PEREZ17102022

Gasolineras en Victoria, 2
Francisco Ramos Aguirre*

Ciudad Victoria.- Como parte del ritmo social y crecimiento económico de los años treinta del siglo pasado en la capital tamaulipeca, destacan la inauguración de la Carretera Nacional, el incremento del desarrollo turístico, la apertura comercial y la producción henequenera. Este período fue el inicio de la transformación urbana y cultural de una pequeña comunidad que entonces rebasaba los treinta mil habitantes.

Complementariamente al crecimiento de su infraestructura, uno de los servicios indispensables para mantener su dinamismo, eran las gasolineras o estaciones de combustible, las cuales empezaron a proliferar a lo largo y ancho de la mencionada vía. También era conocida como Panamericana o Federal 85 que comunica la Ciudad de México con Nuevo Laredo, como lo menciona el escritor Jorge Ibargüengoitia en su libro La Casa de Usted y otros Viajes en su tránsito por esa ruta “A Ciudad Victoria dice un letrero que señala hacia la izquierda.”

Esta sorprendente obra de ingeniería civil mexicana, iniciada durante la presidencia del general Plutarco Elías Calles, no solo ayudó a una establecer una comunicación más rápida entre México y Estados Unidos, sino también modificó la vida cotidiana y costumbres de las numerosas ciudades, poblados, villas y rancherías mexicanas ubicadas en el transcurso del camino.

En medio de todo esto, los empresarios, inversionistas y comerciantes de Victoria, Linares y Estados Unidos se apresuraron a involucrarse en diferentes giros mercantiles. Entre ellos destaca la apertura de hoteles, casas de huéspedes, cafés, bares, vulcanizadoras, refaccionarias, talleres mecánicos como el de Ernesto Hallam, restaurantes, garages y gasolineras. Incluso se fomentó considerablemente el turismo sexual en la antigua zona de tolerancia, donde operaban cabarets, cantinas, salones de baile y casas de asignación.

Para entonces la circulación o movimiento de su majestad el automóvil se manifestó en calles y callejones de la localidad. Entre ellos los primeros propietarios, quienes tenían la solvencia económica para adquirirlos entre ellos el doctor Felipe Pérez Garza, Benito de la Garza, doctor Rafael Villarreal, profesor Juan Rincón, boticario Arturo Olivares, Gaudencio González, doctor Praxedis Balboa y Benito Sierra (automóvil Ford cerrado, conocido entre el populacho como La Vitrina).

En cuanto a las estaciones de gasolina, al menos desde principios de la década de los treinta operaba en la Avenida Francisco I. Madero o 17 un expendio propiedad de José Beltrán, quien por cierto fue sorprendido por un audaz ladrón de Monterrey. De acuerdo al periódico Renovación del 14 de enero de 1932, llegó a su establecimiento y llenó el tanque de gasolina de su automóvil sin pagar el costo. La falta de pericia de conductor, ocasionó que chocara enfrente del Banco Zorrilla sin consecuencias lamentables. Después se dirigió a un restaurante donde consumió una docena de cervezas Carta Blanca. Sin embargo, cuando el mesero le presentó la cuenta el estafador únicamente le extendió un vale firmado por Luis K. Madrid y se retiró del lugar “…en su carro tranquilamente con humos de gran señor.” Al día siguiente gracias a los detectives procedentes de Monterrey y la policía victorense, el sujeto fue capturado.”

Gasolinera de Pablo Martínez
El Expendio de Gasolina La Huasteca propiedad de Pablo Martínez Cortés, se localizaba en la calle 6 entre Hidalgo y Morelos, enfrente del Mercado Argüelles. Ahí se vendían aceites y grasas de calidad. De acuerdo a una fotografía de finales de los años veinte, se puede apreciar como en otros negocios del mismo giro las bombas se instalaban sobre las banquetas. Precisamente en este sitio se localizó la primera terminal de transportes Ciudad Victoria-Barretal, propiedad de don Pablo.

Al fallecer de gripe el 19 de septiembre de 1933, se hizo cargo del negocio su hija Florencia Martínez Hernández quien sostuvo el negocio de combustible y control de los autobuses, hasta principios de los años cuarenta. Posteriormente con sus hermanos Jacobo, Silvano y Carlos iniciaron una línea de transporte urbano de pasajeros en Ciudad Victoria, al adquirir varios vehículos color rojos que recorrían el tramo entre el Mercado Argüelles y Tamatán. Al paso del tiempo se asociaron con otros empresarios para la creación de los transportes urbanos amarillos y finalmente surgieron los camiones azules de Guillermo Martínez Moreno, con sus respectivas rutas.

La Pierce Oil Company
Por esos años la empresa transnacional Pierce Oil Company S.A. de Villa Cecilia estableció oficinas y planta de tres tanques de almacenamiento de gasolina y lubricantes en Ciudad Victoria, cerca a la estación del ferrocarril con la representación de Alfredo Macías en esta plaza. Vale mencionar que en 1930 la residencia particular –18 y 19 Matamoros– del señor Macías fue asaltada por “los amantes de lo ajeno.” El saqueo consistió en diversos artículos y obras artísticas de valor, lo mismo una gran cantidad de monedas de oro y plata que tenía guardadas en una caja fuerte. En 1932 el señor Felipe Romero, anunció a los victorenses la venta de grasas, aceites y cerveza en la Avenida Francisco I. Madero y Méndez.

Lo mismo podemos decir de la empresa Huasteca Petroleum Company con sede en el puerto de Tampico, con la distribución en Victoria desde 1925 a cargo del General y ex revolucionario Gregorio Osuna -8 Hidalgo-. Además de gasolina, en febrero de 1931 ofrecía al público el Motoceite Huasteca “Para Proteger y Prolongar la Vida de su Motor.” Esa misma época Bruno de la Garza vendía gasolina en ala calle Hidalgo, cerca de la Plaza de la Independencia.

Otra de las empresas gasolineras que contribuyó al abastecimiento de combustible de automóviles, camiones y otros vehículos automotrices fue el Servicio Huasteca que durante 1938 se ubicaba en el 16 Hidalgo “Enfrente del Jardín Juárez” con los servicios de gasolina, lubricantes, grasas y servicio de diversas reparaciones de automóviles, lavado y engrasado a alta presión. En aquel entonces el concesionario era Constancio Zuani.

Para 1940 existía la calle Guerrero y Carretera Nacional el Café y Nevería California propiedad de Librado Salinas donde acudían turistas, empresarios, ganaderos, comerciantes y familias de la localidad con especialidad en comidas corridas, a la carta y menudo para los trasnochados. Años después se establecieron en las áreas aledañas la estación de Transportes del Norte y una gasolinera “Servicio Día y Noche” con venta de lubricantes, accesorios, refacciones y reparación de automóviles.

Durante 1946 en el modesto Hotel y Restaurante Terminal propiedad de Pedro Montemayor, estaba la Estación de Gasolinera Terminal con venta de refacciones. En 1952 se anunciaba en el periódico Servicio Lavín -propiedad de Isidro Lavín- en el sitio mencionado, con venta de Mexolina y Lubricantes PEMEX, “Servicio de Lavado y Engrasado. Frente al Nuevo Palacio de Gobierno.” Probablemente este negocio operaba desde los años cuarenta. Cerró sus operaciones alrededor de los años sesenta del siglo pasado, y en su lugar se instaló el Café Teka propiedad del ingeniero Tabaré Morales.

(Continurá).

Fuentes: La Opinión 29 de julio de 1952; El Gallito,/22 enero/1938/; El Gallito,/julio 6/1930;El Heraldo/febrero 3/1931; El Gallito/febrero/1933; La Atalaya/13 de enero/1946.

* Cronista de Ciudad Victoria.