RODRIGUEZ29112024

Libertad y Estructura en la Sociedad
Benigno Benavides Martínez

Monterrey.- La sociedad moderna se funda, entre otras cosas, en el pensamiento científico, privilegiando el papel de la ciencia para explicar el mundo, lo cual da pie para que la misma sociedad deba también ser explicada con la misma rigurosidad científica, obviamente que la sociología como ciencia de la sociedad, tiene esta pretensión. La sociología presenta características propias diferentes a otras ciencias, debido sobre todo a la complejidad de su objeto de estudio. Es por motivo de su objeto, que a la vez es el sujeto que realiza el estudio, que la complejidad se incrementa y por lo que se puede notar el escepticismo hacia la idea de que la sociedad pueda ser explicada, dirigida y hasta planeada como un objeto, independiente hasta cierto punto de las personas que la constituyen. Desde otra perspectiva, la sociedad moderna es un ente ideal, pues en sus objetivaciones se presenta conservando rasgos premodernos y tradicionales, además de componentes fundantes identificados como estructurales que apenas se puede notar que están cambiando en el contexto inmediato. Una situación de enseñanza, recuperada de mi experiencia docente en la UANL puede posiblemente servir para ilustrar la idea, la cual expongo muy brevemente: al abordar en clase el problema de la violencia simbólica, una estudiante expuso la anécdota referente a una ocasión al hacer fila (antes de que la asignación de turnos se hiciera de manera electrónica) en una institución bancaria esperando su turno para pasar a ventanilla, cuando llega una persona de género masculino, a quien describió como alto, delgado, de tez blanca, bien aseado e impecablemente vestido con un fino traje y corbata que “hasta parecía extranjero” ante su presencia todos lo observaban y hasta le abrieron paso, de acuerdo a la versión de la estudiante. Como profesor de Sociología debía brindarle una explicación, pero antes me pregunté: ¿Cómo es posible que las personas asuman una posición social subalterna en una sociedad moderna, racional e igualitaria?; ¿se sentirán dominantes en la situación contraria de observar una persona pobre, desaseada, morena, con rasgos étnicos indígenas? Si bien las respuestas corresponden a ámbitos culturales y éticos ser, también deben abordados desde la sociología, identificándolas como estructuras y eso fue lo que respondí. En el ejemplo anterior podemos distinguir estructuras de clase, de etnia, de género y de cultura, complicando aún más el problema porque son las mismas personas quienes siguen las reglas estructurales, aparentemente sin obligación de hacerlo. Y lo más interesante es que se aceptan muchas de las estructuras, aunque sepamos que no tenemos por qué seguirlas, lo cual justifica, aún más, su estudio y análisis.

En la sociedad actual, el individuo se ubica en el lugar privilegiado, como no lo había estado en épocas anteriores, y no es que antes no se le visualizara, o que se concediera total importancia a la sociedad, lo que ocurre es que la concepción, tanto de la sociedad como del mismo individuo se han transformado. Anteriormente las entidades sociales se colocaban sobre las individuales, si bien se reconocía el papel de dirigentes, líderes, sabios, santos y otros destacados individuos, esto se hacía debido a que efectuaron acciones en beneficio de la sociedad, más que para ellos mismos. La sociedad era colocada muy encima del individuo: la familia, la nación, la iglesia, el partido, la clase, la institución, etc. se consideraban como lo fundamental para la humanidad, mucho más de lo que podían serlo los individuos, pero en la modernidad surge la reflexión acerca del sentido que tiene la relación entre individuo y sociedad, la cual debe ser de una amplia correspondencia, pues la sociedad procura el bienestar de los individuos, a la vez que éstos actúan buscando una sociedad más adecuada a sus intereses. No se trata solo de que la sociedad contenga dentro de sí a los individuos o de que los individuos sencillamente conjuguen sus acciones para mantener la unidad social, sino que se busca establecer mecanismos para asegurar el desarrollo de cada uno de los individuos, respetando sus particularidades. En este sentido la sociedad no se sobrepone a los individuos, sino que más bien, se convierte en el medio para desarrollar al individuo.

Ya desde la sociología clásica de Durkheim, se concedía cierta relevancia al papel del individuo, aunque la tendencia se centrara en las determinantes sociales, como ejemplo podemos citar su obra “El Suicidio” publicada en 1897 en la que todo el análisis se orienta por variables sociales de integración 1 pero en la parte final del libro, destaca la forma como el individuo interviene para reorientar los cambios sociales y el progreso. El mismo asunto se aplica en el caso de la educación en donde la generación actual es educada por la precedente, lo cual parecería una reproducción, pero en su dinámica, la transmisión no puede ser solo una reproducción, sino que implica la revisión y la transformación.

El problema de la relación entre individuo y sociedad es más complejo de lo que pudiera parecer, pues no se trata solo de integración, socialización o culturalización del individuo a la sociedad, puesto que esto equivaldría simplemente a sujetar al individuo dentro de los esquemas sociales. El problema debe plantearse en otros términos que ponga en planos equilibrados los requerimientos sociales con las aspiraciones individuales, buscando el bienestar tanto social como de cada uno de los individuos. Recuperando algunos principios de Durkheim, habría que diferenciar cada sociedad, identificar el alcance de las instituciones, además de los mecanismos de integración y de rechazo de las personas para poder establecer sus posibilidades de desempeñarse en la estructura social.

La sociedad, desde la perspectiva puramente teórica (o teorética) se presenta como una entidad ordenada a través de las instituciones, marcando las pautas de acción por las que deben desenvolverse los papeles individuales, lo cual es válido para todos ellos. En este punto se pueden reconocer dos situaciones problemáticas: primero, cada individuo, por definición, es diferente a pesar de su vida en colectividad y de vivir en una misma sociedad. En segundo lugar, la sociedad es dinámica, por lo que sus instituciones como elementos estructurales no pueden ser válidos para todo tiempo y espacio sociales. Por lo tanto, si las instituciones cambian y los individuos son diferentes, las estructuras deben igualmente cambiar, desde luego que en su propia dinámica.

En una primera interpretación pudiera pensarse que las estructuras sociales cambian muy poco y que sus cambios son solo ajustes para hacer permanentes las relaciones sociales. Por ejemplo, la estructura de clases en una sociedad dividida entre burgueses y proletarios parece que solo podría cambiarse con una revolución para establecer una sociedad igualitaria. Otras estructuras se fundarían con base en el parentesco, el género y la etnia, las cuales no se pueden cambiar en cuanto a su referencia objetiva puesto que se nace en una familia, en un género, en una clase y en una etnia específicas. Si bien por sí mismas la clase social, el género, el parentesco y la etnia no constituyen estructuras, sirven de base para establecer estructuras sociales que marcan las formas en las que las personas se deben desempeñar en la sociedad. Estudiar, trabajar, profesar una religión, participar en política, como actividades cotidianas, se tienen que realizar dentro de los marcos estructurales. En el contexto de las estructuras se verifican las actividades de las personas, siguiendo por lo general las pautas establecidas, pero pudiendo manifestar variantes, provocando que las estructuras se vean dinamizadas.

La permanencia de las estructuras parecería encerrar las posibilidades de movilidad de las personas y en cierto sentido se puede validar esta afirmación, aunque no de manera absoluta, pues toda relación social propicia la aparición de formas personales de formas innovadoras. Esta situación ha sido reconocida en la teoría sociológica desde hace la época de Durkheim, pero uno de los autores que lo retoma es el antropólogo inglés Alfred Reginald Radcliffe-Brown (1881 -1955) quien refiere como una de las tendencias del desarrollo social, el proceso dirigido hacia estructuras más complejas, las cuales se derivan de estructuras menos complejas ya existentes previamente en la sociedad. Además, Radcliffe-Brown 2 subraya que usa el término estructura para referirse al arreglo ordenado de las partes o componentes. Como parte de su análisis de la estructura, remite su enfoque a las formas ordenadas que siguen los individuos cuando se asocian, puntualizando rasgos de la estructura como: su cobertura a toda la sociedad, la diferenciación entre los individuos y el cambio de las estructuras. A veces cambian gradualmente y en ciertas ocasiones lo pueden hacer rápidamente, pero, aunque los cambios sean drásticos, siempre se mantiene cierta continuidad. La estructura define a la sociedad y ésta se consolida en sus formas por lo que tiende a permanecer, aunque admitiendo ciertos cambios.

El discurso social de la modernidad sustentaba la igualdad de las personas, la democracia, la libertad, la libre expresión y la práctica religiosa, así como el acceso igualitario a la educación, a la justicia, al desempeño de una profesión y al reconocimiento y ascenso social de acuerdo con sus méritos, pero las estructuras sociales plantean situaciones diferentes. Es por lo anterior que la identificación de estructuras sociales y su análisis sea tan problemático aún para un sociólogo y se prefiera estudiar problemas sociales como si no existieran estructuras.


1 “El Suicidio” puede considerarse una obra fundante de la teoría sociológica pues contiene todos los elementos para un estudio académico de un fenómeno social, tanto teóricos como metodológicos y de análisis de datos. Además, establece la construcción de tipologías, comparación de sociedades nacionales y argumentación coherente para llegar a conclusiones, y sobre todo, aunque parezca muy atrevido, propone soluciones y alternativas para su atención. A título personal esta lectura cambió mi forma de ver la sociología, cuando estudiaba esta licenciatura en la UANL, la cual había estado cargada de tendencias ideológicas y la direccionó en un estudio académico, desde luego que sin dejar las implicaciones sociales y políticas. En mi opinión forma parte fundamental de la formación en la carrera de sociología.

2 Alfred Reginald Radcliffe-Brown (1881-1955) originario de Birmingham Inglaterra, publicó el texto Structure and Function in Primitive Society en 1952, siendo editado en años posteriores en español. Este libro contiene una serie de artículos, algunos escritos con anterioridad, pero en este caso, nos enfocamos en la introducción, pues ahí hace una clara y concisa exposición, netamente sociológica, de temas como: proceso social, cultura, evolución, adaptación, sistema social, estática y dinámica, organización, función y estructura, explicando con claridad cada uno de ellos, especialmente el de estructura.