GOMEZ12102020

Mato a un hombre y me ovacionan, amo a otro y me escupen
Ismael Vidales

Monterrey.- Esto es algo que nunca entendió el boxeador Emile Griffith quien falleció el martes 23 de julio de 2013, en Long Island, Estados Unidos, a la edad de 75 años. Después de vencer muchos obstáculos, en 1990 había sido admitido en el Salón de la Fama. Griffith fue cinco veces campeón del mundo.

     Llegó a Nueva York a los 17 años y se hizo famoso porque el 24 de marzo de 1962 noqueó al final del 12avo round al cubano Benny “Kid” Paret en el Madison Square Garden de Nueva York tras un brutal castigo de 25 golpes seguidos sin respuesta, 17 de ellos en siete segundos, dejando a Paret en estado de coma para morir diez días después.

     Después de esta “carnicería” la cadena NBC no volvió a transmitir peleas en vivo por muchos años. El entonces gobernador de Nueva York, Nelson Rockefeller, creó una comisión especial para investigar el combate y el boxeo en general. El árbitro de aquel duelo, Ruby Goldstein, se retiró de su profesión y no volvió a arbitrar. Según la revista “Deportes Ilustrados”, Paret había insultado a Griffith antes de la pelea llamándolo “maricón”.

     Griffith dijo en el documental “Fuego en el Ring. La historia de Emile Griffith” estrenado en 2005: “Cuando lo tuve en la esquina en el 12avo asalto... Estaba muy enfadado, no debió haberme llamado maricón”. La pelea acabó con la vida de Paret y cambió totalmente la de Emile Griffith,... su carrera empezó a declinar, él dijo: “Nunca fui el mismo después de aquello. Tras esa pelea no hacía nada por ganar. No quería hacer daño al otro. Me habría retirado, pero sólo sabía pelear.”

     Cuando Paret murió, su hijo Benny Jr. tenía dos años de edad, cuando creció, conoció a Griffith y lo perdonó. Pero la carrera de Griffith hacía tiempo que estaba terminada. Aunque en 1971 se casó con la bailarina Mercedes Donnastrog, los rumores sobre su bisexualidad estaban muy extendidos en el mundo pugilístico, el mismo se había descrito como gay y bisexual. La gente estadounidense de los años 60 cargada de homofobia y fuertes prejuicios raciales lo escupía en la calle. Una ocasión recibió una brutal golpiza al salir de un bar gay, a partir de este hecho reconoció públicamente su homosexualidad y participó en la marcha del “Orgullo gay.”

     Las agresiones nunca lo dejaron en paz, Griffith estaba demasiado pobre, quienes quisieron ayudarlo hicieron un documental y un libro sobre su vida, y en ellos dijo: “Aunque nunca fui a la cárcel, he estado en prisión casi toda mi vida.”

     Griffith envejeció sin saber quién era, la demencia y la pobreza marcaron sus últimos años, en los que vivió con la ayuda del Consejo Mundial de Boxeo (WBC) y de Gil Clancy, que fue siempre su entrenador y manager. Recientemente se estrenó la película “Champion” sobre la vida de este personaje y en el 2008 se publicó el libro de Ron Ross “¡Nueve... Diez y Fuera! Los dos mundos de Emil Griffith.”

     En la película y en el libro Griffith dice: “Sigo preguntándome lo extraño que es todo esto: Mato a un hombre y la mayoría lo entiende, me aclama y me perdona. Sin embargo, amo a un hombre y esa misma gente lo considera un pecado imperdonable.”