PEREZ17102022

La derecha en franca crisis
Filiberto Pinelo Sansores

Mérida.- ¿Cuándo regresará la derecha al poder? Pregunta difícil de contestar. La izquierda ha aumentado de una manera increíble su fuerza mientras los representantes del viejo régimen se desangran, se hacen cada vez más chiquitos, se vuelven intrascendentes. Perdieron su última batalla, la que trataba de conservar el carcomido edificio de un poder judicial corrompido y al servicio de unos cuantos oligarcas. No existe a la vista nuevo pretexto para emprender una nueva embestida en este terreno.

Nuestro país requiere transformaciones profundas en todos los órdenes. Los seis años que el movimiento de la Cuarta Transformación lleva construyendo sin parar un nuevo estado de cosas han sido notoriamente insuficientes para alcanzar logros que permitan decir que estamos ya cerca de la meta. Falta mucho por hacer porque fueron décadas las que se perdieron con gobiernos que se dedicaron a robar y a servir a intereses de poderosos.

Y nuestro pueblo está consciente de eso, no obstante la dura propaganda que la derecha vierte todos los días para desprestigiar a quienes gobiernan colocándolos en el mismo saco donde aquel la puso con su voto, mientras, por el contrario, no toca ni con el pétalo de una rosa a los suyos a pesar de que siguen actuando en contra de los intereses del país.

Como perdieron la batalla interna para evitar que se democratizara el Poder Judicial del país, donde está uno de sus últimos baluartes, sus huestes están desesperadas. Por eso pretenden, ahora, trasladar el eje de sus acciones para defender sus privilegios al extranjero. Sin pudor alguno, llaman a organismos internacionales a intervenir en nuestros asuntos internos recreando conocidos episodios cuando sus ancestros se ponían de tapete para que gobiernos extranjeros les pasaran encima e invadieran la patria.

Una vez que se les agotaron sus posibilidades de influir desde adentro en la conservación de un Poder Judicial corrupto y al servicio de minorías ahora cifran sus esperanzas -para que las cosas no cambien- en organismos de fuera. Sueñan con que un poder ajeno, el antiguo ministerio de colonias de nuestro vecino del norte, la desprestigiada OEA, a través de su oficina de control legal de estas, su Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), les saque las castañas del fuego.

Con gran ruido mediático tratan de crear en México el ambiente para que se piense que el pueblo será finalmente avasallado por una orden de fuera. Los nuevos émulos de quienes a través de la historia han pedido intervenciones extranjeras fueron varios magistrados de dicho poder quienes, desde fines de septiembre enviaron cartas a representantes de varios países ante la OEA solicitando su intervención para que el secretario general del organismo, Luis Almagro, convoque de inmediato al Consejo Permanente y esta realice gestiones “que frenen la reforma”.

Para dar sustento al llamado malinchista acusaron haciendo uso de mentiras que “el grupo en el poder (…), mediante el abuso del modelo de reparto de curules, ha logrado asegurarse una mayoría legislativa en la Cámara de Diputados que le permite modificar la Constitución sin ningún contrapeso”, y, que “como parte de la estrategia de derrocamiento de la Carta Magna vigente, está desarrollando una agenda antidemocrática mediante la militarización del país y la ampliación de figuras jurídicas violatorias de derechos humanos, como la prisión preventiva oficiosa, entre otras”.

El envío de esa carta hace recordar, inevitablemente, la visita que, en octubre de 1863, la delegación de mexicanos que no estaban de acuerdos con el gobierno de Juárez, hizo al Castillo de Miramar en Trieste, Italia, para ofrecerle a Maximiliano de Habsburgo la corona de México. Esta delegación estaba encabezada por José María Gutiérrez de Estrada e incluía a Juan Nepomuceno Almonte, quién lo dijera, el hijo de uno de nuestros grandes héroes, el cura José María Morelos y Pavón. Su actitud, como se sabe provocó una intromisión que costó abundante sangre al país.

La andanada de la derecha no se ha circunscrito a la carta sino ha usado también a otros personajes, de esos que llaman expertos, que no son sino propagandistas de aquel segmento. En estos días se ha hecho mucho ruido con una entrevista de la revista Proceso a una persona a la que en su casa conocen, pero a la que presumen sus promotores como uno de los máximas exponentes de la sapiencia internacional en materia de derechos humanos.

Con la facilidad que le permitió su lengua, Tamara Taraciuk, experta venezolana, estudiada en la universidad argentina Torcuato Di Tella, hilvano una serie de hipótesis acerca de por qué es casi seguro que la CIDH y otros organismos del mundo condenen a México a dar marcha atrás a su reforma, como si no estuviera enterada de que nuestro país es una nación independiente, porque así lo ha decidido su pueblo y lo ha ratificado cuantas veces ha sido necesario. Hoy mismo, la decisión de democratizar al Poder Judicial goza del apoyo de la inmensa mayoría de los mexicanos como lo corroboran todas las encuestas sobre el tema y sobre quien conduce al país.

Podemos apostar desde hoy a que la reforma al Poder Judicial llegará sin problemas hasta sus últimas consecuencias porque obedece a los intereses reales del pueblo. Es inútil que se desgasten en predicciones funestas quienes no la quieren. El 1 de junio próximo estarán listos para tomar sus cargos de nuevos jueces, magistrados y ministros, los primeros juzgadores surgidos no de componendas como ha sido hasta hoy sino del voto del pueblo y el primer domingo de junio de 2027 los integrantes del segundo bloque.

La derecha tendrá que encontrar algún nuevo motivo para tratar de descarrilar el tren de la Cuatro T porque sus embates contra ella le han fallado. Hoy tiene que recurrir a poderes extranjeros para tratar de lograr lo que por sí sola no puede. Sus dos principales partidos están en crisis de credibilidad, uno porque acaba de escoger al jefe de un cartel inmobiliario como a su líder y el otro porque tiene como dirigente a un energúmeno que expulsa a todo el que se deja y que muy pronto podría ser desaforado por ladrón.