una fotografía de 1976, una gran piscina en medio del Río Santa Catarina, antes de que el huracán Gilberto arrasara con todos lo proyectos que se pudieron imaginar: canchas de futbol, de tenis, de basquet, americano, beisbol, estadios, etcétera. Tantos proyectos de los que hoy no quedan más que fotografías. Qué cosa tan maravillosa es la memoria, aquella que nos permite evitar repetir errores del pasado.

Hace 35 años Gilberto nos enseñó que sobre el río no se construye. El huracán Alex nos lo vino a recordar en 2010. Aquellos años hubo un pacto social, un entendimiento colectivo de que lo único que debemos tener sobre el río, es un río. Sí, es un río seco la mayor parte del año, pero no por ello menos vivo. Por años, el desconocimiento del ecosistema neoleonés nos hizo cometer graves errores. Construimos desde la ignorancia, desde el mito del río muerto, desde el mito del Monterrey árido, sin tomar en cuenta los ritmos y límites de la naturaleza de la región.

Por un tiempo pareció que aprendimos, que crecimos como sociedad y que entendimos que la ciudad no se construye en competencia con su naturaleza, sino en sincronía, en equilibrio, en armonía. El problema es que sociedad y la clase política muchas veces no tenemos la misma prioridad; y además es ella la que decide, a pesar de la voluntad de lo que queramos (o necesitamos) la gente gobernada.

En 2023 nos tocó revivir la lucha por la conservación del ecosistema regenerado en el Río Santa Catarina, un pulmón verde que creció bondadoso, cuando lo dejamos, para llenarnos a varios municipios de una refrescante fuente de oxígeno, en medio de las planchas de concreto, donde se mueren los arbolitos que siembran aislados.

El mes de mayo del presente año el periódico El Norte publicaba una nota sobre un proyecto ambicioso que el gobierno del estado contemplaba, mandando hacer estudios para una posible construcción de un viaducto elevado, que nos llevaría de Saltillo al Aeropuerto; dicha autopista estaría construida sobre el lecho del Río Santa Catarina y pasaría de San Pedro hasta Guadalupe, tentativamente. Pero ya desde 2020 un proyecto similar, de una autopista sobre el río, se paseaba entre los deseos políticos, así nos denunciaba X. Peredo, ex activista ambiental.

Y es que, cada gobierno en turno ha fantaseado con el uso de este espacio verde, que tanto se les antoja explotar con uno u otro negocio fantástico. Hasta un boceto del nuevo estadio para los Tigres sobre el lecho del río circuló hace años.

¿No aprendimos? O es parte del negocio, el construir proyectos con vigencia, que sabemos serán perdidos y reconstruidos, reinvertidos infinitamente. ¿Y el bienestar social? Únicamente de beneficio inmediato.

¿No aprendimos? O les conviene que sea así, si el interés es crear inversiones que se distribuyan en los bolsillos de empresarios encargados de construir y reconstruir lo que sea que se nos ocurra cada vez.

No nos queda claro cuáles son las intenciones del gobierno de Samuel para el Río Santa Catarina, y qué fatigoso tener que estar adivinando cada vez.

Hay que recordar a nuestros políticos que México ha firmado tratados internacionales sobre la toma de acciones para disminuir el impacto del cambio climático. ¿Y qué se ha hecho en esta dirección? En Monterrey ya empezaron las sequías, las temperaturas cercanas a los 50 grados en el mes de junio; ¿qué estamos haciendo en Nuevo León para evitar el desastre ambiental?

Definitivamente no hay ningún proyecto que nos regale el oxígeno, la disminución de la temperatura en el suelo, la regeneración de flora y fauna que nos regala tener nuestro Río Santa Catarina intacto.

Que sirva este texto para preguntarnos: ¿estamos con el río, o nos hacemos? Porque sabemos: solo un río cabe en el Río Santa Catarina.