PEREZ17102022

La sociología como disciplina y cohesión
Benigno Benavides Martínez

El caso de la cohesión social

Monterrey.- El estudio y la enseñanza de la sociología que se hace en la Universidad Autónoma de Nuevo León se ha diseñado, desde su fundación como carrera, organizando los contenidos teóricos con acuerdo en varios criterios: por autores, por corrientes o escuelas, por épocas y por origen del país, por mencionar algunos de esos criterios; además, se estudian también teorías específicas o aplicadas a ciertas áreas. Como resultado de esta organización, a lo largo de cincuenta años de existencia de esta carrera, se han presentado cursos como Marxismo, Funcionalismo, Teoría Crítica, Estructuralismo, Sociología Urbana, Sociología Económica y muchos más de ellos, según su desarrollo como disciplinas.

La diversidad de escuelas, tendencias y autores, muchos de ellos contrapuestos, sin duda fortalece una disciplina académica, pero al trasladarla a una carrera, deja con poca precisión la definición de su fortaleza profesional específica para desempeñarse en el campo laboral. Este asunto fue notorio desde la fundación de la carrera en los años setenta, y como estudiantes llegamos a plantear este problema en términos muy concretos como: ¿cuál es el campo laboral del sociólogo? A este cuestionamiento se contestó, por parte de la autoridad, que el campo era la academia y la investigación, cuyo significado se entendió de inmediato como que el campo laboral se ubicaba en el sistema educativo y en organismos públicos o gubernamentales, principalmente. Esta postura no estaba muy articulada con los estudios escolares, por lo que se visualizó en las teorías específicas una posibilidad más clara, a la tendencia de buscar aplicación a los contenidos teóricos.

Una base teórica de la sociología se establece en el principio de que como seres humanos tenemos que vivir en sociedad, en ambientes materiales, culturales e informacionales expuestos como productos de la actividad humana organizada, a los cuales se tiene acceso individual o colectivamente para satisfacer una necesidad, ya sea material o cultural. La vida humana es necesariamente convivencia, la cual se verifica compartiendo bienes y espacios comunes y también privatizando otros bienes y espacios, que no excluyen intercambios materiales y simbólicos. Vivir en sociedad no es la mera satisfacción de una necesidad, sino la primera condición de la definición del ser humano.

Cuando hablamos de sociedad, comúnmente lo hacemos sin hacer mayor referencia más que a un conjunto de seres humanos, del mismo modo, cuando hablamos de individuos constituyentes de una sociedad, lo hacemos igualmente sin referirnos a nadie en particular que podamos localizar en un tiempo y lugar de una sociedad. Esta mención general sin referencia es especialmente práctica para poder acercarnos a objetos de estudio de una manera abstracta, libre de explicaciones de objetos definidos, además de que permite deslindarnos, para no hacer compromisos, del problema de tener que estudiarnos a nosotros mismos como seres sociales, aparte de las dificultades que de por sí presenta el estudio de la sociedad.

Uno de los asuntos más problemáticos del estudio de la sociedad consiste en enfocarnos en un objeto que se presenta como proceso o conjunto de procesos interconectados transcurriendo en muchos lugares en el mismo tiempo, lo cual obliga a indagar en los antecedentes, o si se puede en la historia, de cualquier tema o asunto que sea de nuestro interés. En este sentido es usual comenzar un estudio social a partir de la revisión de sus antecedentes y de lo que previamente se ha estudiado acerca de este asunto, lo cual equivale a recuperar su historia, asumiendo la presunción del asunto y del propio estudio como procesos transcurriendo en el mismo tiempo, interconectados, además con una variedad enorme de elementos y contextos.

Las interconexiones y multiplicidad de contextos confieren a los asuntos sociales el carácter de procesos interconectados y complejizados. Por otro lado, el estudio de la sociedad se hace comúnmente desde la perspectiva de disciplinas separadas, conocidas como sociales, por compartir el mismo objeto de estudio, pero asumiendo cada una su perspectiva específica, conduciendo a conocimientos igualmente parcializados. Un objeto de estudio tan complejo induce a reducir los productos de conocimiento a describir y explicar factores específicos de casos específicos en contextos y tiempos específicos. La pretensión de una ciencia que pudiera explicar todos los aspectos y fenómenos de la sociedad en todos los tiempos y para todas las latitudes pertenece a otros tiempos, pero la tendencia a explicar asuntos sociales a partir de sus antecedentes permanece en los estudios, asumiendo de hecho, el enfoque de que los procesos sociales tienen cierta conexión de temporalidad entre lo que actualmente acontece con lo que se ha manifestado anteriormente.

Retomando las ideas anteriores, podemos tratar de abordar alguno de los problemas sociales más reconocidos como la criminalidad, el crecimiento urbano, la innovación tecnológica y los cambios laborales entre los más evidentes, cada uno de ellos siendo definido en su especificidad, ubicado en un dominio teórico particular y retomando sus antecedentes, aunque nos percatemos de una ausencia notoria en su pretendido estudio, consistente en su conceptualización respecto a la teoría general.

Para ilustrar la problemática señalada, podemos recurrir a un concepto acuñado dentro de la teoría sociológica como el de “cohesión social”, el cual alude a la idea de la unidad de la sociedad, la cual subsiste a pesar de las diferencias entre los intereses, motivaciones de los individuos y conflictos sociales. Este concepto se atribuye a Emilio Durkheim (1858-1917), sociólogo francés, quien en su obra “La División del Trabajo Social”1 manejó este término para señalar la emergencia de problemas sociales provenientes de fenómenos como la industrialización, la concentración de población en ciudades, el comercio y otros más. A primera vista parecería como si unidad de la sociedad se ponía en riesgo, pero la propuesta de Durkheim se ubica en un análisis teórico de la organicidad y funcionamiento de la sociedad. A partir de este análisis se encuentra con que la sociedad funciona con base en un conjunto organizado de funciones especializadas y bien diferenciadas, pero que a pesar de sus diferencias se mantienen unidas precisamente por su organicidad, lo cual las hace interdependientes, a este sentido de unidad en la diferencia, es a lo que llama “solidaridad orgánica” o por diferenciación, propio de las sociedades avanzadas, lo cual asegura su cohesión.

El mantenimiento de la cohesión, de acuerdo con Durkheim, se remite al funcionamiento y a la evolución de la sociedad. A su vez, la formación de la solidaridad social se finca en la educación, en la cultura con valores y en instituciones que confirman cotidianamente el sentido unitario de la sociedad, aunque existan en la misma sociedad fenómenos que inciden negativamente en la cohesión como la criminalidad, la desigualdad, la explotación, y el autoritarismo como algunos ejemplos. La dificultad que emerge es que estos problemas es que son igualmente de índole social, aunque no sean de carácter general, por lo que estarían relacionados de alguna manera con la solidaridad.

Si como hemos dicho, la solidaridad se construye gracias a elementos como la evolución de la sociedad, la diferenciación funcional, la educación y la cultura, debemos tomar en cuenta los elementos estructurales que la hacen posible la cohesión. Sobre este asunto, la ide de cohesión social fue orientándose hacia de las dimensiones consideradas positivas para mejorar la cohesión de la sociedad, aún sin definir el concepto. Recientemente en 2015, aparece una publicación2  en la que se retoma esta tendencia con el propósito de operacionalizar la cohesión social, atendiendo las condiciones materiales y sociales que la sustentan. Si la operacionalización se ajusta a los datos empíricos, entonces se hará posible la medición de cada una de esas condiciones o dimensiones y se podrían construir planes de mejora de esas condiciones.

Desde luego que las definiciones teóricas y las construcciones conceptuales propias de la teoría pasan a segundo plano ante la necesidad de plantear soluciones a los problemas, lo cual concuerda mucho mejor con la inserción laboral de los profesionistas de la sociología. En este análisis se puede visualizar cierta cercanía entre la disciplina teórica que sustenta una profesión con sus posibilidades laborales, aunque sin abandonar la “academia e investigación” como vocación.


1 Publicada en 1893
2 Cohesión social: balance conceptual y propuesta teórico metodológica de Minor Mora Salas, publicaado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social