Monterrey.- A partir de 1915 el profesor Gorgonio incorporó, a su actividad profesional original, la práctica médica básica. A manera de anécdota, platicaba que su amigo y colega farmacéutico cerralvense, Felipe Benavides, lo invitó, en 1917, a ser socio para establecer una botica en Monterrey, una sociedad que, medio siglo después, llegaría a convertirse en la opulenta cadena de Farmacias Benavides.
Ante tal propuesta, respondió que para él había una inmejorable oportunidad de llevar ese servicio a su pueblo natal, donde aún no llegaba con regularidad el cuidado de la salud; además de la facilidad para fijar su residencia en el lugar a donde, al igual que muchos migrantes, realizaría la idea de regresar a su origen e inducir en su familia el sentido del arraigo como una opción en la vida.
En aquel año, que el profesor Gorgonio decidió volver a General Treviño para instalar una botica; también estaba la intención de contar con un maestro titulado para la escuela primaria, con experiencia en los grados superiores, para reforzar la educación elemental del municipio.
A partir de su regreso, a fines de 1917, la vida del profesor Gorgonio resultó notoriamente intensa:
Apoyado por sus conocimientos, sobre técnica médica básica y farmacéutica, instaló la Botica Sáenz, el primer establecimiento del ramo en el pueblo, a una cuadra al oriente de la Presidencia Municipal, en la esquina noreste formada por las calles Ignacio Hinojosa y Donaciano Galindo, la casa que llegó a ser propiedad de la familia Chapa Sáenz.
A principios de 1918, el profesor Gorgonio asumió el cargo de alcalde interino por seis meses, incorporándose después como maestro del año lectivo 1918-1919 a la Escuela Primaria Miguel F. Martínez; A mediados de 1921 fue nombrado oficialmente director de dicha escuela –por el alcalde en funciones– adicional a su labor de maestro frente al grupo, cuando la labor educativa aún se realizaba en las instalaciones del Palacio Municipal y en casas particulares.
Para superar el problema de alojamiento de la creciente población escolar resultante del programa de educación nacional, en 1923 el profesor Gorgonio dio inicio a las gestiones para construir un edificio adecuado a las necesidades de instrucción primaria del pueblo. El lugar mejor ubicado fue la manzana donde estaba la Plaza 5 de Mayo –al centro de la zona urbana– el cual era, además, propiedad municipal. Actualmente, ese terreno está ocupado por el Centro Educacional Elemental, que comprende la Escuela Primaria Miguel F. Martínez y la unidad pre escolar Profesor Cosme Pérez.
Para tal efecto, recibió orientación y apoyo de parte de un grupo de treviñenses residentes en Nuevo Laredo, Tamaulipas, quienes formaron un patronato para el acopio de recursos aplicables al arranque de la obra. La demora en la remesa del presupuesto ordinario estatal, hicieron que la obra se suspendiera temporalmente, pero pudo ser reanudada gracias los oficios del profesor con su exalumno, el gobernador Aarón Sáenz, quien destinó una partida económica emergente, suficiente para terminar la obra en 1929.
Como alcalde para el período 1925-1926, el profesor Gorgonio se destacó por el impulso social a través de la actividad deportiva, al facilitar la formación del Club Deportivo de Beisbol, así reconocido hasta la fecha; a su vez, convocó a los vecinos y paisanos migrantes a participar económicamente en el equipamiento y los gastos requeridos; también gestionó para que fueran cedidas 4 hectáreas, un espacio de 200 metros por lado, al que hasta la fecha se le llama “El cuadro de Pelota”, espacio donde está actualmente la Unidad Deportiva Municipal.
Dentro de las campañas sanitarias que se intensificaron en los años de 1930, y el acceso a los antibióticos poco después de su propagación en 1943, destaca, en buena parte de esos años, la figura del profesor Gorgonio Sáenz, quien basado en sus estudios de farmacia, adicionales a su labor como maestro, fue capaz de dar tratamiento eficaz a varias enfermedades típicas de la región.
Es memorable también que, en los años 40, la llegada de los doctores Rodolfo González, Régulo Salinas y Baltazar Rodríguez, fueron apoyados en sus curaciones por los medicamentos disponibles oportunamente por la “Botica Sáenz”, operada por el mismo profesor Gorgonio, que para entonces llevaba funcionando más de dos décadas; y permaneció activa hasta 1950; luego, su hija, la profesora Carmen Sáenz de Cadena, quedó al frente del establecimiento hasta 1971, auxiliando pertinentemente en partos y enfermedades estacionales, ya que también poseía el título de médico práctico.
Después de la creciente de septiembre de 1948, el profesor Gorgonio contrajo una enfermedad infecciosa con secuelas que afectaron crecientemente su salud provocando, después de casi dos años, una embolia cerebral que acabó con su vida el 29 de junio de 1950.
General Treviño privilegió su memoria al nombrar, como Academia Comercial Profesor Gorgonio Sáenz, a la escuela técnica comercial creada, en 1956, por iniciativa de un grupo de padres de familia locales. Esta entidad educativa se integró recientemente al actual sistema de enseñanza estatal, hasta llegar a ser lo que ahora conocemos como Escuela Secundaria Profesor Gorgonio Sáenz.
El recuerdo se perpetúa, cuando de corazón se otorga honor a quien honor merece.
¡Viva el profesor Gorgonio Sáenz Salinas!
Fuentes:
Aarón Cadena Sáenz. Semblanza Histórica del Municipio de General Treviño, 2000.
Mateo A. Sáenz, Anecdotario, Monterrey, 1968.
Plinio D. Ordoñez, Sinopsis Histórica Primaria y Normal, 1592-1890.