Monterrey.- Con el corazón contrito, pero con la alegría de coincidir en los caminos de la vida y de participar en la lucha por las libertades civiles y por los derechos humanos de las mujeres, unimos nuestra voz porque el espíritu insumiso de María Elena Chapa Hernández siga activo entre las nuevas generaciones.
Nos unimos al reconocimiento popular para quien se nos adelantó, pero no solamente en rendir tributo a la madre tierra, sino en las luchas de los movimientos por la plena emancipación y el empoderamiento de la mujer en Nuevo León y en México y en el mundo.
A través de los cargos públicos desempeñados dejó constancia de trabajo y de resultados efectivos para transformar el rol de la mujer en la sociedad, siendo parte fundamental de un grupo plural de lucha femenina tanto a nivel local, nacional e internacional.
Ella se convierte así en una de las más destacada nuevoleonesa por su trayectoria en el servicio público y en su liderazgo reconocido por propios y extraños, tanto mujeres como hombres.
Nuestro perenne reconocimiento porque la lucha que dio resultó histórica: sus iniciativas en materia de equidad y de paridad de género están vigentes por fuerza de ley y sentencias de tribunales.
Con la reforma constitucional en materia político-electoral del 2014, consagró el principio de la paridad de género en nuestra Carta Magna y su avance se observa hoy en la integración igualitaria e incluyente del Congreso de la Unión, de las Legislaturas y de los Ayuntamientos, así como en los gabinetes federal, estatales y municipales, siendo en el Poder Judicial donde existe el mayor reto para la inclusión equitativa de hombres y mujeres.
Para dejarnos este legado tuvo que dar duras batallas jurídicas, sociales, políticas, económicas y culturales, pero “sé que falta todavía mucho por hacer a favor de las mujeres”, como ella misma reconoció antes de partir.
Son muchas las reivindicaciones por las cuales las mujeres debemos seguir luchando unidas. Más allá de la paridad para empoderar a la mujer, persisten múltiples y variadas demandas por la equidad, la igualdad y la justicia hacia el género femenino en materia de educación, salud, trabajo, seguridad, desarrollo social y sustentable.
Se requiere de erradicar la pobreza multidimensional y zanjar las brechas de la desigualdad entre mujeres y hombres, así como de garantizar la inclusión social de todas las personas y el ejercicio de sus derechos sin distinción por su condición económica, educativa, de salud, de movilidad, de género, sexo, orientación sexual, edad, discapacidad, origen étnico, religión u otras condiciones y, sobre todo, de asegurar la igualdad de género y eliminar cualquier forma de violencia en contra de mujeres y niñas.
Tales son los objetivos para el bienestar de hoy y del mañana, por los cuales María Elena luchó arduamente junto con muchas mujeres más y cuyos logros son papables y visibles en cada caso de desigualdad, discriminación e injusticia que se corrigió o se previno.
Por ello y por sus sobrados merecimientos debe convertirse en realidad la propuesta del otorgar el Reconocimiento Anual “María Elena Chapa” en el Congreso del Estado cada Día Internacional de la Mujer, así como la Galería de la Mujer que propusimos crear en el Recinto Legislativo, para colocar los óleos y las placas conmemorativas de quienes marcaron la historia no solamente del Estado sino del país, que permita a las futuras generaciones conocer la trayectoria de sus vidas y el ‘granito de arena’ que aportaron para contribuir a vivir en una mejor sociedad, tal y como María Elena lo hizo.
Con María Elena compartimos tareas y experiencias en la delegación mexicana que participó en la Cumbre Mundial de la Mujer en Beijing, en 1995, así como en el Consejo Ciudadano del Instituto Estatal de la Mujer y en la LXVIII Legislatura del Congreso del Estado de Nuevo León (1997-2000) y por eso reconocemos su don para despertar la conciencia de lucha de la mujeres por la verdadera transformación de la sociedad, bajo los ideales de una patria más justa, democrática, igualitaria y libertaria.
Por su activo papel en la lucha para cambiar el rol de la mujer en la toma de decisiones familiares, escolares, laborales, sociales, políticas y económicas, pedimos que el espíritu insumiso de María Elena Chapa nunca descanse en paz hasta lograr gobiernos con mirada de mujer.