RODRIGUEZ29112024

Inició la guerra comercial
Víctor Reynoso

Puebla.- Donald Trump aplazó su guerra comercial con México con Canadá. No es claro qué tanto esa guerra con la que ha amenazado (25% de aranceles para los productos mexicanos y canadienses) es un fin en sí mismo, o un medio para conseguir otros fines.

El aplazamiento de un mes parecería indicar que es más bien un medio, un mecanismo de presión para hacer que los gobiernos de sus dos países vecinos hagan lo que él quiere. Por lo pronto funcionó: los mandatarios de México y Canadá acordaron varias cuestiones con Trump, la más visible, militarizar sus fronteras con Estados Unidos.

Lo que está lejos de ser el fin de la historia. Es solo el principio. No es una solución de mediano plazo, sino el inicio de una serie de negociaciones que no es claro hasta dónde van a llegar. Negociaciones exigidas y guiadas por el gobierno norteamericano. Los otros dos gobiernos pueden obtener algo, pero el de la iniciativa y el de mayor poder es el de Trump.

Está por verse si la amenaza arancelaria se queda como un medio para obtener otras cosas, o como un en sí mismo. Si es esto último, tendrán razón quienes ven en esta posible guerra comercial como la más tonta de la historia. Como un balazo en el pie del propio Trump.

Ricardo Raphael nos acaba de recordar las consecuencias de la guerra comercial que emprendió otro presidente norteamericano, Herbert Hoover, a partir de 1928. Fue un desastre para él, para su país y para otros países. Algo tuvo que ver con la debacle económica alemana que incubó a Hitler. Otro gobernante con abrumador apoyo del “pueblo”.

Más que valiente y comprometida con sus electores, la decisión de Trump parece ser una insensatez. Nada del diagnóstico sobre causas y consecuencias que exige toda política pública, sólo sus prejuicios y los de su base electoral.


* Profesor de la UDLAP.