Monterrey.- Elena Villarreal es ingeniosa, detallista y observadora, Estas tres cualidades, aunadas a un irreverente sentido del humor, hacen de su primer cuentario una inesperada delicia.
«La migración de las estrellas»* está lleno de historias fantásticas contadas con naturalidad: una mujer casada con un hombre lobo, una sirena que pasea en patineta, una chica eléctrica, una mujer que escapa de un matrimonio tóxico desapareciendo dentro de una maleta, un hombre invisible que sólo adquiere forma o cuerpo cuando se viste, el Padre Tiempo que lleva a reparar su reloj, un monstruo que vive debajo de la cama busca una víctima... ¡para que ocupe su lugar!, un muerto que no sabe que ya lo está, el tatuaje de una chica que se le introduce en el cuerpo y la convierte en colibrí, Drácula que arriesga su salud consumiendo a una vegetariana, etc.
Otra vertiente que maneja Elena es el realismo puro donde encontramos a una mujer que odia planchar, a otra que pinta todo lo que halla, ¡incluyendo los granos del café!, para mantenerse ocupada y no corresponderle a un pretendiente, también un ensayo muy chusco sobre los anteojos, etc.
Se trata de textos muy elaborados que requieren de un amplio conocimiento del oficio literario, sin embargo, Elena declara con modestia: “Escribo entre que preparo la comida, echo una carga a la lavadora, riego las plantas y atiendo a mis hijas. A veces tomo notas en servilletas o recibos de agua, mientras estoy haciendo el mandado o echando gasolina”.
Sin embargo, sus observaciones no son lo casuales que ella insinúa: “Acúsome (...) de renegar del planchado” (p. 65), “Nunca he comprendido el beneficio que le agrega a mi vida la raya del pantalón derecha y bien marcada (idem.), “Las armazones o monturas tienen los diseños más inverosímiles, de cualquier forma geométrica y de cualquier color. (...) el usuario puede elegir aquella que más le convenga a su discapacidad visual (...), a la cara que posea y a lo que desee disimular” (p. 44), “Al cerrar la puerta deja tras de sí todo lo que es ahora, lo deja guardado bajo llave, no se lo vayan a robar” (p. 83).
Destaca el cuento “Secuelas de un naufragio” (p. 13-16), donde un objeto robado vuelve a su dueño, según la estructura del texto. Luego entendemos que el final es el principio y que el cuento está contado al revés: el robo ocurre en la actualidad y al final se explica cómo llegó ese objeto a la víctima del robo.
*Elena Villarreal. «La migración de las estrellas». Monterrey, N.L.: Ediciones Morgana, 2021. 90 pp.