GOMEZ12102020

Me vale madre
Ismael Vidales

Monterrey.- El machismo es una conducta muy arraigada en el mexicano de todos los niveles sociales. Octavio Paz dedicó un estudio especial a buena parte de esta conducta, en su obra “El Laberinto de la Soledad” ocupándose de lo que él llamó el “importamadrismo" que va desde el “me vale madre” o “te parto tu madre” hasta el “está a toda madre” o “te lo juro por mi madre” y es que la madre ocupa en el mexicano un lugar especialísimo, y eso lo sabemos todos, el folklore cotidiano nos proporciona infinidad de ejemplos en los que la madre está en primer plano, y no es nada raro escuchar expresiones importamadristas ambivalentes, que van desde “te lo juro por mi madrecita” hasta el “ch… a tu madre”.

La madre, señaló el psicoanalista Santiago Ramírez, tiene en el mexicano, quizá más que en otros pueblos, un arraigo especial. Lo curioso es que así como manifiesta quererla como a nadie, también manifiesta odiarla como al peor enemigo. ¿A qué se debe que el mexicano juegue con el símbolo materno en esta ambivalencia tan singular?

Ramírez intentó explicarnos esto, en su libro “El mexicano: Psicología de sus motivaciones” desde el punto de vista psicoanalítico, aduciendo que la mujer madre, apenas está saliendo de la cuarentena cuando ya está encargando al siguiente hijo, que vendrá a rivalizar con el ya nacido, internalizándolo como su rival-enemigo-desplazante, figura que mirará en la edad adulta en cada pretendiente de su mujer-madre, y como en su infancia expresó su rechazo mediante la llamada "chipilera" en la adultez lo hará de manera explícita infiriendo todo género de daños posibles a quien le roba el cariño de la mujer amada que será siempre la figura materna, esa figura recreada magistralmente en la obra teatral y película “Entre Pancho Villa y una Mujer Desnuda” (1996 inspirada en “Entre Marx y una mujer desnuda” del ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, 1976).

Hoy el psicoanálisis ha perdido mucho terreno como ciencia que explicaría el inconsciente de la conducta humana, nuestros afamados psicoanalistas Santiago Ramírez, Francisco González Pineda, Hernán Solís Garza, y Rogelio Díaz Guerrero han muerto, los estudios sobre la psicodinamia de la conducta del mexicano realizados por Octavio Paz y Samuel Ramos son anécdota, sin embargo la conducta machista, importamadrista subsiste, persiste, se acrecienta y desemboca como siempre en maltrato, discriminación y feminicidios, sin que existan estudios serios que nos ayuden a comprender sus orígenes y sobre todo, las formas efectivas que hagan viable su erradicación.

Ya es tiempo de superar aquel “Amor brutal” que cantaba Juan Salazar, al son de:
Si no me quieres te mato,
y yo me mato también,
y nuestro amor desbarato,
con un balazo sobre la sien.