GERSONGOMEZ20042020V

Las empresas tóxicas
Gerson Gómez

Monterrey.- Quien apuesta a la bolsa de valores pierde. Quien lo hacer por el dólar pierde. Quien mete las manos al fuego por la decencia de muchos políticos de indistintos partidos, pierde.

     Quienes por muchos años encabezaron las paraestatales hicieron un trabajo eficiente. Desmantelaron el nacionalismo y la industria pasó de productiva a un peso muerto del gran barco llamado México.

     Felipe Calderón le dio el tiro de gracia a Luz y Fuerza del Centro. Simuló el disgusto contra el sindicato. La extinguió con un simple decreto. A la calle los trabajadores.

     Carlos Salinas de Gortari, privatizó la concesión de Teléfonos de México a favor de Carlos Slim, una empresa de deficiente servicio y con la exclusividad, sin competidores.

     Las bajas de las calificadoras internacionales para PEMEX no es algo nuevo. El grado especulativo demuestra lo real del estado interno de la petrolera. Invertir mediante préstamos en la paraestatal corre el riesgo de impago.

     PEMEX es una empresa chatarra. No de seis años, ni de este gobierno de apenas dos. Nuestra industria energética desde la época de Díaz Ordaz, Echeverría, el infausto López Portillo, el moralizador De la Madrid, el tecnócrata Salinas de Gortari, el candidato inoportuno Cedillo, el grotesco Fox, el sanguinario Calderón y el comodín de la televisión Peña Nieto, le fueron restando productividad al tomar a PEMEX como la caja chica del impulso desarrollador nacional.

     Sin inversión o modernización. Dejamos de ser productores a importadores. PEMEX y su sindicato en el añadido, necesita una sacudida, un cambio de timón.

     Pero no de privatizarse. Ese si sería un error histórico.