GOMEZ12102020

La perrita
Tomás Corona

Monterrey.- Es casi humana, y mujer pa’cabarla de joder... Linda, juguetona, blanca, caprichosa, coqueta, desenfadada, lista, gritona, moñuda, egoísta, floja, carismática, arrogante, ágil, irrespetuosa, manipuladora y suave; pero toda su suavidad no puede sustraer su esencia salvaje.

Cuando se emputa por algo que no le agrada, una simple comida, un cambio de croquetas, una visita inesperada, un día nublado, un moño de otro color, una garrapata en su lomo, arremete contra todo lo que encuentra a su paso y le sale su lado “rompe todo”, veleidoso y fútil: plantas, mangueras, zapatos, juguetes, utensilios... ¡Todo lo destroza!

No quiero ni pensar lo que haría si fuera humana: rompería amistades, proyectos, corazones, personas, contratos; tan solo por capricho. Se siente orgullosa de su mundo perfecto y feliz, así como de su ascendencia canina, por el fastuoso “pedigrí” que ostentan “sus padres”; y aunque es una cachorra, sus dueños jamás permitirán que sufra algún tipo de daño. Se puede decir que si fuera humana, la protege gente poderosa y con “sangre azul”.

Quién sabe qué le depare el futuro, pero seguro será campeona en muchas lides y justas, donde se premia a los canes más educaditos, o quizá muera atropellada el día que se escape, por estar acostumbrada a a vivir entre lujos, lejos de la realidad.

Si fuera humana, se podría decir que “le falta barrio” y esa sensibilidad social que hace más humana a la gente.