Monterrey.- ¿Y cuál fue el diagnostico…? Ni cáncer, ni infarto, ni ahogamiento, ni pancreatitis, ni cirrosis, ni accidente, ni neumonía, ni insuficiencia renal, ni demencia senil, ni fibromialgia, ni gangrena, ni diabetes, ni sobredosis, ni gastroenteritis, ni suicidio, ni enfisema, ni congestión alcohólica, ni asfixia, ni cuchillada… Ni siquiera por Covid 19, el nuevo modo o la “nueva moda” para morir. Su epitafio era claro y contundente. “Murió por pendejo”.