GERSONGOM280920201

Las mejores familias
Gerson Gómez

Monterrey.- En su casa de Guadalquivir, Irma Salinas Rocha, lo decoró con figuras de Oriente. En ella crecieron cada uno de sus hijos. Roberto, el mayor de todos, cultivo las amistades de sus pares. En esos jardines, para protegerse del sol de Nuevo León, los menores jugaban.

     Por esos pasillos crecieron Mauricio Fernández Garza y Alejandro Junco de la Vega González.

     A Roberto también le fascinó el arte oriental. A tal grado de coleccionar diversos artículos. Entre ellos, los sables y las espadas. Para quienes conocen de armamento, conocen las diferencias de cada uno. Así como las historias detrás de cada mito.

     Roberto, Alejandro y Mauricio decantaron sus aficiones y la profesión. Los hijos llegaron y en pocas ocasiones, salvo las reuniones sociales en el Campestre, cada uno se saludaba.

     Los recuerdos les llevaron hasta la fiera infancia. Irma Salinas Rocha rompió el pacto de no agresión, de buenos modales. Los exhibió en público. Cada uno de sus pecados. Desde el despojo de sus acciones de Vitro o los amoríos de sus progenitores.

     Alejandro fue más allá. Exilió del consejo a su padre y lo estafó del periódico El Norte y El Sol. Mauricio, como terrible enfant, no necesitó de publicidad negativa. Sola se la abasteció.

     Roberto G. Sada Salinas convertido en la frivolidad de los pudientes. Descansó en el seno materno de sus excesos.

     En el imperio de Nuevo León, pueden enfadarse pero jamás se harán daño. Mauricio, retomará las riendas del Municipio de San Pedro por el PAN.

     Lo apoyara su amigo Alejandro. Siempre y cuando Mauricio beba de la copa de la madurez. Silencie sus gustos femeninos y sus usos recreativos del cannabis.