Una ruta ejemplar
Hombre de mil recursos… hogar y padres anhelaba…
Homero, en La Odisea
Monterrey.- La figura del profesor Gorgonio Sáenz Salinas destaca entre quienes formaron parte del impulso al desarrollo de General Treviño, Nuevo León, a lo largo de la primera mitad del siglo pasado, una época caracterizada, en los distintos poblados del país, por los efectos del movimiento revolucionario y la restauración institucional de México.
Según el acta del Registro Civil municipal, realzada en 1879 y basada en la fe de bautizo, el “profesor Gorgonio”, como siempre se le ha distinguido, nació el 9 de septiembre de 1877. Ya que en aquella época las oficialías civiles, creadas en 1859, funcionaban aún con rezago respecto a lo ya inscrito en la iglesia católica. Sus padres fueron Mateo Saénz y Esmerenciana Salinas, quienes además procrearon a Juanita, Altagracia, Francisco, Juliana, Isabel, Patricia y Julián.
Sus primeras letras las aprendió en su pueblo natal, posiblemente a partir 1884, bajo un rudimentario modelo de enseñanza puesto en práctica en la década anterior, en una época en la cual nuestro municipio se destacó por el esfuerzo de la autoridad local para destinar la mayor parte de su presupuesto a la educación elemental, además de las aportaciones de particulares destinadas para instruir a la niñez.
Fue en los primeros años de la década de 1890 cuando el joven Gorgonio emigró a Monterrey, para realizar sus estudios de secundaria en el Colegio Civil y después formarse como profesor normalista, una vez establecida la Dirección de Instrucción Primaria, a cargo del Miguel F. Martínez, e instituido el Sistema Escolar Oficial del Estado; ahora, el sustento se haría, en principio, con recursos del gobierno estatal, liberando así a los municipios esa carga económica; además, se pondría en práctica un eficaz método de enseñanza elemental estandarizado para todos los municipios.
De 1901 a 1904 es el período inicial de la labor educativa del recién egresado profesor Gorgonio Sáenz Salinas, siendo el Instituto Laurens, escuela privada creada por metodistas en Monterrey hacía entonces 15 años, de donde recordaba con gran satisfacción haber tenido entre sus alumnos de sexto año al licenciado Aarón Sáenz, un personaje que, además de su notable trayectoria en la consolidación política nacional –interior y exterior– posterior a la Revolución Mexicana, llegó a ser gobernador del estado de Nuevo León (1927-1931).
Fue en 1904, a tres años de haberse iniciado como maestro de instrucción primaria, cuando contrajo matrimonio con la profesora Carmen Treviño Galindo, siendo el 1905 el año que nació su primer hijo, Mateo Armando, al tiempo que hubo de trasladarse a Viesca, Coahuila –una histórica población de la comarca lagunera, ubicada a 70 kilómetros de Torreón– donde permaneció hasta 1911 como director de la Escuela Primaria privada. En ese período nacieron sus hijas Alicia, Carmen y Juanita. Regresó a Monterrey a estudiar Técnica Médica y Farmacología durante 1912, en las primicias del régimen revolucionario encabezado por Francisco I. Madero; y al año siguiente, por invitación de su coterráneo el profesor Cosme Pérez, se trasladó a Nuevo Laredo, Tamaulipas, para desempeñarse como Director en la Escuela Miguel Hidalgo de ese lugar, puesto que ocupó hasta 1917, un período en el que nacieron sus hijas Enfa y Elvira.
El único hijo varón, el mayor de la familia, el doctor Mateo A. Sáenz Treviño, fue un notable médico general, académico egresado de la Universidad de Nuevo León y luchador social universitario, criado y educado en Monterrey por una tía materna debido a que, desde pequeño, padeció de asma y los cuidados requeridos sólo podían hacerse en esta ciudad. No obstante, acostumbraba ir al pueblo en vacaciones escolares, para convivir con familiares y amigos. En las primeras páginas de su anecdotario, publicado en 1968, están dedicadas las vivencias en el pueblo reconociendo, en especial para él, las entrañables enseñanzas de su padre.
Tres de sus hijas, Carmen, Juanita y Elvira se titularon como profesoras de instrucción primaria, adicionalmente Carmen, siguió los pasos de su padre, estudiando Técnica Medica y Farmacéutica, profesión que ejerció hasta 1971.
En la línea familiar horizontal del profesor Gorgonio destaca –según lo corroboraron sus allegados– el nombre del licenciado Julián Sáenz Salinas, su único hermano varón, quien vino a Monterrey a realizar su primeros estudios de Jurisprudencia, en tiempos de Revolución Mexicana, los que luego fue a perfeccionar a la ciudad de México, D.F., y con ello incorporarse al Servicio Exterior Mexicano, llegando a ejercer su carrera como funcionario de la Embajada Mexicana en Washington, D.C., a mediados del siglo pasado.
[Continuará mañana…]