RODRIGUEZ29112024

La quiebra geo-económica global
Edilberto Cervantes

Monterrey.- El escenario de incertidumbre global que están provocando las acciones y declaraciones del Presidente Trump, ya lo había anticipado el Fondo Monetario Internacional en enero de 2023.

La fama pública del Fondo Monetario Internacional está bien establecida: usualmente aplica políticas y restricciones severas a los países que se endeudan y que tienen que recurrir al Fondo en busca de ayuda.

En enero de 2023, el FMI publicó un estudio que tituló: “Fragmentación geo-económica y el futuro del multilateralismo”. Allí planteaba que se estaban tomando decisiones que iban en contra de la integración económica y de la tan promovida globalización.

Sin hacer referencia a un país en específico, el Fondo señalaba que se estaba optando por lograr objetivos de política económica internos. Por ejemplo: el propósito de incentivar la producción y el empleo dentro de las fronteras nacionales o como una reacción en contra de lo que se percibe como una inequitativa distribución de los beneficios del comercio internacional. Precisamente, el Presidente Trump ha utilizado ambos argumentos para justificar la imposición de aranceles a las importaciones de Estados Unidos.

El Fondo anticipaba que estas acciones provocarían una quiebra geo-económica de los mercados: con precios de importaciones más elevados; limitaciones en el acceso a tecnologías y a personal calificado y no calificado; una reducción en la productividad; todo lo cual resultaría en una disminución en los estándares de vida.

Esa “quiebra geo-económica” vendría a complicar o entorpecer la cooperación multilateral en áreas críticas como el cambio climático o la previsión de pandemias. Como ya está ocurriendo.

El origen de esta situación se remonta a la crisis financiera de 2008-2010. Desde entonces, las relaciones y vínculos entre países (bienes, servicios, finanzas) se han vuelto más complicados. Se da la situación de que el intercambio de bienes intermedios supera al de bienes terminados.

La producción de materias primas se ha concentrado. Mientras que los Estados Unidos dominan la cadena de suministro de gas y petróleo; China es predominante en minerales limpios. En cuanto a las manufacturas, el nivel de producción de las que el Fondo denomina como “Economías avanzadas” ha disminuido en forma dramática; en tanto que China aporta ahora un tercio del valor agregado manufacturero global.

Las “Economías avanzadas” mantienen una posición dominante en los sectores financiero, de alta tecnología y el militar. Por otro lado, los “Mercados emergentes” tienen una gran parte de la población global, producen bienes “primarios” así como una porción creciente de las manufacturas.

En este contexto, China se ha convertido en el principal socio comercial de un creciente número de países; su producción de bienes intermedios se basa en la sustitución de insumos importados.

La guerra en Ucrania. Tanto la guerra como las sanciones impuestas a Rusia y Bielorrusia por países occidentales han trastocado los mercados de energía y de productos agrícolas.

La base de datos de la Alerta Comercial Global muestra un creciente número de restricciones al comercio impuestas por diversos países, especialmente en sectores relacionados con la “seguridad nacional” o bienes estratégicos.

El proteccionismo en sectores de alta tecnología -en Europa, China y los Estados Unidos- incrementa los riesgos de un “desacoplamiento” tecnológico global.

La creciente fragmentación del comercio internacional reducirá las oportunidades de progreso de los países en desarrollo.

Con el fin de la globalización, la conformación de bloques de países es un proceso en curso. Aunque en algunos escenarios todos los países se ven forzados a comerciar con un solo bloque; en otros, hay países que no se atan con ninguno.

Se prevé una fragmentación tecnológica, lo cual reducirá la difusión de innovaciones y podría provocar una disminución significativa en la productividad, especialmente en los países menos desarrollados.

Así que las políticas que ahora está impulsando el Presidente Trump ya estaban presentes en el mercado global desde hace algunos años. Y las consecuencias negativas de las mismas están vigentes desde entonces. A juicio del Fondo Monetario Internacional.

En medio de esta geo-fragmentación se requeriría de acuerdos multilaterales para abordar los riesgos globales del cambio climático. En la ausencia de una coordinación internacional serán los acuerdos en cada bloque los que definirán la magnitud de los riesgos. Mientras tanto, la participación de los Estados Unidos en la economía global seguirá contrayéndose.