GOMEZ12102020

INTERÉS PÚBLICO
Luto en día de muertos
Víctor Reynoso

Puebla.- Muy positiva, hasta donde podemos ver, la actuación de las autoridades para desalojar a la población de San Pablo Xochimehuacan el pasado domingo. Se salvaron varias vidas. Muy positiva también la reacción de las autoridades estatales y municipales para actuar unidas y enfrentar las consecuencias de la tragedia.

Pero lo ideal sería que no hubiera necesidad de estas acciones reactivas, y que se actuara para prevenir. La tragedia de Xochimehuacan del 31 de octubre no fue un desastre natural, fue producto de la delincuencia y de la negligencia humanas.

Los datos sobre el robo de combustible en el país son preocupantes. Las tomas clandestinas se calculan en varios miles. Las pérdidas, según algunos, alcanzan los 60 mil millones de pesos al año. Pérdidas para algunos, ganancias para otros.

¿Quiénes ganan y quiénes pierden con estas prácticas? Las pérdidas más lamentables se miden en defunciones, en lesiones graves, en pérdidas de viviendas. Las visibles. Menos visibles son las pérdidas para el tejido social, para el capital social de las comunidades que se ven invadidas por delincuentes que las invitan, o las obligan, a la complicidad activa o pasiva.

El problema no es de este sexenio. Sabemos que viene de atrás. Pero lejos de disminuir, este delito se ha incrementado. Parece que estamos acostumbrados a vivir con él. ¿Nos acostumbraremos también a las explosiones periódicas, a las muertes, a las familias y las viviendas destrozadas?

Un delito tan extendido y tan lucrativo implica una red de complicidades muy grande. Entre las explicaciones de la muerte de Rafael Moreno Valle y Martha Erika Alonso, hay una que la relaciona con el crimen organizado. Un crimen diversificado, pero que tiene en el huachicol una de sus principales actividades en Puebla.

Nuestros gobiernos, ¿no pueden o no quieren resolver el problema? Se entiende que la solución es compleja. Que no es cuestión de buenas intenciones. Que enfrenta intereses poderosos, capaces de muchas cosas. ¿Plata o plomo?

Si el Estado mexicano no puede o no quiere enfrentar este problema, estamos en una situación lamentable. Un Estado fallido, o un rasgo de Estado fallido.

La solución requiere, como casi todos los problemas públicos, de diversos y complejos recursos. Empezando por la voluntad política. Pero también conocimientos, estrategias, personal capacitado a varios niveles. ¿Tienen nuestros gobiernos al menos lo primero, voluntad política?

* Profesor de la UDLAP