PEREZ280920201

MICROCUENTOS PARA PENSAR
Classroom
Tomás Corona

Monterrey.- Jueves. 8:30 horas. Después de leves fallas técnicas comienza la clase virtual de Español. Todo planeado, todo en orden, aun considerando el analfabetismo digital de la maestra. Están tres cuartas partes del grupo. El resto no tiene acceso a Internet y no falta uno que otro alumno flojo que, teniéndolo todo, no le interesa aprender. Los discípulos participan con singular alborozo, como si aquello fuera real. El tiempo avanza parsimoniosamente…

     De pronto Ángel (nombre equívoco), el más avezado y procaz de los estudiantes, el típico “chico problema”, se baja los pantalones y, después de mostrar su miembro al aire, se acomoda plácidamente en la pantalla y comienza a masturbarse… El grupo enmudece, algunos abandonan la clase, otros permanecen subyugados por el morboso espectáculo, la maestra, a duras penas, logra cerrar la sesión…

     El extravagante hecho quedó allí, guardado, registrado, con el vivo, aunque virtual testimonio de 34 pupilos y una desconcertada profesora. ¿Qué hacer…? ¿Qué dice el reglamento protocolar al respecto…? ¿Qué haría usted si fuera la maestra, el director, el padre o la madre del simpático y singular muchacho…?