GOMEZ12102020

La rebelión del 10 de junio
Lupita Rodríguez Martínez

El infame ‘halconazo’ fue una siniestra represión
y la continuación de la matanza de Tlatelolco,
que se extendió a lo largo de la Guerra Sucia”.

Doña Rosario Ibarra de Piedra

Monterrey.- Tras dos años de pandemia y de movilizaciones prohibidas, los contingentes del Partido del Trabajo (PT) y del Frente Popular “Tierra y Libertad” (FPTyL) volveremos a marchar por las calles del centro de Monterrey, porque la matanza estudiantil del 10 de junio de 1971 no se olvida.

A 51 años de la cruel masacre del Jueves de Corpus, orquestada desde la Presidencia de la República y cometida a través del grupo paramilitar de “Los Halcones” y de otras fuerzas policiacas disfrazadas de civiles, tomaremos las calles para honrar la memoria de los estudiantes caídos por las manos asesinas del gobierno represor y para exigir castigo a los autores intelectuales y responsables materiales.

A más de medio Siglo del crimen de Estado siguen sin ser condenados los criminales, por lo cual los militantes y simpatizantes del PT y del FPTyL convocamos a la ciudadanía a participar en la marcha luctuosa en recuerdo de quienes lucharon por la autonomía de la Universidad de Nuevo León (UNL).

Un 10 de junio de 1971, justo cuando se celebraba el Jueves de Corpus, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) salieron a las calles en apoyo a la huelga de la UNL, reuniéndose a los alrededores de la Escuela Normal de Maestros para marchar hacia el Zócalo de la Ciudad de México.

Tanto profesores como estudiantes de la UNL habían logrado reformar su Ley Orgánica a finales de 1970, para establecer la autonomía universitaria y el voto paritario de maestros-alumnos para elegir al Rector, gracias a lo cual el ingeniero Héctor Ulises Leal Flores llegó a la Rectoría. Sin embargo, el Gobernador Luis Marcelino Farías, quien asumió el cargo tras la renuncia de Eduardo A. Elizondo el 5 de junio de 1971, obligó al Consejo Universitario a aprobar una nueva Ley donde suprimía la autonomía y el voto paritario.

Por ello, estudiantes y catedráticos estallaron la huelga y salieron a las calles a manifestar su descontento. El Comité Estudiantil pidió respaldo a las universidades del país. La UNAM y el IPN no sólo respondieron, sino que decidieron unirse y realizar una manifestación masiva el 10 de junio de 1971.

Se trataba de la primera manifestación después de los sangrientos hechos del 2 de octubre de 1968 en la plaza de Tlatelolco. La marcha arrancó del Casco de Santo Tomás hacia la Calzada México-Tacuba. Sin embargo, cuando el contingente avanzaba irrumpieron violentamente los ‘halcones’, quienes atacaron al contingente estudiantil y abrieron fuego desde las azoteas. Por eso, a esta matanza también se la conoce como “El Halconazo”.

“Los halcones” eran jóvenes reclutados de barrios marginados y violentos de la capital, entrenados por militares de los gobiernos de México y Estados Unidos y subsidiados por la Regencia del Distrito Federal (hoy CDMX), encabezada por Alfonso Martínez Domínguez.

Con carabinas 30 M-2 y balas calibre 45 abatieron a los estudiantes, quienes corrieron para salvar sus vidas. No obstante, la persecución acabó después de horas en salas de urgencia de hospitales, donde hombres armados intimidaron a médicos y enfermeras para no atender a manifestantes heridos. Su misión no era disolver la manifestación… era matar.

El Presidente Luis Echeverría Álvarez resultó exonerado de toda culpa en el 2009 y aún se desconoce el número real de personas muertas, desaparecidas y heridas. Las cifras oficiales contabilizaron 120 fallecidos y cientos de estudiantes, maestros, periodistas y civiles heridos, cuyos derechos constitucionales a la vida y a la integridad física fueron vulnerados, así como sus libertades de reunión, de expresión y de protesta social pacífica.

De frente a la rebelión de nuestros mártires estudiantiles y de quienes sobrevivieron a la tortura y años de prisión, nos corresponde seguir en pie de lucha hasta que en nuestro país se haga justicia y se erradique la impunidad. El llamado es para que este viernes 10 de junio, a partir de las 6 de la tarde, nos concentremos en la Plaza Colegio Civil para partir a la Explanada de los Héroes de la Gran Plaza y durante la marcha lanzar, entre otras, la consigna:

“Por lo caídos, ¡no un minuto de silencio, sino toda una vida de lucha!”