Me equivoqué con Andrés Manuel López Obrador. Al principio no sabía mucho de él, lo comencé a conocer cuando fue jefe de gobierno de CDMX. No me constaba que fuera buen gobernante, pero las conferencias de prensa mañaneras siempre me parecieron un acierto, un modelo de comunicación social que toda autoridad en todos los niveles debían reproducir, pues como representantes populares deben informar en todo momento los retos y logros de su administración, pero como líderes políticos deben ser la voz de sus representados y trazar el rumbo a seguir. En 2006 voté por AMLO, no porque creyera necesariamente en él, sino porque me parecía el menos malo. Fue su desempeño posterior y su gran creatividad en el terreno político lo que después me iría convenciendo de su talento y coherencia. También tuvo que ver el atestiguar cómo gente que aprecio y admiro lo iban respaldando y sumándose a su causa. Ya en 2012 volví a votar por él, más convencido de su viabilidad como político y solvencia como líder. Después estuve presente en Morena, apoyando para que se consolidara como partido político; y ya para el 2018, al igual que millones más de mexican@s, voté por él, como una verdadera opción de esperanza para nuestro país. Digo que me equivoqué con él, porque al inicio de su gestión mantuve mis expectativas al mínimo, y supuse que las posibilidades de que el sistema se lo comiera eran bastante altas. Aun así pensaba que no podía ser tan malo como sus predecesores y que sí podría significar el inicio de un cambio muy gradual en las políticas del país. Casi al final de la administración del presidente López Obrador, puedo decir que en verdad me sorprendió su capacidad de operar a favor de un cambio verdadero y la cantidad y profundidad de acciones que implementó en beneficio de los más desposeídos y en sentido contrario al de gobiernos anteriores. Me sorprendió la claridad de sus mensajes en su constante interlocución con su pueblo, su atrevimiento y dignidad. Sin suda, la voz de AMLO me representa y día a día lo escucho decir casi lo mismo que yo y much@s desde hace muchos años habíamos querido decir fuerte y claro. Ya eran muchos años de silencio o de palabras y clamores que se estrellaban contra la indiferencia y cinismo de los anteriores gobernantes. AMLO habla mucho porque l@s mexican@s tenemos mucho que decir, y él habla por nosotr@s. A diferencia de cuando comenzó su administración, ahora considero a Andrés Manuel un gran líder, que se la ha jugado por su pueblo y ha ganado. México ha ganado. Si hay gente que ha cambiado su opinión sobre AMLO y está decepcionada de su gobierno, yo puedo decir que también cambió mi opinión de AMLO, pero en un sentido positivo. Estoy apantallado, y al casi cerrar su ciclo, puedo decir que AMLO ha logrado lo que ambiciosamente se planteó al declarar a su gobierno la Cuarta Transformación de México.