Nos encontramos frente al declive del orden guiado por el neoliberalismo, que generó profundas desigualdades, tales como la ampliación de la pobreza y privatización de actividades estratégicas como la energía o el agua y que, frente a la resistencia social, hoy se encuentra en proceso de reestructuración geopolítica, por ejemplo el triunfo de partidos de centro izquierda y ultraderecha, o bien, la aparición de los BRICS.
Parte del arreglo geopolítico ha registrado el debilitamiento de la potencia más delirante de los últimos siglos: Estados Unidos, que no ha podido confrontarse con las modernidades alternativas, mientras se desgasta en mantener la hegemonía global guerreando por proxy como contra Rusia en Ucrania. Su espacio natural tiende a complejizarse y adquirir mayor influencia; pero siempre, ocultas, se encuentran la oligarquía y la iglesia, cuyos proyectos son a mayor plazo.
En México un grupo de tecnócratas, empresarios financieros y élites políticas corruptas, pretenden profundizar el control político colonial para alinearse con los intereses de la reubicación y reconcentración de los Estados Unidos. Tanto Erika Pani como Silvestre Villegas han insistido en la configuración política de los liberales moderados, positivistas, científicos, tecnócratas, empresarios y financieros que siempre han tratado de imponer criterios de racionalidad liberal pero que, invariablemente, terminan en gobiernos draconianos que generan abuso, soborno e impunidad.
De forma constante, México ha experimentado la presencia de una élite que guarda un escaso sentimiento nacional y, no obstante que intentan mostrarse como reformadores, siempre resultan mercaderes apostando por una modernización conservadora que sigue los guiones de las potencias occidentales y los mercados financieros, aun cuando ello implique el sacrificio de una gran parte de la sociedad. El objetivo de la derecha era la defensa del Modelo Habsburgo, que consiste en un modelo económico y societal trasplantado por la corona española a sus colonias y que alimenta las relaciones de subordinación en razón de clase y casta; logra mantener el orden porque hace a todos sus súbditos funcionales, gracias a que, a la vez que mantiene relaciones cordiales con grupos intermedios, genera otras formas de subordinación personal. Incluso buscaban sólo presionar a los gobiernos nacionalistas para imponer sus principios porque una derecha proyanqui también les resultaba negativa. Para lograr efectividad requerían invisibilidad para actuar; manteniéndose en el clandestinaje podían infiltrarse en el sistema político y su óptimo resultante constituía un escenario como el del Modus Vivendi estructurado durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho, que duró varias décadas.
Aun cuando los liberales moderados son gradualistas, sus proyectos se involucran en forma arriesgada con los proyectos colonizadores de potencias imperialistas. Esta es la gobernabilidad colonial, manejada desde el extranjero, a la que el país se enfrenta.
Con los neoliberales una parte de la derecha mexicana se ha transformado en una derecha globalista, con su versión local al estilo de Jair Bolsonaro en Brasil o Javier Milei en Argentina. Xóchitl Gálvez y Beatriz Paredes, se representan más como la Derecha Neoliberal Globalista -cuyo líder formal es Claudio X González- el monstruo amable postneoliberal que se expande pasivamente en las clases medias y la sociedad civil, asume una fachada liberal; empero, disfraza su carácter derechista para llegar al poder y desarrollar una estructura política excluyente dispuesta con los capitales financieros, el neoliberalismo y el imperialismo yanqui.
El matrimonio salinista PRI-PAN –con el amasiato posterior del PRD- conformó esta élite de liberales moderados que siempre se pensaron al servicio del extranjero. A esta forma de gobernar se deben las revoluciones. Su modernización siempre es expolio, abuso, injusticia y servilismo al extranjero.
La élite de los liberales moderados del siglo XX, como dice Bonfil Batalla1, perteneció a ese México Superficial que no comprende al México Profundo y que siempre ha pensado en la necesidad del apoyo exterior para mantener un orden modernizador autoritario.
El apoyo de Estados Unidos a los grupos colonialistas tiene consecuencias indeseadas, porque el expolio, corrupción e impunidad ilimitada que distingue a los gobiernos latinoamericanos pro estadounidenses se conecta con el incremento del tráfico de drogas a suelo norteamericano. Las narco repúblicas se transforman en necropolítica (sistemas políticos de muerte), desconsolidación democrática, desglobalización y una dinámica criminal que provoca desplazamiento y migración hacia el norte, la que Estados Unidos maneja como hecho criminal y no como fenómeno social del cual son responsables en gran medida.
Como resultado de la alternancia política en México, se consolidó un burocratismo autoritario propio de las democracias delegativas, que consolidó a las oligarquías partidistas cuyo interés de permanencia frenó el avance democrático. La tecnocracia pactó la supervivencia con las élites panistas que alcanzaron el poder con Vicente Fox y facciones de la ultraderecha llegaron al gobierno terminando con el clandestinaje. Sin embargo, esta condición de conveniencia apenas alcanzó para mantener conservar la presidencia de la república; el PRI tenía el control del territorio nacional, del congreso y la nomenklatura de dicho partido decidió oprimir al nuevo gobierno. Bajo la dinámica del gobierno dividido no se permitió cambio de régimen alguno, las políticas de la administración federal terminaron por endurecerse y para mantener el poder recurrieron al fraude electoral; finalmente, durante el gobierno del panista Felipe Calderón, la ingobernabilidad estableció que las fuerzas armadas fueran lanzadas a combatir y tratar de legitimar una administración tan cuestionada como las de la primera mitad del siglo XIX. La impunidad panista fue convenida con el retorno del Grupo Atlacomulco al poder y el desarrollo de un neoliberalismo accidentado que terminó por profundizar el despojo que vive el país.
Macario Schettino2, en su análisis sobre la correspondencia ideológica de los grupos políticos en México, adelanta las conexiones respecto de la integración entre la tecnocracia, los grupos de ultraderecha, los empresarios como el consejo mexicano de hombres de negocios y algunos grupos panistas. Reinterpretando el espectro de la red de poder planteada por Schettino para la coyuntura actual -veinte años después de la alternancia partidista en el país- el realineamiento de partidos, camarillas y grupos se muestra en el gráfico 1 para evidenciar esta correlación ideológica a la coyuntura actual y la propuesta rumbo a las elecciones del 2024 del Frente Amplio por México.
1 Bonfil Batalla, Guillermo. México Profundo. Una civilización negada, FCE, México, 2019.
2 Schettino, Macario. Paisajes del “Nuevo régimen” ¿Revivir el pasado o reinventar el futuro?, Océano. México, 2002.
Gráfico 1 Grupos Políticos del SPM
En estas administraciones federales posteriores al zedillismo, encontramos la impronta de los grupos que apoyan a Claudio X. González e impulsan la candidatura presidencial de Xóchitl Gálvez. Son parte de la nomenklatura que controla el país desde la época del Partido Hegemónico, la tecnocracia zedillista que pactó su supervivencia como administradores de la macroeconomía financiera, el sector empresarial beneficiado con las medidas neoliberales, la burocracia panista representada por el grupo de Felipe Calderón y el Yunque del Eje-Bajío, que alcanzó la administración federal de Vicente Fox.
Salinismo, Foxismo, Calderonismo y Peñanietismo abrazan la candidatura de Xochitl Gálvez bajo la tutela de Claudio X. González. La derecha neoliberal mantiene una perspectiva globalista, financiera, liberal y pragmática, pero no olvida su carácter oligárquico y conservador. Supone una diferencia con las derechas tradicionales y hasta puede mostrar algún tipo de populismo, aunque mantiene una forma extensa donde los programas conservadores anacrónicos -fascistas- se incorporan e identifican como sedimento original.
Mientras tanto, algunos otros persisten en renovar los fascismos al estilo de la Nueva Derecha Francesa o Vox Española. Eduardo Verástegui, por ejemplo, tiene lazos con Trump en Estados Unidos, Vox y es apoyado por un movimiento neonazi denominado México Republicano -Partido Estatal de Chihuahua-, busca representar a la Nueva Derecha en el sentido de Alain de Benoist y el (GRECE; Grupo de Investigación y Estudios para la Civilización Europea); incluso el antiguo líder del movimiento FRENAA (Frente Nacional Anti AMLO) -Gilberto Lozano- puede incluirse en este sector. Ambos aspiran a la presidencia de la república mexicana aunque la competencia formal no ha iniciado según la legislación del país; posteriormente podrían apoyar al Frente Amplio dado que geográficamente comparten el espacio ideológico y han estado cerca del PAN. Por lo pronto, buscan perfilar sus opciones políticas a casi un año de las próximas elecciones federales.
Gráfico 2 Alineación Derecha
Las oligarquías solapadas bajo diversas camarillas políticas marcan derroteros y contribuyen al sostén económico de la causa anti lopezobradorista e iniciativas anti gubernamentales como parte de su esfuerzo para recuperar sus privilegios e impunidad, buscando alargar su presencia en la administración del país, a su parecer y beneficio.
El debate en torno al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fue clave en el establecimiento de relaciones entre el nuevo gobierno y la oligarquía, porque echó por tierra un mega proyecto económico de ciertos grupos económicos. Otros macroproyectos de infraestructura en el país entraron en la disputa no tanto por el modelo económico del actual régimen sino por la apropiación de los beneficios del mismo, esa batalla apenas constituye la punta del iceberg respecto de un conglomerado empresarial con ambición desmedida. El neoliberalismo profundizó el neoextractivismo y el narcotráfico, de los que se ha beneficiado la oligarquía, pero la administración de la Cuarta Transformación pretende reconstruir un régimen de beneficio y apoyo social. La discordia sigue siendo el modelo económico gubernamental y el papel de la oligarquía.
El PRIANRD constituye un buen refugio para la coalición entre burocracia, elites, oligarquía y clerecía, que han ejercido control en México desde que nace como país independiente. Para las élites, este modo de organización política puede parecerles óptimo. Por ahora, tanto la ultraderecha, la tecnocracia y la derecha de la izquierda, tendrán que aprender a coexistir. Esta alianza salvaguarda los intereses de la Santa Sede y de Estados Unidos; sobre todo, de la globalización. La explotación y el sacrificio de millones de personas son un efecto secundario de la explotación y el neoextractivismo.
Con esta nueva derecha neoliberal globalista se ha destapado la correspondencia con los Estados Unidos, ha sido abierto y evidente el compromiso de estos grupos con los capitales norteamericanos que buscan apoderarse de los recursos del país y mantener el despojo hacia la población, trátese del litio, el petróleo o hasta de alguna propuesta para llevar agua mexicana al sur de Estados Unidos.
El objetivo de esta derecha económica pro estadounidense consiste en influir para el diseño del presupuesto público mediante los gobiernos divididos, es decir, el control del poder legislativo. El ejercicio del poder durante la época neoliberal le permitió tener canales e influencia en la Suprema Corte y usa al poder judicial para obstruir las acciones del gobierno.
El Frente Amplio por México (FAM), dirigido por Claudio X. González, busca imponer la candidatura de Xochitl Gálvez para consolidar el poder de esta elite colonialista y reinstaurar el neoliberalismo neoextractivista en México. ¿Quién articula la gran estrategia económico-política?, ¿quién sostiene el proyecto de Claudio X. González? ¿Es el Sr. X el gran demiurgo, o una pieza central en el ajedrez?, ¿por qué tanto encono hacia Morena y los grupos sociales en nuestro país?, ¿cuál es la razón de detener los proyectos de la Cuarta Transformación?
En este ensayo se analizan las facciones que integran al FAM y, al observarlos en conjunto, se considera la perspectiva neoextractivista neoliberal, propia de la derecha globalista, y su propuesta para el futuro de México.
La Tecnocracia
La llegada del neoliberalismo enfrentó directamente a los Dinosaurios3 y los Tecnócratas. Desde el gobierno de López Portillo un grupo de técnicos empieza a tomar las riendas del gobierno en franca competencia con los políticos. Miguel de la Madrid llega a la presidencia rodeado de numerosos cuestionamientos lanzados, sobre todo, por algunos miembros de la Familia Revolucionaria porque se encumbra un grupo educado en el extranjero y con ideas abiertamente contrarias al ideario de la “revolución mexicana”.
La trayectoria de ese grupo compacto ha sido reseñada como una revolución silenciosa4 que modernizó México. Se considera que a partir de ese momento los tecnócratas ganan cada vez más poder, desplazando a los políticos tradicionales de la élite gobernante. Esto ha estrechado la base de reclutamiento del gobierno y ha restringido las vías de acceso al poder; por ende, se considera que ese hecho tiene implicaciones profundamente elitistas5. La tecnocracia afianzó alianzas con las clases medias altas y la clase del capital, ya que ambas se necesitaban para recuperar o consolidar su posición política y económica, impulsar el crecimiento económico y demostrar la viabilidad del proyecto6.
La Tecnocracia viene cumpliendo, dentro de las elites dirigentes, una importante función de amalgama, de producción de visiones y creencias congruentes y, más específicamente, de alegatos de políticas públicas que contribuyen a la formación de un conjunto de consensos básicos que aparece en el centro de todo paradigma de gobernabilidad hegemónico. Los afanes continuistas del “Grupo Compacto” salinista, tuvieron como una de sus principales tareas el reemplazo o relevo de la clase política del país, a partir del criterio de que los viejos políticos eran los responsables del problema nacional.
Uno de los factores que influye notablemente en el deterioro del proyecto salinista es el rompimiento de lealtades al interior del Grupo Compacto y el surgimiento de lo que Jenaro Villamil, a falta de un mejor concepto da en llamar Grupo de Interés, “el PRI se convirtió en el territorio de lucha de los tres grandes ejes que partían de la matriz salinista y que buscaban la nominación presidencial”:7
1.-El Eje Cordobista. Integrado por José Córdoba Montoya, Ernesto Zedillo Ponce de León y, como punto de engaño, González Garrido, mantenía su influencia en prácticamente todas las áreas controlando, en términos reales, la política interna y las líneas principales de la política de seguridad nacional. Ostentaba piezas claves en diversas áreas, a través de Guillermo Ortiz en el dominio de Pedro Aspe; la política exterior no se dirigía en la cancillería de Fernando Solana, sino en los corredores de los Pinos donde Córdoba controlaba la negociación del TLC con su amigo Serra Puche y la relación con EU a través de José Ángel Gurría.
En materia de política social, el eje cordobista determinaba las líneas a seguir en la SEDESOL de Colosio y en la SEP de Zedillo. Córdoba contaba con el mando del gabinete de Seguridad Nacional, lo que colocaba orgánicamente bajo su control al ejército, las procuradurías y a las otras instancias involucradas en esta área. Córdoba fue el artífice principal del nuevo entendimiento entre el salinismo y la Iglesia Católica, por ejemplo. De ahí que tácitamente, Córdoba Montoya fuera denominado Vicepresidente del país.
2.-El Eje Camachista. Camacho se convirtió en uno de los ideólogos de Salinas en la lucha por la toma del poder. Después de 1988 su influencia fue disminuyendo, no obstante, a lo largo del sexenio, su figura como negociador, concertador y apagafuegos, fue funcional para el propio presidente. Camacho se involucró en múltiples conflictos que amenazaron la gobernabilidad del sexenio salinista. Dentro de los personajes identificados en este eje encontramos a Marcelo Ebrard, Raúl Torres Barrón, Ignacio Marván, Alejandra Moreno, Enrique Márquez y Nila Ortiz.
3.-El Eje Aspista. Como tercero en discordia se encontraba el grupo de la eminencia gris de la reforma económica salinista, el titular de Hacienda Pedro Aspe Armella. El hombre de las finanzas nacionales contaba con el apoyo de los grupos económicos más fuertes del país y del extranjero, que veían en su persona la garantía de la continuidad y estabilidad del modelo.
El Grupo Compacto derivó en muerte y desolación, Colosio y Ruiz Massieu, así como cientos de militantes del PRD fueron asesinados; así, a pesar o debido al triunfo de la corriente cordobista con Zedillo, el destino político del país se volvió cada vez más oscuro. Inicialmente Claudio X. González Guajardo inicia su formación política con la tecnocracia secuestrada que gobernó el país cohabitando con el Grupo Atlacomulco y entregando el poder a Vicente Fox, aunque su Clan Familiar tiene larga data en el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, formado durante el sexenio alemanista y fue preponderante en la ejecución de las
reformas salinistas.
3 Durante el sexenio 1982-1988 esta fracción de la clase política intentó demostrar que tiene un proyecto alternativo, que puede llevar adelante una renovación moral y que es más eficiente en el manejo de los recursos públicos que sus antecesores. Pero en buena parte fue eso lo que la enfrentó con las otras fracciones de la clase política, en la medida en que el adelgazamiento del Estado significa el debilitamiento y exclusión de los viejos usufructuarios del poder, que pierden control sobre los recursos públicos y que pierden sus privilegios.
4 Rousseau Isabelle. México: ¿Una revolución silenciosa? Elites gubernamentales y proyecto de modernización, 1970-1995, El Colegio de México, México, 2001.
5 Suárez, Francisco. Elite, tecnocracia y movilidad política en México, UAM, México, 1991.
6 Sobre los Chicago boys, Vid. Schmidt, Samuel, Rivera, Rubi, Ramírez, Carlos. El shock neoliberal en México. Amazon, 2021.
7 Villamil, Jenaro. Ruptura en la Cúpula. Plaza y Valdés, pp. 109 y ss.
El Yunque y la ultraderecha
El Grupo Guanajuato
El Yunque fue central para la implantación de varias medidas inspiradas por el INTERMARIUM8, infiltrando organizaciones estudiantiles, profesionales, empresariales y partidistas articuló políticas anti comunistas, hasta llegar al poder encabezando el PAN.
Vicente Fox se identifica con la tercera etapa de desarrollo panista que inició con el deseo de convertirse realmente en un partido político profesional y que pudiera competir por el poder. En esta fase el PAN contó con la presencia de líderes empresariales, muchos del norte del país, que fueron identificados como los bárbaros del norte, y entre los que destaca un líder empresarial que ganó gran cantidad de adeptos por sus posiciones sobre las crisis económicas y políticas del país: Manuel J. Clouthier.
Respecto a la corriente que empezaba a consolidarse entonces, Bernardo Bátiz, Secretario General del PAN en ese momento, expresó: “Existen fundamentalmente, dos corrientes en el partido, derivadas de dos principios: las libertades y los derechos humanos por un lado y la justicia social por el otro. Una corriente da más énfasis a un principio que a otro y viceversa, [...] la disputa decisiva en el porvenir inmediato se dará entre un panismo modernizante y un panismo ultraderechista, [...] en el PAN existe una derecha de inspiración neoliberal que plantea el cambio del orden establecido, colocando en el centro de sus preocupaciones el problema de la democracia, para la cual acepta incluso la participación conjunta de fuerzas de diverso carácter ideológico [...] se orienta hacia un compromiso con nuevas fórmulas políticas de convivencia social civilizada [...] sostiene principios fundamentales como: a) Existencia de un fuerte sector privado en la economía. b)Todos los sectores políticos importantes deben propiciar cambios evolutivos de la sociedad eliminando toda noción revolucionaria”9.
Así nació el Neopanismo, integrado por simpatizantes y militantes atraídos por el carisma de Clouthier, por una parte del panismo tradicional y por un grupo de organizaciones ligadas a la ultraderecha que posteriormente se revelarían como fachada del Yunque10. Hoy, el Partido Acción Nacional, está secuestrado por las evoluciones de esta corriente altamente competitiva11:
8 El Proyecto Intermarium fue un plan nacido en Polonia durante el siglo XIX para contener la influencia de Rusia en Europa Central; posteriormente evolucionó y fue adoptado por la Iglesia Católica contra la Revolución Rusa y más tarde como estrategia contra el comunismo, en sintonía con los intereses de Estados Unidos. Bajo esta nueva concepción se desplegó a Latinoamérica desde la Segunda Guerra Mundial y hasta la Guerra Fría; actualmente se traduce en el anti populismo de las élites liberales. Schmidt, Samuel, Campos, Xóchitl Patricia y Velázquez, Diego Martín. Anticomunismo, nacionalismo católico y geopolítica. El impacto sobre México, Montiel y Soriano Editores, México, 2021.
Neopanistas: Identificados mejor como “PAN-2000”, están unidos en torno al liderazgo que en su momento alimentó la figura de Manuel J. Clouthier. Forman parte de un grupo que no es ajeno al PAN, pero que tampoco es institucional. Es un círculo de prominentes panistas que han venido entregando análisis y propuestas de tipo estratégico al Comité Ejecutivo Nacional con miras a los comicios presidenciales. Otro calificativo para este grupo es el de “Sindicato FOX-Gobernadores”, aunque lo indudable de esta corriente es la simbiosis empresarial-política que impulsó en su momento a Manuel J. Clouthier. Se afirma que dicha corriente es sumamente pragmática y creen demasiado en el “Todo por todo el poder”.
El gobierno foxista sólo sacó al PRI de “Los Pinos”, pero no de la estructura de poder mexicana, en parte por carecer de un modelo de nación y de un esquema de régimen. La incapacidad gubernamental de Vicente Fox, el destrampe corruptor de los panistas que sintieron que llegó su oportunidad, los embates del caciquil federalismo estatal y corporativista, así como la generalización del narcotráfico, formularon la realidad del país. Frente a ello, la solución de la oligarquía mexicana fue impulsar a Felipe Calderón, pero les fue insuficiente y tuvieron que echar mano de las viejas argucias políticas defraudando la elección; éste, lanzó a las fuerzas armadas contra el pueblo para validar su elección y tratar de neutralizar la acusación de espuriato que cayó sobre él, deslegitimando la transición democrática del alicaído estado nacional.
9 Hinojosa, Óscar: “Ultraderechistas y Modernizadores disputan el poder en el PAN”. Proceso, Num. 516, 22/10/1986 pp 14- 17.
10 Delgado, Álvaro. El Yunque: la ultraderecha en el poder, Plaza y Janés, México, 2003.
11 López, Fernando Mayolo: “PAN-2000”. Proceso, Num. 997, 11/12/1995.
El Calderonismo
Felipe Calderón Hinojosa se impuso al candidato natural del Neopanismo; empero, su candidatura profundizó la división en el PAN y terminó por generar una fractura social en México, que se ha ampliado hasta definir las coaliciones que se disputan actualmente la presidencia de la república. Durante el mandato presidencial de Calderón, el panismo se escinde generando la derrota del partido y la entrega del poder al Grupo Atlacomulco.
Felipe Calderón fue una cuña que separó el panismo histórico y los grupos de la ultraderecha para conformar la brecha del panismo burocrático y pragmático que admitió políticos expriistas como Rafael Moreno Valle y personajes sin la menor hebra de humanismo político. Durante el periodo de Enrique Peña Nieto se genera una importación, sin precedente, de políticos no panistas. La renuncia de Margarita Zavala del Campo al PAN implica, en enfoques como el de Jesús Silva Herzog Márquez, una muestra de la elevada descomposición y deterioro que guarda Acción Nacional. Aun cuando el calderonismo constituyó un brazo fuerte en el blanquiazul, el hecho de evidenciar diferencias tan importantes con la dirigencia nacional, lleva a señalar que una de las principales corrientes históricas de la derecha mexicana ya no está inserta en el círculo interior de las decisiones hegemónicas.
La migración de políticos pragmáticos (transfuguismo o camaleonismo) que hicieron a un lado a panistas tradicionales en varias entidades y regiones de México, señala la crisis del modelo de partido que representa Acción Nacional. El calderonismo salió del PAN cuando el instituto político se lo han distribuido los pragmáticos –tecnócratas recién llegados– y la ultraderecha mexicana. La facción que dirige Felipe Calderón Hinojosa conoce bien a la derecha clerofascista, han marchado con ellos en varias aventuras; empero, la circunstancia histórica margina –nuevamente– a los seguidores del antiguo pensamiento gonzalezlunista. Para la elección de 2006, Calderón se impuso a los grupos conservadores y al contexto, pero no pudo sostener ese dominio.
Los principales capos de la mafia se encuentran insertos en la oligarquía mexicana y ni Vicente Fox ni Felipe Calderón quisieron enfrentarlos. La situación de violencia y el desgaste natural provocaron la derrota del PAN y la emergencia del PRI mediante el Grupo Atlacomulco –principal beneficiario de la división tecnocrática en el sexenio salinista–. La gran corrupción y las tensiones sociales causadas por el avance del modelo liberal derrumbaron las posibilidades de continuidad del eje PRIAN que había logrado serias reformas constitucionales. Ahora, la correlación de fuerzas plantea nuevamente la confrontación total con Andrés Manuel López Obrador, representante del nacionalismo revolucionario, más que de un movimiento socialista o populista.
En el círculo del fallido candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña coincidieron elementos del Grupo Atlacomulco, ultraderecha y tecnocracia, pero el calderonismo fue excluido; sin embargo, continúa la tarea de debilitar al Movimiento de Regeneración Nacional. A diferencia de los católicos sociales, el calderonismo emplea la careta de la ciudadanía para ganarse su lugar en la oligarquía nacional.
Manuel Gómez Morín había señalado el pragmatismo de las organizaciones carismáticas católicas seguidoras de la “Teología de la Prosperidad”, su acercamiento con los grupos postrevolucionarios sirvió para suavizar el modus vivendi que la Santa Sede había conseguido. Este fenómeno avanza con la identificación actual entre el PRI y el PAN desde el neoliberalismo.
El transfuguismo partidista representado en las alianzas pragmáticas pareciera señalar el fin de las ideologías; sin embargo, los realineamientos y el faccionalismo político que se aprecia a últimas fechas, es indicativo precisamente de la agonía, transformación y supervivencia de las ideologías que dieron origen al sistema de partidos mexicano a principios del siglo XX. El espectro de ideas que motivó la fundación del PRI, PAN y PRD ha sufrido modificaciones que se hace necesario observar.
La derecha mexicana y el nacionalismo revolucionario han tenido realineamientos derivados de la modernización del país, así como del aceleramiento relativo en la velocidad histórica de México, donde algunos actores quisieran conservar el pasado. Esa intención/deseo es parte del debate sobre la manutención de libros de texto gratuito, otros actores quisieran acelerar los cambios económicos, sociales y políticos, y los partidos políticos tradicionales que quieren mantener sus privilegios.
En la derecha mexicana encontramos la inserción del neoliberalismo y la agonía del conservadurismo. La derecha ha evolucionado, encontró en la tecnocracia y en los antiguos liberales moderados, un pilar para sostenerse e inclusive desarrollar el globalismo autoritario que distingue al postliberalismo. En cambio, en el nacionalismo revolucionario se ha concentrado un conglomerado de movimientos antisistémicos que, inclusive, reúne a determinados tipos de conservadurismos nacionalistas, económicos y religiosos. En la coalición del nacionalismo revolucionario se encuentran los ecologistas, los capitalistas mercantilistas, las feministas, los católicos sociales, anarquistas liberales y liberales radicales.
Se observan, entonces, dos maneras de modernización: autoritaria y espontánea. La primera, dirigida por los grandes capitales y las potencias hegemónicas. La segunda, en cambio, obedece a la configuración local, a los intereses primarios de la comunidad. En términos de Josexto Beriain y Jurgen Habermas12, la primera representa una “Modernidad Terminator” donde el sentido común está eliminado frente a una racionalidad que pretende establecerse como hegemónica. La segunda trata de envolver una modernidad humana, casi natural. Un formato donde se pueda ralentizar el aceleramiento económico y sistémico.
La salida de Margarita Zavala y Felipe Calderón, y su retorno informal al PAN, obedecen a estas formas de realineamiento ideológico. El calderonismo –heredero del gonzalezlunismo– ya no tiene cabida en el blanquiazul. Casi nada queda del gomezmorinismo y el partido se ha quedado en manos de la ultraderecha así como de la tecnocracia. En su momento, Guillermo O’Donnell13, y Arturo Lafontaine14 observaron la consolidación de una nueva elite burocrático militar en América Latina, proclive al neoliberalismo así como al conservadurismo y conducen hacia un despotismo ilustrado. A esto se le ha nombrado burocratismo autoritario desde el lenguaje de las transiciones políticas, aunque ahora se denominan Derechas Globalistas; empero, no es otra cosa que simulación, gatopardismo, donde no hay alternancia sino transformismo o cambismo.
Acción Nacional –así como el PRI y PRD– se contaminaron hasta la médula del pragmatismo político y en ello han encontrado el germen de su disolución. Mientras que la ultraderecha se queda con el control político, quedan fuera los panistas tradicionales, liberales, gonzalezlunistas y gomezmorinistas.
Los tecnócratas ahora tendrán la posibilidad de coexistir con la ultraderecha, ensayar el pinochetismo o el franquismo. La tecnocracia se acostumbra a seguir la pauta de aquellos con quienes colabora, su llegada al poder con Carlos Salinas de Gortari la comenzó a confrontar con la realidad mexicana.
12 Beriain, Josetxo (Comp.). Las consecuencias perversas de la modernidad: Modernidad, contingencia y riesgo, Anthropos, España, 1996.
13 O´Donell Guillermo. Contrapuntos. Ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización. Paidós, Argentina, 1997.
14 Lafontaine, Arturo: “Tendencias hacia la globalización en Chile”, en Berger, Peter Berger y Huntington, Samuel (Coord.) Globalizaciones múltiples: la diversidad cultural en el mundo contemporáneo, Paidós, España, 2002.
Empresarios y Sociedad Civil Mexicana
¿Qué debemos entender por una agrupación política o grupo social?, David Trumman define a éstos como grupos de interés, es decir, como cualquier grupo que basándose en una o varias actitudes compartidas, lleva adelante ciertas reivindicaciones ante los demás grupos de la sociedad, para el establecimiento, mantenimiento o ampliación de formas de conducta que son inherentes a la compartida.
La Sociedad Civil se define como el espacio de acción de la sociedad organizada o siguiendo a Gramsci es “el conjunto de organismos vulgarmente llamados privados que corresponden a la función de hegemonía que el grupo dominante ejerce en toda sociedad [….] Este papel se realiza cuando se logra el consenso de las grandes masas sociales hacia la aceptación mayoritaria de la dirección política dominante en una sociedad dada”15. Hay cierta diferenciación en torno a esta definición con el concepto de “Grupo de Presión”. Un Grupo de Interés se caracteriza porque sus miembros comparten intereses comunes y pueden realizar acciones conjuntas para defenderlos. Un grupo de presión supone una actuación específicamente dirigida a presionar las estructuras gubernamentales para que se adopte o no, una determinada medida política que favorezca los intereses de grupo. Ambas denominaciones de Grupo de Presión y Grupo de Interés designan dos realidades distintas o, si se quiere, dos momentos diferentes de una misma realidad.
El desborde de las formas y los canales de relación con el Estado, establecidos para presentar, debatir, conciliar y armonizar intereses discrepantes, ha sido el efecto político de esta pujante dinámica social.
Puede ser que las causas de los conflictos sean hoy como ayer, las mismas. Sin embargo, lo que inconteniblemente ha ido cambiando son las formas de integrar intereses, resolver conflictos, equilibrar fuerzas: la política. En consecuencia, también han ido cambiando las funciones del Estado, sus ámbitos y modos de intervención, sus patrones de decisión y estilos de gestión.
Cuando se ha hablado, correctamente, del “Fin del Sistema de Partido prácticamente único” y adelgazamiento del Estado, o cuando se habla de régimen de partidos, reforma electoral, desregulaciones, privatizaciones, solidaridad, modernización, irrupción de la sociedad civil, cultura de ciudadanía, flexibilidad, etc., lo que se dice claramente o se alude entre líneas, es que los diversos y divergentes grupos sociales deberán incorporar en su interlocución con el Estado otras formas de organización, representación, y agregación de intereses, otros criterios en la discusión y en el acuerdo, otras expectativas y prácticas políticas. La búsqueda de las nuevas formas organizativas, de las nuevas prácticas y reglas, será la tarea, la inquietud, acaso el conflicto principal de los próximos años.
Durante la etapa de la democracia vía elecciones competitivas que estableció el INE/IFE, se aprobó el registro de cientos de organizaciones que aspiraron a la categoría de agrupaciones políticas. Aunque la finalidad de las agrupaciones políticas fue promover la cultura democrática mediante foros, estudios, reuniones, publicaciones y todos los elementos necesarios para elevar el nivel de información, conocimientos y criterios para una óptima formación cívica; en el fondo, su existencia permitió el cabildeo y desarrollo de los grupos de interés patrocinados por distintos sectores empresariales.
Se debe tener presente, sin embargo, que las ONG´s no surgen de la nada. Su actividad se asienta en la experiencia previa de sus integrantes en papel del sector empresarial ligado a la Iglesia Católica y de las sociedades de la ultraderecha mexicana, tal como lo señala Álvaro Delgado, así es importante evaluar la capacidad de esta institución (IFE/INE) para promover cambios tendientes a la democratización del país y qué matices toma ese proceso cuando cobra presencia el componente religioso católico.
Los criterios generales de la doctrina social de la iglesia parecen herrados en la mayor parte de los organismos de la sociedad civil que no se desprenden del sector empresarial y de la derecha política: participación democrática de todos los ciudadanos; ejercicio honesto de cargos públicos, con sentido de servicio al bien común; sentido de riqueza; propiedad privada y bienes de producción; manera de llevar la empresa; derechos de los trabajadores; libertad religiosa; libertad de enseñanza; respeto a la vida y la integración personal; promoción de los más pobres.
La combatividad de la Iglesia Católica ha impulsado la trayectoria de la sociedad civil históricamente en México, de la Cristiada a la fecha, la derecha religiosa participa activamente en el desarrollo de estos grupos, no solamente en la batalla para construir el reino de Cristo sobre la tierra, sino en la promoción de valores anti masones, anti judíos y anti comunistas, conduce una guerra sintética, como hicieron con la guerra cristera y se conduce contra el presidente y su partido, o contra la 4T como idea modernizadora o de cambio, de ahí que se articule lo que parece una coreografía política de ataques desde diversos espacios.
En este campo minado se observa a Claudio X. González como articulador de los intereses políticos, económicos y sociales de la Derecha Globalista o Nueva Derecha Neoliberal. Las Organizaciones Civiles No Gubernamentales, Sociedad Civil y Consorcios Empresariales que han patrocinado la “supuesta” lucha contra la corrupción o la búsqueda de la calidad en diferentes rubros de las políticas públicas por parte de Claudio X. González sólo han tenido como objetivo la privatización, gentrificación y sectorización del gobierno para beneficio de las corporaciones económicas que se generaron a partir del Salinismo y que a partir de sus experiencias han venido coincidiendo con la tecnocracia.
El poder de la sociedad civil conducida por el sector empresarial puede notarse en la convocatoria -forzada- de los aspirantes a la presidencia de la república que realizan organismos como COPARMEX, Consejo Coordinador Empresarial y particularmente el Grupo Monterrey16. De este último se destaca el encuentro con Beatriz Paredes -militante del PRI- quien asumió el discurso gerencial y la retórica anti comunista de la oligarquía mexicana y se aproximó al libertarianismo extremo, olvidándose de su trayectoria social demócrata y cuasi socialista. El analista político Carlos Ramírez resalta la narrativa favorable de Beatriz Paredes hacia el polémico empresario fundador del Grupo Monterrey y mecenas de las guerrillas blancas de la ultraderecha; Eugenio Garza Sada. En aras de servir a los intereses del sector empresarial mexicano, los antiguos militantes izquierdistas se subordinan al poder oligárquico.
Pero mientras Beatriz Paredes y Claudia Sheinbaum acuden a los empresarios en busca de acuerdos, Xóchitl Gálvez, quien a principios de julio se reunió en casa del presidente del Grupo Vivaro, también en Monterrey, con un puñado de empresarios connotados, argumentó que no estaba enterada de tal reunión, aun cuando su equipo de trabajo había enviado invitaciones a medios de comunicación17.
Para José Luis Ceceña18, la economía mexicana se encontraba en la órbita del capitalismo estadounidense desde el siglo XIX gracias al apoyo de los sectores reaccionarios o pro imperialistas del país. Probablemente ahora se desarrolla uno de los embates más intensos de las tendencias pro estadounidenses.
Conclusión
México necesita una gobernabilidad independiente y democrática que el Frente Amplio por México no garantiza. La globalización se ha vuelto más compleja, quizá imposible de manejar y se hace necesario empezar desde casa a construir los elementos que nos van a proteger.
Ahora es necesario el abandono de una gobernabilidad colonial y el diseño de una gobernabilidad democrática, independiente, nacionalista. La Ruptura Histórica va a permitir al país afirmar una identidad igualitaria, justiciera, democrática, la civilización adonde pertenece y, a su vez, generará cohesión en el orden social.
A cada momento que pasa surgen las diferencias que no son naturales en la conformación de un país, y que hablan de proyectos civilizatorios. Existe una gran brecha entre México y los Estados Unidos, por lo que la clase política debería comprender la velocidad y desarrollo que México requiere.
La derecha globalista que propone como candidata a Xóchitl Gálvez quiere conformar un gobierno al servicio del mal. Para Yehezkel Dror19, una gobernabilidad al servicio del mal se asemeja a regímenes totalitarios y teocráticos frente a los que las democracias occidentales se han enfrentado a lo largo del siglo XX en particular. No obstante, cabe hacerse la misma pregunta en lo que se refiere a los gobiernos que se distinguen por su capacidad de corrupción. Para Dror, la corrupción puede ser considerada una externalidad de las actividades políticas y gubernamentales, la cual no causa mayor problema si estos gobiernos y sociedades no pierden de vista las metas políticas civilizatorias de las democracias liberales capitalistas. Esto quiere decir que las democracias fallidas o imperfectas no causan mayor problema.
Empero, frente a la realidad del siglo XXI es necesario replantearse el sentido de tal afirmación y, en caso de ser necesario, corregir las afirmaciones teóricas que se tienen al respecto. México se ha convertido en el prototipo del “Gobierno Fallido”, en general porque su Estado Social genera corrupción por todos lados. Las consecuencias de la corrupción en el país son: Violencia, Narcotráfico, Subdesarrollo, Pobreza, Emigración, Epidemias, etc. Entonces ¿qué diferencia hay entre los gobiernos corruptos y los gobiernos al servicio del mal? La corrupción es la responsable de generar Estados Fallidos y estos son los principales enemigos del siglo XXI.
La clase política mexicana neoliberal ha llevado la corrupción política al extremo desde unas democracias de fachada y gobiernos delegativos tecnocráticos. La corrupción no es inofensiva como puede considerarse desde las lecturas de Dror. Incluso desde los gobiernos al servicio del mal, los castigos para este tipo de prácticas en el orden social y político son más que severos.
Pensar que la corrupción es peccata minuta, una externalidad que puede acompañar a la modernización, pluralidad y democracia, constituye, como tantos otros dogmas neoliberales, una falacia política de alto riesgo.
La corrupción en México constituye una práctica social de los extremos sociales que siempre termina por llevarse entre las patas al jamón de la clase media que cada vez es más angosto y de peor calidad. Este proceso, ejecutado varias veces a lo largo de la historia nacional, es también el responsable de los desastres que ponen fin a etapas de pax corruptilis y generan terribles revoluciones
La corrupción parece decir, no importa cuánto daño se puede hacer a la clase media, siempre tendrá la capacidad competente para sobreponerse. Cuando el daño es insoportable para las clases populares, entonces, comienza el cuento de siempre, las oligarquías se exilian con lo obtenido y la experiencia de haber puesto su talento al servicio de los demás. Inmediatamente la revolución o revuelta acaba con todo y, finalmente, las clases medias y populares se matan a placer para decidir, en el proceso, la movilidad social de quien sustituye a los que se acaban de ir. La corrupción es la Babilonia de nuestra época. La corrupción no es la maldad absoluta pero conforma una parte significativa de ella y frente al mal siempre está la iglesia con sus promesas de perdón siempre y cuando los culpables se arrepientan para ser redimidos, aunque parte de la redención sea un estado teocrático.
15 Hernández Samper, Gadiel Fernando. La Sociedad civil en Gramsci y Maritain, apuntes sobre una convergencia. UH, no. 281. La Habana, ene-jun, 2016. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0253-92762016000100005
16 Ramírez, Carlos: “Paredes, a la ultraderecha para llegar a Palacio Nacional como sea”, Indicador político, 23/08/2023.
17 Herrera, Esther: “Xóchitl Gálvez se reúne de manera “exprés” con empresarios de Nuevo León”. Milenio, 12/07/2023.
18 Ceceña, José Luis México en la órbita imperial. Las empresas transnacionales. El Caballito, México, 1978.
19 Yehezkel Dror. Steering human evolution. Eighteen theses on homo sapiens metamorphosis, Routledge, India, 2012.