Fotografía: Manuel Martínez Gutiérrez
Huesca, España.- Hoy es Viernes Santo. Día de procesiones en la mayor parte de España. Este año, por el Codiv-19, se han cancelado. Es imposible que salgan los Pasos en su caminar por la ciudad o pueblo, están confinadas también las hermandades y las cofradías. No se escuchará el estruendo de los tambores de Calanda, Teruel. Nadie debe salir de casa ni hacer procesiones. Estas manifestaciones de fe, mueven a mucha gente de sitio, ya que están muy vinculadas a las costumbres de España. Es algo que muchos disfrutan y esperan su llegada, incluso los ateos. Los comercios, hosteleros, trabajadores y desempleados agradecen estas fiestas. Son motivo para incrementar la economía. Pero este año es distinto, es triste y tampoco habrá días playa o montaña estas vacaciones.
El gobierno de España, mantiene cerrado el país hasta finales de abril. Y de momento sólo trabajan los servicios mínimos. Esta medida se debatió hoy en el Congreso con representantes de todos los partidos políticos. Se buscan soluciones con la oposición para encontrar la mejor estrategia para este parón económico-social y urgente. Según las previsiones, en mayo habrá aperturas controladas de negocios según necesidades. Es importante para nuestra economía y la del mundo. He leído que los millonarios del mundo, la gran élite que maneja las más grandes fortunas mundiales, presiona a los representantes de cada gobierno para que este confinamiento se levante lo antes posible. Somos peones en esta partida, en la que mueven ficha otros y nos toca esperar en nuestra casilla. La forma de hacerlo, para no contagiarnos y mantener dentro la esperanza de que todo volverá a la normalidad o mejor si aún se puede decir. Seremos más conscientes de nuestra debilidad, de todos nuestros lazos y de la naturaleza.
Nos mantenemos a la expectativa de los medios de comunicación. Algunas personas tienen trabajo online, porque su empresa ha podido adaptarse, pero esto no sucede en todos los negocios. Mucho menos en pequeños, en los que el mismo propietario como miles de autónomos, si no abren su comercio no ganan para pagar sus compromisos e impuestos. Otros aprovechamos el tiempo para hacer cosas que en otro momento no haríamos. También descansas, lees, escuchas música, o simplemente te llenas de aburrimiento. Claro podemos hacerlo con cierta tranquilidad, las personas que con un salario fijo o ayuda económica del gobierno, pasamos este confinamiento. Sabemos que tenemos que hacer lo que nos toca: QUEDARNOS EN CASA. Lo demás tiene distintos matices y son los gobernantes, la oposición y los millonarios los que manejan nuestras vidas.
Los virus no podemos verlos a simple vista. Así que otra cosa importante que nos queda es LAVARNOS LAS MANOS constantemente. Sobre todo después de salir de casa. Es lo que sí podemos hacer bien entre todos: españoles, mexicanos y ciudadanos del mundo. Eso nos toca, para en la medida de lo posible, se detenga el número de contagiados. Estamos en las manos del trabajo de esos héroes anónimos que llamamos sanitarios, médicos, farmacéuticos, camilleros, celadores, chóferes de ambulancia, ejercito, policía nacional y local, guardia civil y tantos y tantos que curan, desinfectan, cuidan y hacen lo posible para que pronto volvamos a la modernidad. Si sabemos que pusimos de nuestra parte, podremos cuando menos tener la consciencia tranquila, porque hay personas inconscientes que se saltan las normas. Hay que cuidar que el virus no se propague por el contacto entre la gente, para que todo este tiempo en casa sirva para algo.
Será de forma paulatina el volver a ser una población fuerte. Muchos sufren porque no tienen trabajo. Los estudiantes porque están sin clases, y no se sabe cómo dar por terminado los contenidos de este año escolar. Nos mantenemos en zozobra y lo que nos queda, es ser felices a cada momento, porque no sabemos que pasará mañana o el día siguiente. Estar en el aquí y ahora haciendo lo que nos corresponde es una forma de actuar. No sabemos a dónde nos llevará esta pandemia. Así que vivamos capítulo a capítulo nuestra historia. Se irá desvelando la trama y veremos la luz al final del túnel. La sociedad española ha aceptado contenerse. Para detener la pandemia nos confinamos en casa. Nos dicen los gobiernos, asesorados por los científicos, que es una de las formas de controlar en Covid-19. Así que desde casa, hacemos nuestras oraciones de acuerdo a nuestra religión, y aunque estemos confinados, seguirán oliendo a incienso en nuestros corazones.