Puebla.- Leo en varios textos, académicos y periodísticos, que el “neoliberalismo” aumentó la desigualdad en México. Ninguno presenta datos, como si fuera una verdad obvia que no los requiere.
Busco algún dato que demuestre o contradiga lo anterior. El Banco Mundial, en su página de internet, presenta los valores del índice de Gini para una gran cantidad de países. En México el valor de ese índice, según el Banco Mundial disminuyó: pasó de 54.8 en 1994 a 45.4 en 2018.
El índice de Gini es la medida más utilizada para medir la desigualdad. Sus valores van de 0 a 1. Cero, cuando los bienes de un país o grupo están distribuidos de manera equitativa. Uno, cuando una sola persona es dueña de todo.
Según el Banco Mundial, la desigualdad en México disminuyó entre 1994 y 2018.
El mismo presidente de la República tropezó con esos datos. En mayo de 2020 presentó un escrito en el que hablaba del aumento de la desigualdad en el periodo neoliberal. Presentaba como fundamento los valores del índice de Gini. Se le hizo notar que interpretaba esos valores al revés: si el valor del índice baja, como mostraba el texto del presidente, indica que la desigualdad disminuyó.
En este caso el presidente no respondió. No tuvo otros datos.
A fines del año pasado el CONEVAL también presentó datos sobre ese índice: en un año pasó de 0.49 a 0.54 (el año anterior al tercer semestre de 2020). Es decir, se incrementó la desigualdad.
No hay nada que festejar. Basta recorrer cualquier ciudad del país para toparse con una desigualdad brutal. El combate a la misma está, o debiera estar, en el centro de nuestra agenda pública.
Lo que hay que resaltar es la negación de la realidad en ciertos grupos. Dan por verdades cosas que son falsas. Parten de ideas hechas, prejuicios, y no les interesa saber si son reales. Y a partir de esos prejuicios construyen sus propias verdades.
Todos estamos en el riesgo de tener ideas equivocadas, datos que no corresponden a la realidad. Pero hay mentalidades preocupadas por eso y abiertas a la corrección, y mentalidades cerradas, que siempre tienen otros datos.
Ya habrá tiempo de tratar este tema: muchas diferencias políticas no se explican por diferencias ideológicas, o por intereses materiales, sino por mentalidades antagónicas.