PEREZ17102022

La historia de la guerrilla y los libros de texto*
Hugo Esteve Díaz

Monterrey.- El principal reto y problemática que reviste la historiografía es el de la objetividad. Es decir, el compromiso de escribir la historia a partir de la veracidad de los hechos, más allá de filias o fobias personales y reservarse la interpretación.

En la literatura –por ejemplo, en la novela y el cuento– es factible y recurrente alterar la veracidad histórica en el intento de una verosimilitud literaria. Sin embargo, en el proceso narrativo y crítico de la historiografía resulta fundamental la veracidad de los hechos.

Si bien es cierto que en la literatura se puede alterar la historia, mentir y hasta exagerar en aras de la creatividad narrativa, en el periodismo –y por consecuencia en la historiografía– el principal desafío es develar la verdad. Un historiador –así como un periodista– que altera los hechos, que miente o exagera, se niega a sí mismo.

En nuestra historia reciente existen dos episodios ignorados hasta hace poco por los historiógrafos del oficialismo: la «guerra cristera» y la llamada «guerra sucia». Es hasta apenas unos cuantos años cuando en los libros de texto oficiales, particularmente en los de secundaria, que se empezó a incluir, así fuera someramente, alguna referencia a estos dos momentos de nuestra historia.

Con todo, no basta con sólo consignar los hechos, sino apegarse a la verdad. La distorsión de la historia a partir de la falsedad, el ocultamiento o la alteración de los acontecimientos puede resultar peor que omitirlos, y en el menor de los riesgos la subjetividad sobre los sucesos, o sobre sus personajes, es lo que impulsa la polarización a partir de ideologías y doctrinas, cuyas antípodas se contraponen entre concepciones como los “fanáticos cristeros” y los “valientes guerrilleros”, sobre lo que volveré más adelante.

En la revisión detallada que realicé a diversos libros de texto para secundaria, encontré someras referencias tanto a los cristeros, como a los movimientos armados. No hay en los libros de texto para secundaria la presunta carga ideológica a favor de los grupos guerrilleros, ni tampoco una exaltación o apología de la lucha armada, como algunos medios equivocadamente lo han hecho creer.

Lo cierto es que el tema de la guerrilla se encuentra de manera mucho más profusa en el libro exclusivo para el personal docente, denominado Un libro sin recetas para la maestra y el maestro, Fase 6, Modalidad secundaria, particularmente en el apartado titulado: “Soñaron con asaltar el cielo” (página 10 y siguientes). Ahí encontramos a lo largo de más de doce páginas un apretado resumen sobre la historia del movimiento armado socialista en México, cuya referencia en el contexto histórico rescata el concepto de «guerra de baja intensidad», expuesta por un conocido investigador en la materia, para ubicar el eufemismo de la denominada «guerra sucia»; además de incorporar al final una extensa bibliografía sobre el tema, en el que por cierto se incluye el texto publicado por quien esto escribe.

Para ser sinceros, se trata de un extenso texto metido casi como calzador en un libro que tiene más el propósito didáctico o metodológico para la enseñanza. En sentido estricto, encontramos una obra en la que se ofrecen guías y procesos educativos que, si bien contienen una deliberada carga ideológica acorde a la línea gubernamental actual, su propósito es ofrecer al personal docente de secundaria alternativas para la ejecución de proyectos educativos y de vida. Se trata de elementos de instrucción práctica y de orientación metodológica, además de proponer enfoques de aprendizaje y reflexiones para la aplicación pedagógica en diversas áreas de los educandos. Llama la atención, entonces, que las obras contenidas en la bibliografía sobre esta materia sean las que menos se incluyen y que, por contraparte, se enlisten con mayor insistencia las referentes a los movimientos armados y de contenido político e ideológico.

No obstante, sería exagerado señalar –como lo han referido algunos medios– que en este libro se haga una apología de la guerrilla y sería demencial sostener que en esta obra se intente invitar al personal docente a la toma de las armas. Sin embargo, sí hay un evidente sesgo en la exaltación o cuando menos de falta de objetividad al tratar el tema de los movimientos guerrilleros. No existe imparcialidad en la narración de los hechos, ni tampoco se encuentra el mínimo de rigor crítico. Se incurre en el mismo exceso de quienes han escrito que los cristeros fueron unos santos.

Hay en el texto introductorio, que se enmarca con el título “Soñaron con asaltar el cielo”, la ensoñación de la figura guerrillera, la del insurrecto puro y sin mácula, casi santificado, cuyas figuras arquetípicas se depositan en los distintos dirigentes guerrilleros, sin crítica ni objetividad alguna.

En el caso particular de la denominada operación “Asalto al cielo” –emprendida por la Liga Comunista 23 de Septiembre en enero de 1974, y llevada a cabo en la capital sinaloense– se exalta el acontecimiento sin rigor analítico de por medio. Por el contrario, se destaca la ofensiva sorpresiva que movilizó ciertos sectores de la población, en un intento de ensayo insurreccional evidenciando —según el texto— “el músculo alcanzado por la organización clandestina”; una forma de sobre exaltar un acontecimiento en el que no hubo el debido dimensionamiento de las fuerzas que se habrían de desatar y de la terrible represión que se provocaría, no sólo en contra de los elementos insurrectos, sino inclusive sobre un amplio sector de la población –un virtual estado de sitio–, debido a la obvia disparidad de fuerzas.

O en el polémico caso del fallido secuestro del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada –ejecutado por la misma Liga en septiembre de 1973– y referido en el libro que nos ocupa con el eufemismo de intento de “retención”. Si bien se destaca el hecho como “el primero de los descalabros” sufridos por la agrupación guerrillera, no se detiene a explorar las consecuencias de un operativo que marcó la debacle del movimiento armado en su conjunto. Lo mismo sucede con los secuestros simultáneos del cónsul británico Anthony Duncan Williams y del empresario jalisciense Fernando Aranguren –llevados a cabo por comandos de la Liga en Guadalajara en noviembre del mismo año–, sin que se precise que el primero sería liberado luego de las presiones desatadas por el asesinato de Garza Sada, mientras que el segundo sería ajusticiado, contraviniendo las directrices de los dirigentes regionales de la Liga, además de que veladamente se responsabiliza de los hechos a las autoridades gubernamentales, debido a la rotunda negativa de prestarse a negociar.

La historia de los movimientos armados en México requiere no sólo rescatarse, sino además de valorizarse en su justa dimensión, sobre todo cuando se propone narrar con propósitos didácticos; de lo contrario, se comete el error cansino de contar sólo una parte de la historia, la que más conviene. Como en todo proceso histórico los movimientos armados cometieron muchos errores, desviaciones y contradicciones. Ocultarlo es incurrir en la deliberada parcialidad, bajo el pretexto de que esa parte podría ser usada por la “derecha” para desprestigiarlos, por la absurda idea de las reglas de “compartimentación”, o por el temor infundado de suponer que ello acarrearía posibles responsabilidades penales en contra de los sobrevivientes. No se puede esgrimir el impulso de una comisión de la verdad en la que solamente de devele una parte de la historia, mientras se niega o esconde la de su contraparte.

En ese sentido cabe rescatar el valioso y valiente testimonio –este sí, en todos los sentidos– de Alejandrina Ávila Sosa, plasmado en el libro Voces de guerrilleros y guerrilleras de la LC23S en la sierra tarahumara, 1973-1975 (INEHRM, 2023), no incluido en la bibliografía de Un libro sin recetas…, seguramente debido a lo reciente de su publicación, mismo en el que se develan con lujo de detalle los errores, contradicciones y graves desviaciones ocurridas al interior de los comandos de la Liga que subieron al denominado Cuadrilátero de Oro; y las consecuencias de abandono en que se les dejó, permitiendo con ello el surgimiento de conductas deleznables, tanto de revanchas personales, hasta el ajusticiamiento de dirigentes que divergieron con la línea hegemónica de la organización armada.

Gran parte de la historiografía está construida sobre mitos fundacionales. Mitos geniales que pasan a formar parte de una historia basada en leyendas. Entre esos mitos nos encontramos con la visión romántica e idealizada sobre los protagonistas del movimiento armado socialista, en donde la caracterización subjetiva de “valientes” sale sobrando, como si la valentía fuera una característica exclusiva de quienes abrazan las causas más justas y no se encontrase también entre quienes participan en las filas del crimen organizado.

A lo largo de diversas investigaciones elaboradas para las tesis profesionales de titulación en sus tres grados –licenciatura, maestría y doctorado–, existe en una cantidad considerable en las que se idealiza la figura arquetípica del guerrillero, casi inmaculado, al estilo del Che. Pero las hay también aquellas que desmitifican esta figura significante y abordan con rigor el análisis y la crítica, no sólo desde la condición humana, sino principalmente a partir de sus desviaciones, contradicciones y paradigmas.

Por tanto, el personal docente de secundaria no encontrará en Un libro sin recetas… los deslindes que llegaron al extremo de los ajusticiamientos ordenados por los más altos dirigentes, no sólo en el caso de la Liga, sino también en otros casos como en las Fuerzas de Liberación Nacional. Tampoco tendrán noticia sobre la marcada línea militarista emprendida por la Liga y que tantas muertes causó en ambos lados, así sea que de parte del movimiento armado se haya recibido la mayor y peor parte.

Por supuesto que tampoco existe referencia en este libro al proceso de rectificación y crítica a las posiciones hegemónicas de la Liga por parte de importantes protagonistas del movimiento armado socialista.

No obstante, lo preocupante no es este libro en sí mismo, sino el manifiesto desinterés por parte de un amplio segmento del personal docente para leer sobre estos temas –incluido a Marx, como alguien ocurrentemente alguna vez lo planteó– y que, como ya existe la referencia, se brinquen la parte introductoria y se aboquen a la lectura de las secciones didácticas y metodológicas.



* Este texto forma parte de una investigación más amplia que bajo el título de La academia por asalto, el autor recopila y revisa la temática del movimiento armado socialista en México en las tesis profesionales de licenciatura, maestría y doctorado, de próxima publicación.