en la racionalidad y la trascendencia,
no en el proyecto electoral inmediato.
Luis Miguel Rionda, 15diario.com, 19/12/21.
Monterrey.- Leí hace tiempo un libro sobre la teoría de juegos, en el que se planteaba que en los procesos de toma de decisiones siempre será conveniente tener por lo menos tres opciones. Por lo general, siempre hay más de una alternativa para solucionar un problema. Lo indicado es analizar el mayor número de alternativas y descartar las menos viables, después de un proceso de ponderación y racionalización.
En el diseño de las políticas públicas también se plantea la conveniencia de analizar más de una única alternativa. La realidad presenta desafíos y la variable tiempo juega un papel importante en la definición de soluciones.
En los estudios sobre los fenómenos electorales se utiliza con frecuencia el recurso de los “escenarios”. Los sistemas de partidos pueden ser desde el régimen de partido único o partido dominante, en los que una sola fuerza política predomina de manera determinante (como fue en México el caso del PRI, por varias décadas) o bien los regímenes bi-partidistas, en los que hay alternancia fruto de un equilibrio dinámico en la opinión ciudadana (Estados Unidos y el Reino Unido). También hay regímenes con más de dos partidos fuertes.
La incorporación de nuevos temas o problemas en la agenda ciudadana propicia el surgimiento de nuevos partidos. En su momento, la estrategia “verde” dio lugar al surgimiento de partidos. Más adelante el cambio climático ha provocado escisiones y abierto nuevos cauces de participación. En la actualidad, la equidad de género, el feminismo, los derechos de los pueblos indígenas u originarios, la pobreza y la desigualdad, son factores de movilización ciudadana. Hay una más amplia concepción de los derechos humanos y el derecho a la vida, por ejemplo: el derecho a la salud, a la educación, al trabajo y salario digno, a la vivienda confortable, al descanso y el ocio productivo.
El escenario político se complica un poco más cuando se establecen alianzas entre partidos. En México, la política de alianzas responde a la coyuntura inmediata. El pacto entre el PRI, el PAN y el PRD, en el gobierno de Peña Nieto, sirvió para impulsar la agenda neoliberal, pero provocó la pérdida de identidad de los tres partidos. En esa coyuntura, en 2018, el recién creado partido MORENA ganó la presidencia de la Republica, denunciando la desigualdad, la pobreza y la corrupción. En 4 años Morena y sus aliados (minoritarios en lo electoral) domina en más de 20 entidades federativas.
La alianza PRI-PAN-PRD, apoyada por segmentos y grupos de interés pro empresariales e intereses económicos internacionales, ha intentado mantener su cohesión, presentándose como una única fuerza con capacidad para vencer a MORENA; lo que no se ha demostrado en las elecciones celebradas desde 2018.
Anticipando el escenario electoral en 2024, la alianza de PRI-PAN y PRD se presenta como una fuerza de oposición a AMLO. La crítica se centra en el Presidente y su personalidad; cuando las encuestas que miden su popularidad y aceptación muestran que cuenta con el respaldo mayoritario de la población. Cuando se pregunta a los encuestados si pueden identificar una acción positiva del gobierno de AMLO, la respuesta le es muy favorable.
Personalizar los asuntos de la política convierte a ésta en un juego de personalidades, de egos, de individuos. Cuando lo de fondo son las plataformas de gobierno, las agendas con las que se proponen gobernar. Las agendas que reflejan los verdaderos intereses y objetivos que se persiguen. Sin embargo, en cada elección hay ofertas, que hasta se firman ante notario, y luego simplemente se quedan en el olvido.
AMLO subraya con frecuencia los límites de su agenda. Por ejemplo, ante presiones públicas ha declarado que prometió no crear impuestos, no elevar los impuestos ni modificar las leyes que regulan al sector financiero.
Lo que nos conviene a los mexicanos es exigir claridad en la agenda con la que se propone gobernar cada candidato. No es suficiente con la declaración de que están con AMLO o en contra de él. Que digan los opositores si van a intentar revertir las políticas sociales de AMLO y entonces cuál será su política social. Y de los alineados con AMLO ¿qué significa avanzar en la Cuarta Transformación?
El Mundo está en crisis y en un proceso de cambio con muchos riesgos.
Las opciones de la agenda de políticas públicas para avanzar en el futuro no son blanco o negro. Hay que exigir ponderación a las fuerzas políticas y evitar los encontronazos por jugar a tú o yo. Se requiere impulsar la racionalidad en los asuntos de política de gobierno.
La política no es el arte de confrontar o prevalecer, sino el de construir consensos: consensos para mejorar las condiciones de vida de la sociedad como un todo.
Lo aconsejable para el 2024 es abrir más de dos opciones. No a la polarización y evitar a los violentos.