Monterrey.- 1.- ¿Qué libros has publicado?
1. «Poesía Emergente» (2003), «Ciencias de la Salud» (2004), «Diccionario de Epónimos Médicos» (2007), «Introducción a la Historia de la Medicina» (2007), «Exploración Oftalmológica» (2008), «Hospital Monterrey» (2011) y «Narco News» (2017).
2- ¿De qué tratan tus libros?
Los libros médicos se refieren a mi etapa de maestro, los quise hacer con la intención de darle continuidad a mi interés por la enseñanza médica. Los otros libros de poesía y cuento quisieron darle una trascendencia a esta época dorada de la literatura que viví en el Taller Barrio Antiguo (con Lety Damm y otros amigos).
3- ¿Cómo surge la idea de escribirlos?
Al ser diversas las temáticas, en realidad fueron recopilaciones de productos individuales. Siempre me gustó participar en las revistas médicas y tengo muchos artículos científicos que relacionan el arte y la medicina, y los libros son sólo otro medio en donde he podido reunir una colección de trabajos. Por otra parte, los libros de temas no médicos fueron un gusto por cumplir el deseo de tener reunidos poemas o textos narrativos, cuya única intención eran entretener.
4- ¿Cuáles eran tus objetivos al publicarlos?
Los libros médicos fueron para complementar la bibliografía de los cursos que impartía en la Escuela de Medicina del Tec de Monterrey o en la Preparatoria del Seminario Arquidiocesano de Monterrey, mientras que los libros no médicos, bueno, no tenían un objetivo en sí, más que existir. La narrativa y la poesía, como yo las entiendo, no tiene una finalidad más que recopilar la belleza, y en mis intentos lo quise hacer.
5- ¿Se cumplieron los objetivos?
No estoy seguro de ello, pues es un poco como medir lo subjetivo. Lo cierto es que me dio una confianza en mis capacidades y me dio permiso para seguir deseando prepararme en la literatura. Actualmente, como ya lo he declarado, me es muy difícil combinar la clínica con la creación de textos, más en estos tiempos en que los médicos de urgencias estamos muy ocupados atendiendo la pandemia y tratando a pacientes. Pero el gusto por leer y escribir me brota y entonces me acerco a la caricia de las páginas cuando me ofrecen una historia o unas emociones en versos... y luego empiezo a escribir las mías propias. Creo que todos tenemos derecho a eso; con esto de publicar libros tuve muchos desencuentros con escritores quienes se sienten dueños del escenario, y aún hasta hay discriminación a los que, como yo, escribimos a medias.
6- ¿Cómo escogiste los títulos?
Hablando particularmente de «Hospital Monterrey», defendí ese título para que pareciera “Lontananza”, de David Toscana: diversas historias unidas en un lugar común. Y ese lugar común me gustó: ahora Monterrey tiene un hospital ficticio. Elegí «Hospital Monterrey», aunque el libro se pudo haber llamado “La venda y otras historias”.
7- ¿Qué fue lo más importante de publicarlos?
Lo más importante de publicarlos fue que cerraban una etapa de trabajo y me estimularon a seguir soñando en volver tener suficiente material para otra colección en forma de ese objeto llamado libro.
8- ¿Qué sentiste al tenerlos en tus manos por primera vez?
No es cierto que sea igual que un hijo; yo que tengo dos hijos (Leo y Vale). Compruebo que los proyectos literarios que finalmente se convierten en ese objeto llamado libro no son hijos. Son sólo prolongaciones un poco más trascendentales, pero no son lo mismo: obviamente que cuando por primera vez tuve en mis manos cada uno de los libros que he publicado sentí felicidad de terminar un proyecto. Pero nunca le he cambiado el pañal a uno de mis libros.
9- ¿Cómo los promocionaste?
Casi todos los libros médicos tuvieron su difusión entre los estudiantes, pero los libros literarios se pudieron promocionar en su momento, mientras tenía el tiempo para acudir a las tertulias literarias de la primera década del 2000.
10- ¿Qué repercusión tuvieron?
Bueno, ojalá que me hubieran catapultado a las estrellas, pero sólo me dieron la felicidad temporal de haber sido publicados.
11- ¿Anécdotas, experiencias, satisfacciones vividas con tus libros?
Tengo muchas anécdotas con mis libros. «Hospital Monterrey» le dio la vuelta al mundo gracias a mis amigos internacionales, y conservo con mucho cariño algunas fotografías del ejemplar en algunas fuentes o esculturas de otras ciudades. Otra anécdota maravillosa es que los dibujos de los interiores y la portada fueron creados por mi amiga Cristina Garza, una gran artista plástica quien me obsequió los bocetos de los dibujos que finalmente fueron impresos.
12- A la distancia, ¿cómo los juzgas?
Ojalá los hubiera trabajado más.
13- ¿Cómo recomendarías tus libros?
Recomendaría mis libros de literatura entre quienes se interesen por la producción local con el enfoque particular de historias sobre medicina en Monterrey.
14- ¿Qué aconsejarías a los autores que quieren publicar un libro y no saben cómo?
Bueno... en realidad yo no soy nadie. Me llamo Nadie para aconsejar a alguien sobre si quiere publicar o cómo hacerlo. Creo que lo importante es escribir. O leer. O aún más, disfrutar lo que se hace, ya sea leer o escribir: cualquiera, o ambas, son placeres que nutren el espíritu.
Y ese debería ser el objetivo: no apantallarse en convertirse en famoso. Al final, es cómo somos como personas e individuos y cómo tratamos a los demás lo verdaderamente valioso en esta vida. Si eso está documentado bien, si no, también.
15- ¿Tienes otros libros en el tintero?
Sí, pero por el momento creo que me dedicaré más a la medicina clínica, porque es muy celosa y durante mucho tiempo me ha reclamado atención y lectura... y letras escritas también. Si alguna vez vuelvo a reunir una temporada de propuestas narrativas o poéticas, las recopilaré para un concurso u otra publicación, aunque sea digital.