MIRANDA25052020

Las caricias
Horacio Flores

Monterrey.- La crisis sanitaria ha venido a poner de manifiesto que la vida sin consumos excesivos, es posible. Ciertamente hay preocupación en los mercados, pero sobre todo en los grandes concentradores de riqueza. Para ellos, los flujos han disminuido a una velocidad que no conocían.

     En el pasado, el re-financiamiento y los estados serviles daban viabilidad al modelo en la medida que a pesar de las transitorias contracciones de los mercados, existía siempre la posibilidad de que se dispararan nuevos ejes de acumulación de capital; o bien, que se re-activara la economía a través de fortalecer los mercados emergentes, con la creación de consumos artificiales, pero sobre todo, con la especulación.

     La emergencia sanitaria vino a poner a prueba aspectos fundamentales del sistema: el despojo de derechos tan elementales como la salud y la vivienda.

     La fuerza con la que la pandemia afecta a USA, está directamente ligada a la ausencia de un servicio de atención médica universal.

     De nada sirve tener los mejores hospitales y doctores (si fuera el caso), si estos están a disposición de unos cuantos.

     La vivienda sin espacios suficientes ha sido un factor detonante en la elevación del número de contagios y un sinnúmero de etcéteras que están ligados al modelo de acumulación vigente y que tiene secuestrado al mundo y la academia, como si no hubiera otras posibilidades de organización social y económica.

     Un elemento, sin embargo, representa la prueba de fuego: la forma en la que el Coronavirus nos ha robado las caricias.

     La oportunidad de abrazarnos, sentirnos cerca, apretar nuestras manos, besar a los serer queridos y mostrar nuestros afectos, es sin duda lo único que realmente pesa.

     Como dice Michel Onfray, el ser humano tiene alma y los sistemas económicos y políticos lo han olvidado.

     El alma humana se nutre del afecto mostrado en caricias, en cercanía corporal, en llantos compartidos, ¡y nos los quieren quitar!

     De lo que el Virus nos priva, es de la oportunidad de vivir sin morirnos, esa es su letalidad.

     Para resumir, la crisis sanitaria es, en más de un sentido, una crisis humanitaria. De nosotros depende su transformación, o nuestro sometimiento.