GOMEZ12102020

Las encuestas en México
Víctor M. Vela

…el viejo sueño de la profecía:
el deseo de poder saber lo que ocurrirá.

Karl Popper

Monterrey.- El método de la encuesta llegó a ser un podereso elemento metodológico usado para el avance de la investigacación científca en materia de sociología, economía y política, que apareció en las entreguerras mundiales del siglo pasado. Desde entonces, la encuestas se vinieron utilizadando, también, como parte importante de una herramienta para estudiar la opinión en otros campos, sobre todo por las empresas privadas, para conocer el comportamiento de los compradores de sus productos y detectar áreas de oportunidad en un sistema de competencia.

La aplicación de encuestas se ha hecho más notorio, circunstancialmente, en el ámbito de asuntos demoscópicos de interés gubernamental, y de la opinión ciudadana en materia política, principalmente.

La enseñanza y práctica del método de la encuesta, como forma de aproximarnos al conocimiento de la realidad social, fue traída a México gracias a la modernización del sistema educativo a nivel superior en el campo de las ciencias sociales, tal vez con mayor ánimo, al formarse la Comisión Económica Para America Latina (CEPAL), por parte de la ONU. Destaca el caso de la Facultad de Economía de la UANL y su Centro de Investigaciónes Económicas (CIE), donde hace más de seis décadas se integraron al plan de estudios cursos y laboratorios sobre Estadística Aplicada, sustentada por la Metodología del Muestreo, como materia básica para proveer con precisión, en el análisis de la realidad social, los elementos cuantitativos de manera ágil y oportuna.

Cabe mencionar las aportacinones del CIE que, apegado al rigor científico de las encuestas, fue capaz de formalizar bases de datos aprovechadas, atinadamente, para estudios de movilidad social, distribución del ingreso, y la determinación de ponderaciones en la canasta básica, para calcular los índices de precios. Por su parte, el INEGI actualmente aplica cuestionarios, bajo muestreo probabilístico, para estimar información económica altamente confiable, como son el empleo y el ingreso; también lo hace en otros rubros de valoración estadística, según se requiera.

Como un burdo remedo de consultoría empresarial en el tema de las ventas para el consumo, surgieron en México los asesores independientes que, por la emergencia, sirvieron de orientación hacia el mercado a los empresarios nacionales. Pero lo que al principio parecía ser un componente básico en la toma de decisiones, terminó desvirtuándose, al grado de convertirse, a veces, en engañifa publicitaria; o abaratándose como meras rutinas de captura de información sesgada respecto al verdadero comportamiento del comprador.

La supuesta modernización política registrada en el país a fines del siglo pasado, representó para las otrora firmas consultoras de mercado, un excelente campo de oportunidades, donde aplicar los vicios adquiridos, ahora sin reparo y hasta mejor pagados, como cuando asesoraraban a las empresas particulares; aquí les favoreció la pasividad de las instituciones electorales caracterizadas, de origen, por lo incipiente de sus principios en cuanto a la democracia, como el resultado de funcionar, por regla, carentes del mérito profesional.

El éxito de las llamadas “casas encuestadoras” también fue posible gracias a la integración estratégica con los medios informativos, para conseguir clientela en el campo de la política. Por eso, en el caso mexicano las empresas del ramo encuestador, en combinación con los medios, han encontrado en la esfera política un jugoso nicho de mercado; por lo cual sabemos que el INE, como entidad fundamentada en la objetividad, cuenta en sí con mecanismos de supervisión en los levantamientos de toda encuesta política, pero distan mucho de aplicarse para certificar, y sancionar en su caso, los resultados, así como el uso que se les dé a los mismos.

Para la auténtica crítica autónoma, los resultados de toda encuesta política han ido perdiendo credibilidad; al parecer apenas proyectan una realidad sesgada que, en lugar de decir qué está pasando con la opinión ciudadana, va en favor del ego y la complacencia de quien la paga. Es así como se vive toda una “guerra” de encuestas que, como tal, dicen los sabios: la primera víctima es la verdad.

Por lo tanto, se puede llegar a pensar que, al estilo mexicano, las casas encuestadoras mejor posicionadas no son las realizadoras del sueño de la profecía, sino quienes indican el sentido a tomar al momento de manipular la voluntad de los electores.