PEREZ280920201

INTERÉS PÚBLICO
Personas e instituciones
Víctor Reynoso

Puebla.- ¿Qué tienen en común el movimiento FRENAAA y el presidente López Obrador? Más de una cosa, pero revisemos la que es quizá la más importante: dan más relevancia a las personas que gobiernan que a las instituciones que enmarcan al gobierno.

     FRENAAA parece tener una sola demanda: que el presidente renuncie. Parte de la idea de que el problema es él, y que si renuncia todo se resolverá. Una visión simplista, que no considera cuestiones como la composición de los poderes legislativos, el papel del poder legislativo, el federalismo, o el entorno político del país.

     Reiteradamente, el presidente López Obrador ha expresado que lo que importa es quien gobierna. Su llegada a la presidencia es, para él, sinónimo de transformación. Aunque no haya ningún otro indicio de que la política del país haya cambiado de fondo.

     La semana pasada llamó la atención su discurso frente a las Naciones Unidas. Un discurso para celebrar los 75 años de la ONU, en el que no se mencionó la ONU. Se habló solo de un país, México, y en la peculiar versión del país que tiene nuestro presidente. En la que destaca que su llegada a la presidencia en 2018 es tan trascendente como la Independencia, la Reforma liberal y la Revolución de 1910.

     Llamó la atención su referencia a los dos Benitos (Juárez y Mussolini). Para algunos fue un lamentable lapsus, pues mencionar en estos tiempos de riesgos populistas y autoritarios al creador del fascismo, es una mala señal.

     La distinción entre gobierno de personas y gobierno de instituciones (o de leyes) es tan vieja como el pensamiento occidental. La primera tiene su origen en Platón, la segunda en Aristóteles.

     Desde luego esta distinción es cuestión de énfasis. Todos los gobiernos son de personas. Pero el énfasis es muy importante. Tiene que ver con la idea de democracia en Karl Popper: ¿cómo organizamos la política para que los malos gobernantes no hagan demasiado daño y para poder deshacernos de ellos sin derramamiento de sangre? Con instituciones democráticas.

     Es a esas instituciones a las que ahora hay que apostar. La más visible, las elecciones de 2021, que renovarán la cámara de diputados federales,15 gubernaturas, 30 congresos locales, casi 2 mil ayuntamientos. Hay otras, como el poder judicial y los organismos constitucionales autónomos, que están para eso: evitar que los malos gobernantes hagan demasiado daño.